Análisis/ ¿Cómo se puede bailar en el huracán digital?

Se requiere que las industrias y los ciudadanos se adapten a las nuevas realidades tecnológicas y que hagan pleno uso del potencial de los nuevos servicios digitales. Hay que preparar una sociedad moderna con propuestas que equilibren los intereses de los consumidores y de las empresas.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
julio 15 de 2015
2015-07-15 02:22 a.m.

Thomas L. Friedman escribió en el 2004 un famoso libro, El Mundo es Plano, en el que sostenía que gracias a las fuerzas que ha desatado la globalización en los últimos tiempos, las estructuras económicas, comerciales y políticas están pasando de ser rígidamente verticales a ser abiertamente horizontales.

Sostenía, que este aplanamiento del mundo propiciaría una nueva era de colaboración entre individuos y comunidades como nunca antes se había visto, y afectaría desde el modo de hacer negocios hasta el papel que de los gobiernos.

Recientemente Moisés Naím, en su programa Efecto Naím, tuvo oportunidad de entrevistarlo, y conocer su opinión con relación a las tendencias más importantes que se han producido en estos años posteriores a la publicación de su libro.

En su opinión son cuatro: 1. Velocidad de los microchips, que ha seguido duplicándose cada dos años y ha creado una poderosísima acumulación de información. 2. Globalización que ha creado un mundo que ya no es solamente interconectado sino interdependiente. 3. Cambio climático y la pérdida de biodiversidad que también han crecido exponencialmente. 4. Combinación tóxica de deudas, déficits y crecimiento de la población.

Esas tendencias están impulsando a los países fuertes, pero están llevando a los países débiles al colapso.

Ante las fuerzas que atentan contra la globalización (proteccionismo, nacionalismo, tribalismo) considera que en el año 2004, cuando escribió su libro, el mundo estaba apenas conectándose para hacer que las computadoras hicieran lo que se le pidiera, pero hoy esas herramientas de aplanamiento global son capaces de procesar cosas cada vez más complejas y van aprendiendo con uno.

Cuando se desarrolla una nueva tecnología, como es el caso de Uber, esa tecnología tiende a propagarse aunque genere resistencias.

El gran reto para los trabajadores cesantes no es oponerse a ella sino que puedan dedicarse a otras actividades con la ayuda del Internet.

En cuanto al futuro, considera Friedman que todo se reduce a la gobernabilidad y depende de cómo se enfoquen las cosas.

Hay una cantante llamada Brandi Carlile que tiene una canción que se ha convertido en su canción tema. Se llama ‘El ojo’ y el coro de la canción dice: “Se puede bailar en un huracán siempre y cuando que uno esté en el ojo”.

El trabajo del gobierno hoy es ayudar a los ciudadanos a construir un ojo para resistir a todas las transformaciones; sobre todo, cuando el ojo se mueve cada vez con más frecuencia, tanto colectiva como individualmente. Tenemos que bailar en este huracán, pero solo lo podemos hacer si estamos en el ojo.

Estas reflexiones son válidas para el caso colombiano y latinoamericano. Los países de la región han caído en la trampa de los ‘ingresos medios’, es decir, no crecen a los niveles de los países avanzados.

Para superar esta situación hay que tomar conciencia que la región se está volviendo digital y su prosperidad futura dependerá en gran medida de cómo se efectúe correctamente esta transición.

Aunque se encuentra dentro de las fuerzas desatadas por este huracán no ha colocado sus políticas en el ojo del mismo. Existen acciones parciales, pero falta una estrategia global para ingresar plenamente a la sociedad digital.

Se requiere, en particular, que las industrias y los ciudadanos se adapten a estas nuevas realidades y que hagan pleno uso del potencial de los nuevos bienes y servicios digitales. Hay que prepararse para una sociedad moderna y estructurar propuestas que equilibren los intereses de los consumidores y de la industria.

Quien sí lo está haciendo muy bien es la Unión Europea. Desde el año 2004 está desarrollando una agenda digital y en mayo pasado lanzó una propuesta para la creación de un mercado único digital.

En el caso colombiano, no ha sido posible que el Plan Colombia Digital se sincronice con el Sistema Nacional de Competitividad e Innovación y el Programa de Transformación Productiva, para crear una Agenda Digital Nacional.

En el caso latinoamericano, ante el fracaso de los procesos de integración, solamente queda el recuerdo de algunos esfuerzos parciales como la consultoría que elaboré en el año de 2004 para la Comunidad Andina en donde se presentaron unos ‘Lineamientos para la estructuración de una Estrategia Andina sobre la Sociedad de la Información’.

Teniendo en cuenta que el único proceso de integración que en la actualidad tiene futuro es la Alianza del Pacifico y que en la reciente Declaración de Paracas, los presidentes de los países miembros ratificaron el propósito de avanzar en la construcción de un área de integración profunda a través de iniciativas que permitan el fortalecimiento del capital humano, la innovación y el emprendimiento, la ciencia y la tecnología, debería pensarse en adoptar una estrategia como la que adelanta la Unión Europa, tema que profundizaré en un próximo artículo.

Manuel José Cárdenas

Consultor Internacional

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