Adopción de las tarjetas con chip en América Latina: el dilema del huevo y la gallina

En América Latina, El Caribe y Canadá se han emitido 182,4 millones de tarjetas inteligentes, lo que

Redacción Portafolio
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diciembre 28 de 2010
2010-12-28 05:30 p.m.

 

Desde que se completó la primera transacción utilizando una tarjeta inteligente en 1996, la adopción de las tarjetas con chip ha adquirido cada vez mayor relevancia en la región. Según EMVCo -organización responsable por el desarrollo y mantenimiento de los estándares EMV- actualmente el 36% de las tarjetas funcionan con tecnología chip, porcentaje que  representa más de mil millones de tarjetas inteligentes de todas las marcas de pago emitidas en el mundo.

 

En América Latina, El Caribe y Canadá se han emitido 182,4 millones de tarjetas inteligentes, lo que representa el 26,4% del total de tarjetas que circulan en dichas regiones. En América Latina y El Caribe, sólo Visa emitió más de 100 millones de tarjetas inteligentes dejando en evidenciala solidez de la tecnología del chip como solución de seguridad para la prevención del fraude y plataforma para crear futuros servicios.

 

Sin embargo, las tarjetas inteligentes son sólo un componente en la implementación del sistema EMV. Otros jugadores en la industria de pagos cumplen también un papel importante en el proceso de migración hacia el uso de las tarjetas inteligentes y las decisiones de estos jugadores determinan el campo de juego en cada país, generando como resultado diferentes tasas de adopción y desarrollo en el proceso de migración a lo largo de la región. Además del papel que juegan los bancos en la emisión de las tarjetas con chip, la adopción de esta plataforma queda finalmente en manos del otro lado de la ecuación: la aceptación.

 

Las tarjetas inteligentes requieren de terminales especialmente diseñados para leer la información almacenada en el chip. Desde la creación de los estándares EMV a comienzos de la década de los 90, se comenzaron a manufacturar los terminales para puntos de venta con tecnología compatible con las tarjetas inteligentes, pero la responsabilidad de comprar los lectores de chip para poder procesar este tipo de transacciones queda de parte de los comercios y sus adquirentes. Debido a que la inversión en la infraestructura de aceptación es significativamente más alta que la necesaria para emitir las tarjetas inteligentes, la migración a la tecnología chip en algunos países en America Latina aun enfrenta el dilema del huevo y la gallina. Los comercios y sus adquirentes no invertirán en actualizar su infraestructura porque no hay suficiente demanda. Por su parte los emisores no emitirán más tarjetas con chip porque no hay suficiente aceptación.

 

Los gobiernos, han venido ejerciendo un rol clave en el establecimiento de normas de certificación y evaluaciones de seguridad para promover las inversiones en la tecnología necesaria para la migración a la plataforma chip, como en los casos de Colombia y Venezuela.

 

Con la finalidad de entender mejor la necesidad de seguir hacia adelante en el proceso de migración hacia esta tecnología, SCALA (Smart Card Alliance for Latin America -Alianza de Tarjetas Inteligentes de América Latina) llevó a cabo un estudio para identificar los factores que influyen en la adopción de las tarjetas con chip en los dos mercados más grandes de America Latina: Brasil y México.

 

En el caso específico de Brasil, que tiene el mayor número de tarjetas de pago en circulación  en la región, el proceso de migración a las tarjetas con chip EMV se encuentra en una etapa avanzada. Es común ver tarjetas con múltiples aplicaciones con débito y crédito integrado gracias a la estrategia que los emisores han puesto en marcha para acelerar el proceso de migración. En el mercado más grande de la región, las transacciones requieren la funcionalidad de chip y el uso de un código de identificación (PIN), lo que explica que tenga la tasa más alta de penetración de terminales EMV en los comercios en toda la región y una amplia emisión de tarjetas chip (alrededor de 60%).

A este paso, SCALA estima que para el 2013 todas las tarjetas de crédito en el mercado brasilero tendrán un chip EMV y para el 2015 el número de terminales EMV alcanzará cerca de 4 millones.

 

En México, el segundo mercado de pagos más grande de América Latina, el proceso de migración al chip se encuentra en una fase temprana. La mayoría de las transacciones con tarjetas de crédito no requieren el uso del PIN y un gran número de establecimientos comerciales se encuentran trabajando para actualizar sus terminales. El gobierno mexicano está considerando tomar medidas para promover la migración a tarjetas con chip EMV en débito, transfiriendo laresponsabilidad a los bancos que no emitan tarjetas EMV como parte de sus portafolios de débito. SCALA estima que para el 2015, el número el número de tarjetas de crédito con chip EMV alcanzará los 27 millones en el mercado mexicano y el número de terminales EMV podría llegar a 582.000.

 

El panorama actual para el resto de la región varía de país en país y la adopción de la tecnología chip dependerá del tiempo que tome que los diferentes jugadores de la industria generen acuerdos que beneficien a todas las partes involucradas. Sólo una cosa es cierta: las tarjetas con chip están aquí para quedarse. En donde están disponibles, los consumidores, bancos y establecimientos comerciales coinciden en la seguridad y los grandes beneficios que proporciona esta pequeña pieza de tecnología.

 

Fernando Mendez

Director Regional de Productos Emergentes para Visa America Latina y el Caribe

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