Agencias para las Asociaciones Público Privadas

Los proyectos de APP para transporte han crecido de forma substancial. De las 470 iniciativas presentadas, el 83 por ciento están relacionadas con este. Eso muestra el atractivo de planes en infraestructura vial, pero también el atraso de los demás sectores en su capacidad para apoyarse en la inversión privada para crecer.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
julio 24 de 2015
2015-07-24 02:43 a.m.

Colombia viene avanzando en atraer inversión privada a proyectos públicos, lo cual, en tiempos de petróleo barato, pasó de ser una simple posibilidad a una necesidad para mantener el desarrollo del país.

Los proyectos de Asociaciones Público Privadas (APP) para transporte han crecido de forma substancial. De las 470 iniciativas presentadas, el 83 por ciento están relacionadas con transporte. Eso muestra el atractivo de planes en infraestructura vial, pero también el atraso de los demás sectores en su capacidad para apoyarse en la inversión privada para crecer.

Esta situación, comparada con lo que ha sucedido en países más avanzados, permite anticipar que vendrá una explosión creativa de proyectos de servicios sociales, muchos de ellos en proyectos mixtos, en los cuales el Estado no pondrá dinero, sino una parte o el terreno.

Para que tantas buenas ideas se conviertan en realidad, el Estado tiene que actuar como facilitador y no solo como policía de tráfico, que decide cuál proyecto pasa y cuál no. El Ministerio de Hacienda y el Departamento Nacional de Planeación, a través del Confis y del Conpes, actúan como reguladores para que solo tengan luz verde los proyectos que son consistentes entre sí, con los planes sectoriales y con el marco fiscal de largo plazo. Esto es necesario porque solo una minoría de proyectos se financian solos, sin fondos públicos, o sin presentar riesgos que puedan derivar en el apoyo del Estado, si las cosas no salen como estaba previsto en el papel y los servicios no se pueden suspender.

En infraestructura, el boom se debe a que la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) llegó hace pocos años para ponerse del lado facilitador de la inversión: estructura de proyectos con diseños e información primaria, que les permite a los inversionistas calcular sus riesgos y formular propuestas viables y competitivas.

En la infraestructura social no ha sucedido lo mismo: el Ministerio de Justicia trata de hacer sus cárceles sin contar con inversión del Estado; el de Defensa intenta trasladar cuarteles a zonas periféricas, utilizando como fuente de financiación sus terrenos céntricos; el de Cultura impulsa así sus bibliotecas; el de Educación, sus colegios y universidades; la justicia sus juzgados orales, para mencionar algunos ejemplos.

Todos quieren mejorar su infraestructura, pero no tienen ni el presupuesto, ni el conocimiento, ni el personal especializado, porque, al fin y al cabo, el diseño y la construcción de edificios son actividades esporádicas y ajenas a las obligaciones y afanes del día a día de las instituciones públicas. La diferencia institucional explica por qué las carreteras despegaron y el pelotón social se quedó atrás.

Para superar este atraso, el Plan Nacional de Desarrollo le amplió sus funciones a la Empresa de Renovación Urbana Virgilio Barco, y cambió su naturaleza a Agencia, igual que la ANI. Ahora, la Agencia Virgilio Barco tiene capacidad de promover APP, tanto dentro de los proyectos de renovación urbana, que viene adelantando, como en cualquier otro sitio donde se necesite desarrollar una instalación educativa, deportiva, hospitalaria, un museo, una sede administrativa, un centro de convenciones, una biblioteca, una cárcel, un parque o una mezcla creativa de las anteriores con áreas generadoras de rentas para el proyecto.

Hace pocas semanas Medellín hizo algo similar con su Agencia para las Alianzas Público Privadas (APP). El nuevo Plan de Ordenamiento Territorial le dio un mandato ampliado, que actualmente abarca hasta el mejoramiento y aprovechamiento de todo el patrimonio municipal, e incluso el paisaje público. Gracias a esto, la capital de Antioquia se encamina hacia operaciones en las que particulares renuevan parques, calzadas, antejardines, andenes y fachadas a cambio de poder explotar ordenadamente parte del espacio público. Esto ya sucede así en ciudades reconocidas por la calidad de sus espacios públicos como Barcelona o Vancouver.

En la misma tónica, la semana pasada la fundación ProBogotá presentó su propuesta ‘Para Vivir Bogotá’. En ella incluye un catálogo de ideas para los candidatos a la Alcaldía, soportadas en estudios de especialistas. Una de sus propuestas es crear para la capital una agencia para las APP, idea que, por fortuna, recibió desde su lanzamiento el apoyo de varios candidatos.

Es tanto lo que se ha avanzado en infraestructura de transporte, como lo que falta por el lado de la infraestructura social. La ventaja es que los que vienen atrás se pueden beneficiar del camino abierto por los líderes, y ya comienzan a hacerlo.

Andrés Escobar Uribe

Presidente de la Agencia Virgilio Barco

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