El 24 % de lo que va a los rellenos se puede reciclar

En vísperas del Día del Reciclador, Ana Julieta Ruiz, directora de Cempre, advierte que falta valorar más el trabajo de estas personas que ayudan a conservar el medioambiente. Al año en el país se producen 11 millones de toneladas de basura.

Redacción Portafolio
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febrero 28 de 2015
2015-02-28 01:23 a.m.

Que los ciudadanos incorporen a su cotidianidad la separación de residuos aprovechables de los que no lo son es todavía una tarea pendiente en Colombia. Sin esto, cualquier política pública se seguirá quedando corta.

En vísperas del Día del Reciclador (se celebra el 1 de marzo), así lo advierte Ana Julieta Ruiz, directora ejecutiva de Compromiso Empresarial para el Reciclaje, una organización que reúne las acciones de una decena de grandes firmas en favor del medioambiente.

¿Qué tanto pesan los desechos sólidos de las industrias frente a los domiciliarios?

No hay estadísticas, pero un estudio nacional del 2011 dice que en Colombia se producen al año unos 11 millones de toneladas de residuos y diariamente son como 32 mil toneladas, de las cuales 26 mil se van a los rellenos sanitarios. De esas el 24 % tendría un potencial de aprovechamiento.

Ahí es que entran ustedes...

Si los ciudadanos, que son el primer eslabón de la cadena de valor del reciclaje, no separan los residuos de manera adecuada, no importa cuántos esfuerzos hagamos posteriormente el sector público y privado.

Pero muchos dicen: para qué separar si, al final, todo se junta en el mismo carro de basura.

Los ciudadanos no nos estamos dando cuenta del trabajo callado que hacen las organizaciones de recicladores. Los recicladores pasan de noche por rutas que tienen definidas y separan esos residuos y, sobre todo, los que nosotros estamos previamente separando de manera adecuada. Los recogen y acopian para luego enviarlos a las industrias transformadoras. O sea que ese no es un argumento.

La otra cara es la de las firmas grandes de reciclaje que les hacen competencia a los ambulantes, en una pelea de David contra Goliat.

Eso tampoco es cierto, porque los recicladores se dedican más a la recuperación de los materiales que se producen en los hogares. Los desechos de las empresas tienen otro manejo.

¿Qué tanto hacen las empresas por botar menos?

Yo hablo específicamente de las 10 empresa afiliadas a Cempre. Ellas están asumiendo retos, como que sus empaques cada vez pesen menos, tengan mayor potencialidad de aprovechamiento. Por ejemplo, en los envases que produce Coca Cola, el 25 % es material reciclable.

¿Hay algún incentivo para que se suban a la ‘ola verde’?

Lo primero, es su compromiso con el medioambiente desde sus políticas institucionales y, segundo, en Colombia también se está dando una transición interesante en materia de normatividad, que va a tener como principio articulador la responsabilidad extendida del productor. Por supuesto, están anticipándose a esa normatividad que se esta construyendo.

El Plan Nacional de Desarrollo trae una sobretasa a basuras. ¿Esto es bueno o malo?

Los municipios tienen la obligación de formular unos planes integrales de gestión de residuos sólidos y deben articular a las organizaciones de recicladores para que se conviertan en prestadoras del servicio público de aseo. La regulación tarifaria que se está haciendo va a contribuir a que efectivamente se les comience a pagar a esas personas que están haciendo ese trabajo callado y silencioso de recuperar los materiales reciclables en el país.

Bogotá se adelantó con esto, pero ha sido cuestionada. ¿Cómo ven ustedes este caso?

El alcalde está haciendo un esfuerzo grande por cumplir con las sentencias de la Corte Constitucional que ordenan que los recicladores sean quienes se benefician de la cadena de valor del reciclaje, e independiente de que el modelo tenga que ajustarse, es un primer paso del cual vamos a tener aprendizajes y buenas ideas de qué se debe y no se debe hacer.

¿Algún país podría tomarse como ejemplo de buen manejo del tema?

Europa nos lleva una ventaja de 20 años; Brasil, Chile y Ecuador también han avanzado. De muchos países hay enseñanzas, pero nuestras circunstancias son diferentes y tenemos que construir nuestro propio modelo.

SON CLAVES MÁS TECNOLOGÍA Y CULTURA CIUDADANA

Ruiz destaca que el país ya está asumiendo el reto de adecuar su marco normativo para mejorar la gestión de residuos sólidos. Pero hacen falta más esfuerzos de cultura y educación ciudadana. Además, hay expectativa sobre la manera como los municipios asumirán la responsabilidad de montar sistemas urbanos de reciclaje inclusivo. Otro reto es incorporar más tecnologías para el aprovechamiento de materiales que ya son usados en otras partes.

neslop@eltiempo.com

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