Más allá de la fibra óptica

Aunque el país va por buen camino, es necesario apretar el paso y establecer metas más ambiciosas para construir un verdadero sistema nacional de telecomunicaciones en banda ancha.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
diciembre 06 de 2011
2011-12-06 03:55 a.m.

 

En buen momento se adjudicó la concesión que debe conectar por fibra más de 750 municipios de Colombia.

Con esta obra, que debe completarse en el primer semestre del 2014, Colombia estará ‘entapetada’ de una red de alta capacidad, que permitirá avanzar en las metas de conectividad y cobertura de banda ancha.

El consorcio Unión Temporal Fibra Óptica Colombia, integrado por TV Azteca y Totalplay, empresas del grupo Salinas de México, ganó bien la licitación. Ahora se trata de que cumplan lo que ofrecieron.

Para ello se ha destinado una buena partida del presupuesto nacional, un poco más de 200 millones de dólares.

Están bien asignados, no obstante algunas críticas en el sentido que no es una inversión prioritaria para el país. En mi opinión, no sólo es prioritaria: es necesaria y muy razonable.

Doscientos millones de dólares son el costo de cualquier viaducto, túnel o trecho del Metro de Bogotá.

Hay inversiones que no deben medirse según el “caso de negocios”.

Con ese criterio mezquino de pensar en pequeño y justificar toda inversión sobre el retorno financiero, varios cientos de municipios de Colombia estarían, por ejemplo, sin acueducto o sin electrificación, “porque no dan los números”.

En el mismo contexto se califica el programa de Compartel, el cual ha sido fundamental para el país y ha cumplido la misión de conectar por medio satelital a más de 20.000 puntos aislados del territorio colombiano.

Todavía le queda un papel a este sistema, pero claramente la evolución tecnológica y los avances en infraestructura y conectividad justifican la reducción de las coberturas satelitales que está implementando el Ministerio de las TIC.

La conectividad y el sistema nacional de telecomunicaciones tienen la misma importancia que el sistema eléctrico o nuestra red de acueductos.

La conectividad nacional cumple un deber de inclusión geográfica, de altísimo impacto social y económico para ciudades, pueblos y veredas.

Con esta inversión esperamos que Colombia ascienda de la posición mediocre que ocupa en el escalafón de conectividad por banda ancha.

No podemos conformarnos con el lugar 60/65 en el mundo o el 6º/7° en Latinoamérica. No en un mundo globalizado que reclama desarrollo del capital humano, competitividad en materia de innovación y suministro de servicios y de bienes, y aumentos permanentes de productividad.

Pero entendamos: la fibra óptica no es la panacea para asegurar la integración del país en telecomunicaciones.

Ni es el único componente de la red. Como en los sistemas de transporte, la red nacional es de carácter multimodal. Conexión satelital, enlaces de microndas, accesos con cobre, cable coaxial y fibra: todo forma un entramado de carácter híbrido cuya articulación debe asegurarse. De la misma forma que los sistemas de comunicación de voz, datos y video se apoyan y necesitan de telefonía fija, comunicaciones celulares, sistemas satelitales, comunicaciones por cable. En general, de los sistemas fijos e inalámbricos con diferentes modalidades tecnológicas.

Lo más importante está aún por realizarse.

En términos de transmisión, no es suficiente llegar a las cabeceras municipales. Hay que implementar los accesos.

Y tan o más importante que la red es crear, obtener y distribuir los contenidos y las aplicaciones, que efectivamente impacten la calidad de vida de los ciudadanos.

Una red como esta no se construye para ver TV en alta definición. Nuestros compatriotas de regiones apartadas tienen necesidades más apremiantes que apreciar los efectos visuales y sonoros de una transmisión.

Entretenimiento es sólo una de las aplicaciones, pero no la más importante.

Un país integrado

Colombia está urgida de utilizar la nueva infraestructura de telecomunicaciones de banda ancha para conectar hospitales, escuelas, instalaciones militares y de seguridad, la infraestructura de transporte, juzgados, notarías, empresas productivas que están en regiones aisladas… Allí está el verdadero motor transformador.

Esta red de autopistas para el manejo de información permitirá crear y gestionar, por ejemplo, un eficiente sistema nacional de meteorología que permita monitorear los niveles de ríos y quebradas. Será un vehículo para implementar la red de atención de desastres y de emergencias que tanto estamos necesitando.

Esta tarea requiere mucho, muchísimo back office. Generación de aplicaciones y sistemas de información para salud, educación y capacitación, para monitoreo de carreteras, puentes, ríos y quebradas, para motorizar un sistema nacional de georreferenciación, para seguimiento y gestión logística y de transporte.

En materia de este back office, la situación de Colombia es precaria. Existe la intención, pero se especula demasiado y hay poca concreción y sustancia para disponer de sistemas integrados de información. Estamos ante una cantidad de subsistemas desintegrados, de poca capacidad analítica y de generación espontánea. No existe integración transversal en materia de información entre los distintos sectores del Gobierno y del sector privado. Y cada uno dispone de silos de información dispersos y dispares.

La iniciativa de la fibra para los municipios pequeños, la llegada de la comunicación celular en 3.5G y 4G (LTE), la implantación de TV digital y de los sistemas de IPTV, los avances en medios satelitales, la implementación de anillos nacionales que ya transmiten en velocidades de 40 Gigas (¡impensable hace tres años!), la siguiente etapa de Compartel, etc., son las bases de la transformación. Es la cimentación, falta lo que va encima en términos de contenidos, y como se ha indicado, de sistemas de información.

Vamos por buen camino, pero es indispensable apretar el paso, mejorar el ritmo y ser más ambiciosos para construir un verdadero sistema nacional de comunicaciones en banda ancha que, como lo quiere el presidente Juan Manuel Santos, represente un avance hacia la prosperidad para todos.

Francisco Navarro

Presidente Anditel S. A.

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