Análisis/ La amenaza de los robots

En lugar de preocuparse por el libre comercio, los críticos deberían mejorar los estándares tecnológicos de sus países para estar a la vanguardia de la revolución robótica, y para que sus ciudadanos desarrollen nuevas habilidades para trabajar menos horas, y llevar vidas más satisfactorias.

Redacción Portafolio
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mayo 26 de 2015
2015-05-26 12:49 a.m.

Los críticos del plan del presidente Barack Obama se equivocan al decir que su propuesta de firmar un Acuerdo de Asociación Transpacífico, que sería la zona de libre comercio más grande del mundo, haría aumentar enormemente el desempleo en Estados Unidos: están ignorando que la mayor amenaza para el empleo a nivel mundial no serán las importaciones más baratas de Vietnam, Malasia o México, sino los robots que reemplazarán cada vez más a los trabajadores de carne y hueso.

Los opositores al Acuerdo Transpacífico –un bloque de 12 países en Asia y las Américas que incluiría a Japón, Australia, Canada, México, Chile y Peru– dicen que este hará que muchas multinacionales muden sus fábricas a los países de mano de obra barata, y que eso aniquilará empleos en Estados Unidos.

Pero estos temores son exagerados: aunque algunos de los participantes del acuerdo, como Vietnam y Malasia, tienen salarios mucho más bajos que los de Estados Unidos, otros como Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Japón, tienen sueldos más altos.

Pero lo que es más importante, tal como lo dice un nuevo libro llamado El ascenso de los robots: la tecnología y la amenaza de un futuro sin empleos, de Martin Ford, el gran peligro para el empleo a nivel mundial en los próximos años vendrá de los robots, que desplazarán cada vez más a los trabajadores humanos.

Un estudio realizado en el 2013 por Carl B. Frey y Michael A. Osborne, de la Universidad de Oxford, concluyó que el 47 por ciento de los empleos en Estados Unidos están en alto riesgo de ser reemplazados por robots en los próximos 10 años. Y en muchos rubros, lo mismo ocurrirá en América Latina.

Los robots nos reemplazarán en trabajos que hasta hace poco parecían inimaginables. A principios de este mes, por ejemplo, el hotel japonés Henn-na anunció que abrirá su primera sede con personal de robots este verano. Y las impresoras 3-D, los coches que se manejan solos, y las supercomputadoras transformarán radicalmente la mayoría de las industrias.

Debido a los avances en inteligencia artificial, incluso muchos profesionales, como los radiólogos que leen los rayos X, los abogados que redactan contratos rutinarios, y –sí– también muchos periodistas serán reemplazados por robots y algoritmos, como lo fueron los agentes de viaje hace unos años.

Lo veo todos los días en mi profesión. Muchos de los diagramadores, archivistas y verificadores de datos ya han desaparecido de las redacciones de los periódicos, y cada vez más artículos de deportes y finanzas, como los informes de las ganancias semestrales de las empresas, ya están siendo escritos por máquinas.

Los camarógrafos están desapareciendo de los canales de televisión. Yo grabo mi programa semanal en CNN en Español desde Miami, pero las cámaras se dirigen remotamente desde una sala de control en Atlanta.

Muchos expertos rechazan la idea de que los robots causarán un problema de desempleo universal, citando el hecho de que los pesimistas han estado pronosticando eso desde la revolución industrial del siglo XIX, y eso no ha ocurrido.

Los optimistas citan el hecho de que cuando aparecieron los cajeros automáticos en Estados Unidos, en la década de 1990, todo el mundo decía que desaparecerían los empleados bancarios. En cambio, el número de ellos creció, porque los cajeros automáticos ‘liberaron’ a los empleados bancarios para hacer otras tareas –como vender préstamos– y los bancos estadounidenses aumentaron en 43 por ciento sus sucursales en las ciudades.

“Si miramos 100 años atrás, la gente laboraba en las fábricas de 80 a 90 horas a la semana, y muchos se morían por trabajar demasiado. Ahora, muy pocas personas hacen eso”, me dijo Vivek Wadhwa, un gurú de la tecnología en Singularity University. “Con la tecnología, el costo de todo baja, desde la comida hasta los iPhones, por lo que la gente no tendrá que trabajar tanto para subsistir”.

Wadhwa añadió: “me preocupa que los robots causen desempleo, pero al mismo tiempo me ilusiona el hecho de que vamos a tener más tiempo para la educación, la superación personal y la recreación”.

Mi opinión: la mayor parte de las críticas al propuesto Acuerdo Transpacífico se caen por sí solas, por el hecho de que varios miembros del tratado no son países de bajos salarios, y porque la mayor amenaza al desempleo mundial no vendrá de los países de mano de obra barata, sino de los robots, que son cada vez más económicos, y no piden aumentos de sueldo, ni vacaciones.

En lugar de inquietarse por el libre comercio, los críticos deberían preocuparse por mejorar los estándares tecnológicos de sus países, para estar a la vanguardia de la revolución robótica, y para que sus ciudadanos desarrollen nuevas habilidades para trabajar menos horas, y llevar vidas más satisfactorias.

Andrés Oppenheimer
Periodista - Columnista de The Miami Herald y El Nuevo Herald.

 

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