Ama lo que haces

Cuando una crisis te azota cálmate, asúmela como un valioso aprendizaje y usa todos tus poderes.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
julio 09 de 2009
2009-07-09 10:23 p.m.

 ¿Por qué me estás olvidando? ¿Por qué te aburres conmigo o me tratas con desdén? ¿Por qué me traicionas? Cuando no me tenías me buscabas y algunas veces hasta me rogabas y sufrías por mí. Sentías celos cuando veías a otros conmigo. Tan pronto me conseguiste, me dedicaste tu interés, tu tiempo y tus cuidados.

Antes oraste para tenerme, pero ya no oras para conservarme.
Siempre llegabas bien puntual a nuestras citas y en tu rostro se notaba la alegría por tenerme y la compartías con otros. Te recuerdo que de mi depende tu bienestar y el de tu familia, gracias a mi dispones de servicios médicos y estabilidad. Yo velo cada día por tu seguridad y la de los tuyos. Soy yo quien te proporciona lo que necesitas. En verdad no entiendo por qué no me cuidas igual que antes.

Ojo, piensa que en cualquier momento me puedes perder. ¿Acaso no sabes que son muchos los que me buscan y sufren por mí? ¿Acaso olvidas que hoy me tienes y mañana tal vez no? ¿Lo captas? ¿Verás que tengo razón? Soy yo, tu trabajo. Ámame y cuídame.

Este es un buen mensaje para que, amando tu labor, te afilies al club de los que hemos elegido hablar más de recuperación que de crisis.

Cuando una crisis te azota cálmate, asúmela como un valioso aprendizaje y usa todos tus poderes:

1. Poder espiritual. La tremenda fuerza de la fe y de estar en sintonía constante con Dios.
2. Poder mental. Piensa en lo mejor para poder atraer lo mejor. Elige un pensamiento positivo persistente.
3. Poder emocional. Cultiva emociones sanas y destierra las venenosas: odio, culpa, rabia, envidia.
4. Poder de la visualización. Cálmate, cierra los ojos y mírate logrando lo que deseas.
5. Poder de la relajación. Cada día saca tiempo para soltar tu cuerpo, respirar profundo y aquietarte una media hora. Esto te llena de paz.
6. Poder de la palabra. Que las palabras externas y las que te dices a ti mismo sean luminosas y motivantes.
7. Poder de las posturas. Mantén una postura erguida y hacia arriba, porque así levantas tu mente y tu alma.

Pon esto en práctica y La Ley de Atracción traerá a tu vida lo bueno en consonancia con tu pensar y tu sentir.

Ya lo has comprobado cuando se comunica contigo la persona en la que estás pensando, o cuando las cosas se van dando, tan pronto pones el alma en tu misión. Lo importante es que no te resistas y de verdad creas en Dios, en ti y en la buena energía. Tus pensamientos son energía y tienen un poder magnético: irradian y atraen hacia ti personas y situaciones afines.

Sin embargo, no todo lo que piensas te llega, sólo lo que te mereces por una ley de correspondencia. Necesitas estar siempre vigilante para espantar lo negativo y pensar y desear sólo lo mejor. Con paz en el alma verás como, incluso lo que parece 'malo', es para crecer y mejorar. Todo estará bien si de verdad cuidas y amas lo que haces.


oasisggg@uniweb.net.co

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