Administración/¿Quién tiene la responsabilidad?

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
enero 19 de 2014
2014-01-19 11:42 p.m.

Parece ser que la responsabilidad es una mala cosa, porque hoy en día, si se llega a comprobar que usted es encargado de algo, Dios santo! Hasta a la cárcel puede ir a parar! Las cosas en relación con este aspecto han llegado al punto donde todo el mundo le huye a esa palabra como si fuera una plaga. Nadie quiere asumirla, la inmensa mayoría de la gente señala a todos los demás para no asumirla, y muchas veces gana la discusión el que más obligación tiene y menos la quiere asumir, haciendo como consecuencia a otros culpables.

Tener el encargo no es lo mismo que tener la culpa. Culpar es simplemente señalar a otro como responsable. Culpar y ser responsable en la vida práctica son dos cosas completamente opuestas. Veamos esto así: su hijo de once años rompe el vidrio del vecino jugando balón. No es la responsabilidad del padre que esto haya ocurrido, pero el padre si puede asumir este hecho y arreglar toda la situación, y eso sería actuar “como si él lo hubiera roto”. Si el padre actuara acusando, se vería ridículo, sería algo así como decirle al vecino: “Es cierto, mi hijo le rompió su vidrio, regáñelo porque él lo hizo”.

En el mundo del trabajo cada uno es apoderado de su propio resultado, esto es simple. Pero cuando llega la hora de la verdad, la mayoría de la gente está muy dispuesta a señalar con el dedo: “Es que sistemas no da soporte”, “Contabilidad no me ha querido dar la información”, “Despachos no me ha respondido”. El dedo funciona muy bien y probablemente estos argumentos sean verdaderos, pero hay algo que está oculto debajo de todas estas explicaciones, y es que el jefe por mi resultado soy yo, nadie más.

Mucha gente me argumenta: “¿Pero cuando uno depende del resultado de otro, o de la información de otro para yo poder hacer mi trabajo?” Sigue siendo lo mismo. Al fin y al cabo, la persona que va a mostrar malos resultados es uno mismo, quien se va a estresar por eso es uno mismo, son sus resultados. Entonces uno puede asumir insistiendo suficiente, haciendo las cosas con suficiente tiempo, teniendo buenas maneras para lograr que la gente le colabore, etc. Todas ellas dentro del marco de ser el responsable del resultado. Es cierto que a veces se trabaja con gente imposible, y si uno quiere que las cosas salgan bien, pues debe actuar asumiendo, no culpándolas.

Lo increíble de este asunto es que cuando un individuo decide, usando su libre albedrío, hacerse cargo de algo, entonces lo puede resolver. Todos hemos tenido problemas que nos dan vueltas en la cabeza durante semanas, y de repente decidimos ir y arreglar el asunto; en menos de media hora lo arreglamos y luego pensamos: “Qué tontería, no hubiera sufrido todo este tiempo, para luego ir y resolverlo en menos de media hora”. Lo pudo resolver hasta el momento en el que decidió apoderarse del tema y lo arregló.

El tema es ‘un hueso duro de roer’, ya que nadie quiere que le “echen la culpa”. Pero no estamos hablando de eso, estamos hablando de que mientras seamos capaces de ser un poquito más responsables, incluso de cosas que no son nuestra culpa, entonces dejaremos de señalar a los demás como los “culpables” de lo que nos pasa y podremos avanzar.

La verdad en la vida práctica es que todo lo que le pasa a uno, bueno o malo, es su responsabilidad y la de nadie más, esto incluye cualquier cosa que le esté pasando. Si le está pasando, entonces usted es el responsable, porque si no fuera así, entonces no le estaría pasando. Esto por supuesto no les quita su parte a los demás, ya que pueden estar cometiendo acciones incorrectas, pero en lo que respecta a uno mismo, el asumir la responsabilidad le ayuda a aprender y salir ganando de cualquier situación. En cambio, si se la pasa culpando a otros, no aprende y lo único que hará será señalar con el dedo y criticar (como cuando criticamos a los gobernantes y ni siquiera hemos tomado la responsabilidad por elegirlos).

Nadie lo está obligando a uno a ser responsable, pero uno tiene su vida y, si le pasa algo, uno podría pensar si eso que le pasa tiene algo que ver con uno mismo y su propia responsabilidad. Esto sin duda le dará una nueva dimensión a su propia actitud frente a lo que pasa y dejara por fin el lado de la vida donde se pronuncia, el discurso acerca de cómo ha sido de dura su vida y cómo los demás son los culpables de eso.

Miguel Ángel Manrique Mojica

miguel.manrique@bdhsite.com

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