Análisis/ ‘Allá en La Guajira arriba’

Además de los problemas que enfrentan la Alta Guajira y el hospital de la zona, tiene que convivir con la falta de compromiso de las EPS indígenas. Los indígenas manejan los recursos de la Nación.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
mayo 06 de 2014
2014-05-06 12:39 a.m.

En los últimos meses las noticias que llegan de La Guajira hablan de sus penurias y desgracias.

El gobernador elegido popularmente es capturado y declarado un delincuente de vieja data. Pirry pone el dedo en la llaga acerca de la desnutrición infantil en la población wayuu pero además de incurrir en varias inexactitudes se queda en la denuncia.

Y la sensación que queda es que allí todo es corrupción y que la cultura de la ilegalidad campea a sus “anchas panchas”.

De Uribia a Nazareth hay seis horas, en verano, en una trocha espantosa, no apta para enfermos de la columna.

Es un viaje alucinante que bordea La Guajira en el territorio del municipio más extenso de Colombia atravesando las famosas salinas de Manaure, pasando por el Cabo de la Vela, avistando a lo lejos a Bahía Portete y llegando a un oasis, pegado a la Serranía de la Macuira llamado Nazareth, en honor al internado que lleva el nombre de San José de Nazareth y que fue fundado por monje capuchinos en 1911.

Nazareth es un pequeño caserío que se formó al lado del internado y hoy es uno de los corregimientos más importantes de Uribia.

La Guajira sí queda lejos de todo, todavía. De Puerto Estrella corregimiento otrora próspero se podían tardar hasta seis días en mula hasta Riohacha a mediados del siglo pasado.

¡¡Imagínense para llegar a Bogotá!! Todo era lejos. Hasta la noción de legalidad y justicia.

Los wayuu fueron el último pueblo nativo en someterse al blanco.

En Puerto Estrella queda un centro de salud que opera desde hace más de 50 años. Nadie sabe con exactitud por qué el hospital no queda ahí. El hospital queda en Nazareth y atiende a más de 50.000 personas en su mayoría de origen wayuu pero están dispersos por toda la Alta Guajira. Trabajar y vivir allí es ya un apostolado.

Eso lo sabe el alcalde Abel Giacometto Fominaya quien se preocupa por el presupuesto de dicho hospital de primer nivel.

La Guajira es famosa por El Cerrejón, no por Drummond como dijo Pirry, que queda en el Cesar. Es famosa por el gas, Chuchupa Ballenas, es famosa por las salinas de Manaure.

Y es famosa por el contrabando, la marimba y porque en veinte o más años de explotación del carbón, las regalías directas han servido para enriquecer a una clase dirigente corrupta y venial que se ha prestado para aliarse hasta con el diablo con tal de mantenerse en el poder.

Pero no todo es malo y no todos son corruptos. La Alta Guajira tiene las condiciones para convertirse en la ribera Caribe del siglo XXI.

No tiene las ruinas de la maya pero tiene unas playas y una región con unos paisajes exuberantes. El desierto y la serranía de la Macuira la hacen única en sus bellezas.

Y si a eso le agregamos el último pueblo indígena del Caribe con poblados y costumbres autóctonas, con artesanías preciosas, tenemos un lugar con cientos de kilómetros de playas edénicas con una población necesitada que puede encontrar allí su redención.

Llegar a Nazareth puede ser una odisea de más de dos días en invierno. Necesitan una carretera.

Pero ante todo necesitan agua con pozos que garanticen el servicio para todas las rancherías a fin de que los wayuu puedan volver a cultivar como antes los hacían y no se vuelva a padecer las hambrunas y la desnutrición que se convierten en noticia de cada día.

Pero también necesitan energía eléctrica. Y conectividad. La interconexión llega hasta Puerto Bolívar y el cable de fibra óptica hasta Uribia.

La doctora Claudia Henríquez Iguarán, directora de la ESE Hospital de Nazareth, tiene que hacer de tripas corazón, con un pésimo servicio satelital para poder cumplir con el envío de los documentos a las entidades del sector que tiene que tramitar electrónicamente.

Ahora, imaginemos lo difícil e inhumano que es transportar un paciente hasta un centro asistencial de mayor complejidad. Bien podrían El Cerrejón y Chevron donar una pequeña avioneta ambulancia. Lo que se han ganado en La Guajira lo justifica.

Pero amén de todos los problemas que enfrenta la Alta Guajira y el único hospital de la zona, tienen que convivir con la falta de compromiso de las EPS indígenas y las mismas autoridades indígenas que manejan los recursos que les destina el Gobierno Nacional.

¿Será posible que Ecopetrol, El Cerrejón, Chevron, TGI, Repsol, Ayatawacoop, Claro, EPM, Anas Wayuu, ISA, Promigas y todas las empresas con presencia en la zona se unan y le colaboren a la alta Guajira con el Gobierno Central? ¿Será posible construirle un proyecto turístico de largo plazo que involucre la recuperación de las actividades agropecuarias y ganaderas del pueblo wayuu?

Nicola Stornelli García

Gestor del Puerto Digital de Valledupar y Cesar Digital

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