Análisis/Se amplía brecha entre ricos y pobres

En Colombia, el 10 por ciento de los hogares con mayores recursos percibe más del 40 por ciento de los ingresos laborales, mientras el 90 por ciento obtiene el 60 por ciento restante.

Redacción Portafolio
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septiembre 11 de 2014
2014-09-11 05:27 a.m.

Según el informe de Riesgos Globales 2014 del Foro Económico Mundial, el mayor riesgo mundial en la próxima década es el aumento de la brecha entre ricos y pobres, dada la disparidad de ingresos. Agréguense episodios meteorológicos extremos, desempleo y crisis fiscal.

Al analizar 31 riesgos se enfatiza en el desempleo juvenil, la desintegración digital y los riesgos geopolíticos. El futuro de la juventud preocupa, debido a problemas de acceso y calidad de la educación, marginalidad y altas tasas de desempleo.

Más del 50% de jóvenes en países avanzados buscan trabajo, el 90% vive en economías en desarrollo y el empleo informal crece.

David Cole, jefe de riesgo del grupo de Swiss Re, señaló: “Como resultado de la crisis financiera y la globalización, la generación más joven de los mercados maduros lucha contra una situación desesperada, con cada vez menos oportunidades de trabajo y con la necesidad de soportar el envejecimiento de la población.

Aunque en los mercados emergentes hay más trabajo, los trabajadores aún no poseen las aptitudes necesarias para satisfacer la demanda”.

Alrededor de 1.000 millones, un tercio de la población urbana del mundo, vive en barrios marginales, cifra que aumenta con la desigualdad. Población vulnerable a las crisis económicas y a la inestabilidad social, que la integran los pobres, trabajadores informales, mujeres, discapacitados, minorías étnicas y jóvenes.

Entonces, ¿de quién es la prosperidad cuando se habla de promedios y crecimientos per cápita si no tenemos en cuenta cómo se distribuyen los ingresos entre individuos, comunidades y países?

El nobel de Economía J. Stiglitz ya advertía que: “Tenemos tanta desigualdad, y dado que esta va en aumento, lo que está ocurriendo con la renta (o el PIB) per cápita no nos dice mucho acerca de lo que está viviendo el estadounidense típico.

Si los ingresos de Bill Gates y Warren Buffen aumentan, la renta media de EE. UU. también”. (El precio de la desigualdad, 2012). Situación igual se presenta en el resto de países como lo señala el PNUD, refiriéndose al Índice de Desarrollo Humano (IDH), que, aunque se ha reducido, la pérdida promedio de desarrollo humano como consecuencia de los adelantos en materia de salud, “han aumentado las disparidades relativas a los ingresos en distintas regiones y la desigualdad en educación ha permanecido constante” (Informe sobre el Desarrollo Humano, 2014).

Agrega que más del 50% de personas en el mundo viven con menos de US$2,5 al día; alrededor de 1.200 millones con US$1,25 diarios.

A la vez, el 80% no cuenta con protección social integral, el 12% (842 millones) padece hambre crónica y casi la mitad de los trabajadores (1.500 millones) tienen empleos informales o precarios.

Aun en economías desarrolladas como EE. UU. y Europa, la crisis se agudiza por el mayor número de personas que apenas cubren sus necesidades básicas.

En EE. UU., estas representaron el 15,1% en 2010 frente al 12,5% en 2007, y para el 2011 el número de familias estadounidenses en situación de pobreza extrema se duplicó respecto a 1996, alcanzando 1,5 millones de familias, situación similar a la que vive España, México y Corea del Sur.

Por IDH, Colombia está en el puesto 98 entre 168 naciones del mundo, ocupando los primeros lugares Noruega, Australia, Suiza, Países Bajos, EE.UU., Alemania, Nueva Zelanda, y los peores Burundi, Burkina Faso, Sierra Leona, El Congo y Niger.

El ingreso por habitante en Colombia es de US$7.800 anuales, pero en ciudades como Buenaventura y Tumaco la cifra baja a US$440, por debajo Chile (puesto 41), Cuba (44), Argentina (49) Venezuela (67), Brasil (79) y Perú (82).

El coeficiente de Gini, que mide el grado de desigualdad en una escala de 0 a 1 (donde 1 es la extrema desigualdad), para Colombia en el 2013 fue de 0,54, mientras que para EE. UU., México y Argentina es 0,40.

Según muestra de 23 ciudades realizada por el Dane, se encontró que las cinco menos desiguales son: Bucaramanga (0,437), Villavicencio (0,441), Cúcuta (0,443), Ibagué (0,451) y Valledupar (0,457); las más inequitativas son: Quibdó (0,538), Montería (0,525), Riohacha (0,523), Popayán (0,512) y Pasto (0,511). Las cuatro grandes ciudades se jerarquizan así: Barranquilla, con 0,458 (puesto 7); Bogotá, 0,504 (16); Cali, 0,505 (17), y Medellín 0,506 (18). Neiva, con 0,478 está en el centro de gravedad de la muestra, en el puesto 12.

Con relación a la pobreza y la pobreza extrema, Quibdó, con 49,9 y 17,5 en su orden, junto a Riohacha, 43,3 y 12,7, son las peores clasificadas. En el otro extremo, Bucaramanga (10,3 y 1,2) y Bogotá (10,2 y 1,6) registran los mejores indicadores.

En Colombia, el 10% de los hogares más ricos percibe más del 40% de los ingresos laborales, en tanto que el 90% obtiene el 60% restante (Sedlac-BM, 2010). Esta brecha se explica por tres factores: la tasa de desempleo, la informalidad y un nivel de salario por debajo del mínimo, la dispersión salarial es muy amplia entre los que trabajan y tienen alta capacitación (Joumard, I; Londoño V, 2013).
Según el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM), en el 2013 el 24,8% de la población es pobre y se localizan: 18,5% en las cabeceras municipales y el 45,9% en las áreas rurales.

Este mapa de la pobreza y desigualdad en el ingreso reafirma que Colombia es un país de regiones, donde viven ricos herederos de fortunas que hacen parte del capital patrimonial al lado de otros que se enriquecen con el capital empresarial, y los ‘nuevos’ ricos, producto de la expropiación violenta (narcotraficantes y guerrilla).

Ricardo Mosquera
Exrector y profesor asociado, Universidad Nacional

 


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