Abriéndole campo al campo

El 94,4 por ciento de nuestro territorio es rural, el 68,4 por ciento de la población se concentra en las ciudades y solo el 31,6 por ciento trabaja en el campo, con un alto índice de pobreza. Pero lo más grave es que únicamente el 13,86 por ciento de los ocupados en el sector rural cotiza a salud.

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
agosto 12 de 2015
2015-08-12 12:35 a.m.

En su discurso de instalación del Congreso de la República, el pasado 20 de julio, el presidente Juan Manuel Santos sorprendió gratamente al país con el anuncio de que va a presentar a consideración del Legislativo –luego de las debidas consultas y debates con las organizaciones sociales– una ley de reforma rural integral.

Sostiene el Jefe del Estado que en este proyecto va a tomar en cuenta las recomendaciones de la Misión Rural, las propuestas del Pacto por el Agro, las de organizaciones del sector rural y los resultados del Censo Nacional Agropecuario.¿Cuál es el objetivo? Según el mismo Presidente, garantizar un mayor acceso de los campesinos a la tierra, darle un mejor uso y promover un significativo desarrollo rural.

Pues bien, señor Presidente, el Sistema del Subsidio Familiar, con sus operadoras, las cajas de compensación, vamos por el mismo camino. Ya empezamos un estudio en ese sentido, de la mano también de la Misión Rural, con el ánimo de trasladar el subsidio familiar al sector rural colombiano. Por lo tanto, queremos ser parte de este proceso con el Gobierno Nacional, a través de nuestra presencia en los 32 departamentos.

Reconocemos que en estos sesenta años del subsidio familiar, las cajas han sido muy urbanas y no hemos tenido un desarrollo grande y necesario en el campo. Sabemos que el 94,4 por ciento de nuestro territorio es rural, el 68,4 por ciento de la población se concentra en las ciudades, y que solo el 31,6 por ciento trabaja en el campo, pero en un alto índice de pobreza y con la más baja tasa de informalidad que existe en nuestro país. Sin embargo, lo más grave es que únicamente el 13,86 por ciento de los ocupados en el sector rural cotiza a salud.

Conocemos también que el campo es disperso, los trabajadores del agro no están agrupados en una misma zona, sino a lo largo y ancho de nuestra ruralidad. Tomando como base estos indicadores y otros más de la Misión Rural, pretendemos crear programas que sean pertinentes para este tipo de población, a lo mejor no con los mismos esquemas que hoy tenemos en el sector urbano, pero sí con la misma devoción y transparencia. Es otra población, tiene otras necesidades y, precisamente por eso, se está trabajando en un estudio que permita visualizar la manera de atenderlos, la forma de generarles los bienes y servicios que ellos puedan requerir, desde la perspectiva de sus propias necesidades, teniendo en cuenta dos aspectos que son fundamentales y que tienen que ver con la informalidad y el ciclo de la actividad económica.

En el área de contratación sabemos que hay limitaciones con la cultura de informalidad laboral en el campo; existen diferentes formas de contratación, incluso, muchas de ellas atípicas que no están ni siquiera en el Código Laboral, y que hay ciclos de la actividad económica, como la de los recolectores de café, que trabajan una época en un sitio, luego se trasladan a otro, y cambian de actividad mientras vuelve la cosecha.

Para ellos tiene que haber una respuesta y en las cajas de compensación se la estamos preparando. A ellos tenemos que presentarles una alternativa que les permita, igualmente, disponer y disfrutar de los servicios de las cajas de compensación. Hay servicios ofrecidos por las estas en las zonas urbanas que pueden ser relevantes para el campo, como los de salud, nutrición, capacitación laboral, educación y subsidios, pero difícilmente para ellos podemos tener un club al cual puedan asistir, a no ser que los transportemos. O de disponer de grandes urbanizaciones para dotarlos de una vivienda digna, porque están dispersos, entonces, la atención tiene que ver con construcción de vivienda nueva o con mejoramiento de la que hoy tienen.

Sin embargo, en las cajas de compensación somos conscientes de la necesidad de una flexibilización normativa que permita adaptar los servicios que están autorizados, de manera que se puedan destinar a la realidad rural y a la necesidad de contar con recursos adicionales para atender estas nuevas poblaciones.

En fin, hay una serie de temas que son distintos a los que hemos trabajado tradicionalmente desde hace más de 60 años, pero a los cuales estamos en la obligación de dar una respuesta, propendiendo por la formalidad, y teniendo en cuenta ese ciclo de la actividad económica y la dispersión geográfica.

En una reunión con los directores de las cajas de compensación, el exministro José Antonio Ocampo, dijo sobre las cajas de compensación que “son un agente que ha sido extremadamente eficiente en el desenvolvimiento del sistema de protección social colombiano, además, es un sistema pionero y exitoso, casi que único en el mundo”.

Álvaro José Cobo Soto

Presidente Ejecutivo de Asocajas

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