Ramón Gonzáles

Elemento de competitividad

Ramón Gonzáles
Opinión
POR:
Ramón Gonzáles
diciembre 03 de 2014
2014-12-03 03:40 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/19/56c7c5c6ebab9.png

El mundo de las denominaciones de origen tiene muchos adeptos y no pocos contradictores. Entre los primeros están las comunidades productoras, mayoritariamente agrícolas, que hay en el mundo.

Los productores del agave de regiones delimitadas que se transforma en Tequila, de las uvas que se transforman en Champaña o quienes producen Jamón de Parma, han construido a través de los años un reconocimiento, que en el universo de las compañías se llama valor de marca, y es considerada como un elemento de competitividad entre los expertos. En el mundo de las denominaciones de origen, esta reputación también constituye un valioso activo de propiedad intelectual de naturaleza colectiva: la reputación y el reconocimiento del origen de un producto, forjados a través de décadas y siglos que le pertenecen a las comunidades que con trabajo, esfuerzo y herencia los han logrado.

Hay quienes argumentan que estos modelos que buscan fortalecer la competitividad y sostenibilidad de comunidades enteras, no deberían tener enemigos. Desafortunadamente, nos encontramos con diferentes intentos de abusar de la reputación colectiva por parte de quienes, aduciendo doctrinas de libertad de mercado, se sienten con entera libertad de usar etiquetados confusos, mezclar calidades o utilizar productos de orígenes diversos que induzcan a la confusión de clientes y consumidores. De esta forma, no solo se vulnera la competitividad de quienes construyeron con esfuerzo una reputación, sino que se ataca por esta vía a sus asociaciones e instituciones, en beneficio de comerciantes que están más interesados en sus ventas que en la viabilidad de las comunidades.

De prevalecer los intereses de quienes venden y comercian sobre los que producen, el mundo de las denominaciones de origen no sería viable. Los exportadores y comerciantes que tienen poco arraigo en las comunidades productoras, y que con frecuencia responden a los intereses de capitales de otros orígenes, lo único que logran con esa conducta es convertir denominaciones de origen en productos genéricos.

Es por ello, que son necesarias las reglas de calidad y de trazabilidad para evitar que una denominación de origen se convierta en un descriptivo genérico que no le genere ningún valor a consumidores y productores, evitando los abusos por parte de comerciantes e infractores.

En lo que se refiere al tequila, hemos detectado cargamentos enteros en el comercio internacional de producto descrito, como 'tequila', que no cumple con nuestras especificaciones, y que, con la ayuda de la Organización Mundial de Aduanas, hemos podido detener. Incluso, hemos encontrado comerciantes y fabricantes que presentan al público bebidas que buscan imitar al tequila sin cumplir con los requisitos de origen y calidad.

Es por ello que, bajo la sombrilla de la Red Internacional de las Indicaciones Geográficas (OriGIn), hemos conformado un grupo de 350 organizaciones de productores de 40 países para defender los intereses de nuestras comunidades en la legislación internacional y compartir nuestras prácticas.

Uno de los miembros, y referente por su trabajo asociativo y la defensa de su origen y calidad, es la Federación Nacional de Cafeteros y Café de Colombia. En mis viajes al país he podido constatar su profesionalismo y dedicación, su capacidad científica y de innovación. Tienen los colombianos en esta organización, y en el posicionamiento de su café, un gran activo de competitividad que deben preservar y proteger.

Ramón Gonzáles
Presidente OriGIn
 

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado