Análisis / Una apuesta por la concurrencia

Si los actores públicos, privados y sociales, tanto nacionales, como regionales y locales nos coordinamos adecuadamente en torno a una población definida, tendremos una mayor probabilidad de que cientos de miles de familias escapen de su situación de pobreza extrema.

Redacción Portafolio
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octubre 07 de 2012
2012-10-07 06:01 p.m.

Uno de los principales instrumentos que tiene el Gobierno para la superación de la pobreza extrema es la Red Unidos. Esta es el resultado de una apuesta que hizo el Estado colombiano en el 2007 (mediante Conpes 102) por un grupo específico de familias, en total 1.5 millones en pobreza extrema. Se apuntaba, principalmente, a acelerar el ritmo de disminución de pobreza extrema, de cara al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), mediante la articulación entre la demanda, por parte de aquellos en la base de la pirámide, y la oferta social existente.

Red Unidos se focalizó en las familias que estuvieran en los deciles más bajos de la distribución del ingreso en todos los municipios del país. Cada zona tuvo un número específico de cupos, y se acordó que una red de trabajadores sociales, financiados por la Nación, identificaría a estas familias, las ubicaría y caracterizaría, y las acompañaría durante la implementación de una hoja de ruta para superar su situación de pobreza crítica. Durante el acompañamiento, estos trabajadores, los cogestores sociales red Unidos, recolectarían información de cada hogar en tiempo real y alimentarían un sistema de información al que tendrían acceso las entidades, para poder atender la demanda de este segmento de la población.

Se puede decir que la estrategia Unidos es un experimento en política social. Por un lado, parte de una serie de supuestos que rompen con algunos paradigmas de la asistencia a la población pobre: no espera a que los pobres lleguen a la oferta, sino que los busca y acerca a la misma; no asume que todos los pobres son iguales, procura por la diferenciación, según sus capacidades; no espera a los resultados de las encuestas para ver cómo va el país en materia de pobreza, sino que revisa mensualmente cómo están las familias; no aborda la pobreza como un tema de ingresos, lo ve como un asunto multidimensional; no asume que la responsabilidad de la pobreza es un responsabilidad del Gobierno Central, o de una entidad específica, sino propone un proyecto de país, en el que los gobiernos regionales, locales, el sector privado y el tercer sector son actores claves.

Pero lo más revolucionario de la estrategia Unidos es atender un grupo específico de familias, asegurando concurrencia de todos los servicios y sectores, y apuntando al alcance de una serie de hitos, que las acerquen a la salida de la pobreza. Este proceso de alineamiento de actores suena más fácil de lo que es en realidad. Al existir más de 15 millones de pobres en el país, es difícil justificar la focalización en un segmento determinado, pues en un mundo de restricciones, la atención en un grupo es desafortunadamente, a costa de otro. La centralización en este conjunto implica que las entidades oferentes tengan que hacer esfuerzos adicionales para que sus beneficiarios ‘tradicionales’ coincidan con este grupo. En un país descentralizado como Colombia, las entidades nacionales suelen depender de las capacidades institucionales de los gobiernos locales, así, que por lo general, la mayoría de su oferta la dirigen a los territorios, donde cuentan con mejores aliados. Tienen que mostrar números, y estos no siempre suman en los municipios con trampas territoriales de desarrollo –más del 80 por ciento de las familias Unidos se encuentra en municipios categoría 5 o 6, es decir, regiones pobres–.

Otro de los beneficios de la estrategia son sus criterios de salida. Todos los días, la Agencia Nacional para la Superación de la Pobreza Extrema (Anspe), encargada de su implementación, está midiendo cuántas familias van superando su condición de pobreza extrema.

El abordaje multidimensional de la pobreza, sin embargo, no está exento de subjetividades. Si bien hay unas condiciones mínimas, que son derechos, hay otros aspectos importantes frente a los cuales no hay consenso sobre qué tan determinantes son sobre la pobreza.

Siendo una estrategia contra la pobreza extrema, Unidos se debería limitar a mover a las familias a la pobreza moderada. Pero las líneas entre estas dos condiciones son muy grises; el quid es asegurar que no haya reversibilidad. De ahí que se requiera ir más allá de las condiciones mínimas. Es por esto que Unidos no promueve a ninguna familia que sea pobre por el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM). Esto implica, en muchos casos, que las familias no presenten desempleo de larga duración o trabajo informal, características que tristemente son la norma en las familias más pobres.

Los beneficios detrás de estos desafíos son enormes. La apuesta de Unidos es por la preparación de un grupo de familias de forma integral, lo cual implica su asistencia, con consistencia y perseverancia hasta que estén listas. Los retornos de esta apuesta se verán en el mediano y largo plazo, no solo porque entre más sólidas queden tendrán menos necesidades de futuras asistencias del Estado (en pensiones, salud pública), sino porque podrán contribuir al desarrollo. Ahora, Unidos no excluye otros esfuerzos: se requiere atender al resto de pobres, y asegurar la salida sostenible de las familias de Unidos de la pobreza, no solo de la moderada. Aquí es donde el Departamento de la Prosperidad Social (DPS) juega un gran rol.

El concepto de concurrencia parte de la premisa de que nadie tiene la solución completa para derrotar la pobreza. Ciertamente, todos tenemos un pedazo de la solución. Si los actores públicos, privados y sociales, tanto nacionales, como regionales y locales nos coordinamos adecuadamente en torno a una población definida, tendremos una mayor probabilidad de que cientos de miles de familias escapen de su situación de pobreza extrema.

Solo de esa manera podremos construir una Colombia más incluyente, más solidaria, más progresista, con prosperidad para todos.

SAMUEL AZOUT

DIRECTOR AGENCIA NACIONAL PARA LA SUPERACIÓN DE LA POBREZA EXTREMA (ANSPE)

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