Acuerdo con Japón, será sólo el comienzo

Japón está recuperando la confianza en nuestro país, luego de varios años en que la relación con Col

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
mayo 08 de 2009
2009-05-08 12:41 a.m.

Hace algunos días terminó en Tokio la primera ronda de negociaciones del acuerdo de protección de inversiones que Colombia quiere firmar con Japón. De lograrse el tratado, sería el primer paso en el objetivo a más largo plazo de tener un TLC con la principal potencia asiática.

Para llegar allá habrá que pasar por un proceso largo y complicado y es primordial que la situación de seguridad del país siga mejorando. No me atrevo a especular cuán lejos nos llevarán estos contactos, pero claramente demuestran que Japón está recuperando la confianza en nuestro país, luego de varios años en que la relación con Colombia fue poco más que glaciar.

El Gobierno y la comunidad de negocios de Japón quedaron muy golpeados con el secuestro y posterior asesinato por la guerrilla del industrial Chikao Muramatsu, ocurrido a comienzos de esta década.

Otros episodios como el retraso indefinido en la ejecución del distrito de riego del Ariari que sería financiado por Japón y el pleito por la liquidación de contratos que la vieja Telecom firmó con empresas de ese país, ayudaron a posicionar a Colombia como un destino non grato para los dineros japoneses.

Mucha agua ha corrido debajo del puente y en los últimos años varias misiones japonesas tanto oficiales como privadas, han podido corroborar el cambio en el ambiente de negocios en nuestro país y sopesar las atractivas oportunidades de inversión que ofrece.

El acuerdo que empezó a ser negociado en Tokio es resultado de ese cambio de actitud y antes que dejarnos distraer por la perspectiva de conseguir un TLC al estilo de los que ya firmaron México y Chile, es importante concentrarse en sacarle partido a la perspectiva, ahora más real que nunca, de recibir inversión japonesa en serio en Colombia.

Sin tener que mirar muy lejos, el acuerdo de protección de inversiones con China firmado en noviembre por los presidentes Uribe y Hu, ha empezado a abrir posibilidades que no existían antes del convenio.

Una fuente informada de los contactos que se mantienen entre ambos gobiernos, me aseguró que hay en discusión proyectos por más de US$10 mil millones con empresas chinas interesadas en invertir o dar préstamos blandos para obras en sectores como energía, transporte y construcción.

Lo mismo sucederá con Japón. Una vez que haya reglas de juego claras y garantías a los inversionistas, Colombia debe empezar a explorar el potencial de las pequeñas y medianas empresas japonesas, que son 'pequeñas' si se les compara con gigantes industriales como Mitsubishi o Toyota, pero que en el contexto de nuestra economía son significativas.

Japón es una economía primordialmente exportadora y como no nos cansamos de repetir los colombianos, nuestro país es una excelente base en las Américas desde la cual proyectarse al mercado andino o hacia Estados Unidos.

Creo que el papel del sector privado en este proceso es determinante. La lista de naciones que quieren negociar con Japón es larga y haber conseguido saltar de esa 'cola' a la mesa de negociaciones es de por sí un logro.

Sin embargo, para que el acuerdo de protección se traduzca en inversión real, harán falta también la iniciativa, el empuje y la creatividad de los empresarios colombianos que aprovechen el cambio en la marea para buscar oportunidades. Otros países lo han hecho, ¿por qué no podríamos nosotros?

adrilarotta@yahoo.com

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