Academia/¿Se puede celebrar?

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
septiembre 01 de 2013
2013-09-01 11:30 p.m.

Según los datos a junio del 2013 publicados por el Dane, la tasa de desempleo disminuyó del 10 por ciento al 9,2 por ciento con respecto a junio del año inmediatamente anterior. Así las cosas, ¿se puede celebrar la creación de mayores fuentes de ingresos para los hogares colombianos en virtud de una mayor actividad laboral en el país? Desafortunadamente no.

Y la razón radica en que semejante caída en la tasa de desempleo viene acompañada de una caída muy fuerte en la Tasa Global de Participación (TGP) y en la Tasa de Ocupación (TO). La primera (TGP), que mide el ánimo o deseo de las personas a trabajar o buscar trabajo (es decir, la oferta de trabajo por parte de las personas), se redujo del 65,3 por ciento al 63,7 por ciento.

La segunda (TO), que mide cuántas personas realmente están trabajando (esto es, la demanda de trabajo por parte de las empresas), se contrajo del 58,8 por ciento al 57,8 por ciento.

En otras palabras, el desplome en la tasa de desempleo durante junio estuvo caracterizado por una caída tanto en la oferta como en la demanda del mercado laboral, pero con una característica: la contracción en la demanda fue mucho menor que la caída en la oferta.

Por lo tanto, se redujo el desempleo. Simple. Pero también lúgubre: menos desempleados porque la caída en la cantidad de personas que quieren y buscan trabajar excede la caída en el número de personas que las empresas necesitan contratar. Veamos los datos.

La cantidad de ocupados se redujo de 21,022 millones de personas a 20,988 millones. Esto es una destrucción (o menor demanda proveniente de las empresas) de 34.000 puestos de trabajo.

Por su parte, la Población Económicamente Activa (PEA) se redujo en 241.000 personas. Esto implica una contracción en la oferta de trabajo (por parte de las personas) de la misma magnitud (241.000). La aritmética resulta elemental: el número de desempleados se redujo en 207.000 personas porque, aunque se destruyeron 34.000 plazas de trabajo, también resultaron 241.000 personas que (antes querían y) ahora no quieren trabajar.

En otras palabras: 241.000 personas dejaron de buscar trabajo, de las cuales 34.000 también perdieron su empleo y 207.000 simplemente no lo tenían. He ahí lo que la menor tasa de desempleo del país está reflejando.

Pero, como si lo anterior fuera poco, también se tiene que la Población en Edad de Trabajar (PET) aumentó en 525.000 personas.

Lo cual quiere decir que la inactividad laboral aumentó, por un lado, porque 241.000 personas (que antes querían y buscaban trabajar) dejaron de hacerlo y, por otro lado, porque todas las 515.000 personas que llegaron a su edad laboral optaron por no buscar trabajo. Así pues, la Población Económicamente Inactiva (PEI) aumentó en 766.000 personas.

Ante esto, quien insista en celebrar la menor tasa de desempleo reportada por el Dane se defenderá, diciendo que lo sucedido obedece a que quienes dejaron de buscar trabajo lo hicieron porque optaron por el estudio, la lúdica o la contemplación.

Pues bien, según el mismo Dane, quienes dejaron de buscar trabajo por motivo de estudio solo corresponden al 14,3 por ciento. Los demás lo hicieron por trabajo temporal terminado, responsabilidades familiares, enfermedad o accidente, trabajo insatisfactorio, cierre o dificultades de empresa, despido, jubilación, retiro, etc.

Mariana Pineda Aristizábal, docente Universidad Sergio Arboleda.

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