Análisis / Un balance precario

La Central Unitaria le presentó una agenda al presidente Juan Manuel Santos, en la que incluyó temas fundamentales relacionados con el PAL, y que nunca ha sido atendida.

Redacción Portafolio
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abril 13 de 2014
2014-04-13 06:09 p.m.

La semana pasada, se cumplieron tres años de haberse suscrito entre los gobiernos de Juan Manuel Santos y Barack Obama el Plan de Acción Laboral (PAL), como fórmula establecida para que el país del norte diera vía libre a la ratificación del Tratado de Libre Comercio y el Gobierno de Colombia asumiera el compromiso de cumplir un importante número de compromisos para responder a las exigencias planteadas por el sindicalismo colombiano, con el apoyo del sindicato norteamericano AFL-CIO.

En unidad de acción nos opusimos a la firma de ese tratado por las consecuencias devastadoras que en Colombia miserabilizaban aún más las condiciones de trabajo sin derechos fundamentales, mientras en EE. UU. los sindicatos planteaban una importante pérdida de puestos de trabajo y decrecimiento en las condiciones económicas y sociales.

El balance hoy es absolutamente precario, pues el raquitismo institucional en lo público, nunca ha permitido erradicar o sancionar, en la práctica, la negación al derecho de protección social y derechos fundamentales derivados de los convenios internacionales de la OIT en materia de garantías laborales, y, por el contrario, frente a un tímido decreto que prohíbe la intermediación en el empleo a las Cooperativas de Trabajo Asociado, estas mantienen prevalencia haciendo del trabajo una mercancía, en conjunto con las empresas de servicios temporales, los contratos sindicales, las Sociedades Anónimas Simplificadas (SAS) y la proliferación de ‘fundaciones’ prestadoras de servicios.

En lo concerniente a la negociación colectiva, el fomento de pactos colectivos ficticios, elaborados, negociados y firmados por las mismas administraciones de las empresas, han resultado la antítesis de la auténtica negociación colectiva para el desarrollo de los convenios 87 y 98 de la OIT, y la política antisindical, con masivas cancelaciones de contrato, bajo supuestos planes de retiro voluntario, constituye la mayor violación de la libertad sindical sin sanciones del Estado.

Solo basta revisar, someramente, los informes que el Gobierno colombiano ha hecho al de EE. UU., y en giras a los Estados europeos, para constatar que vive en un país ideal, y los trabajadores en Colombia, pues mientras hace énfasis en sus reportes sobre el decrecimiento de la informalidad, el avance de la negociación colectiva y el cese de la violencia contra sindicalistas, las cifras reales prueban lo contrario.

Durante los tres años de existencia del PAL, el asesinato, amenazas y desplazamiento de sindicalistas mantiene vigencia, la informalidad no cede del 57 por ciento, tanto en el sector privado como en el público.

En el 2013, el sector industrial y de transporte decrecieron en generación de empleo directo en 5,7 por ciento, la negociación colectiva continúa en proceso de destrucción, no solo por la tercerización en los contratos ‘basura’, pues la vía judicial también ha hecho sus aportes, cuando, por ejemplo, la Corte Constitucional Colombiana, emitió la sentencia de unificación sobre derechos pensionales convencionales frente al Acto Legislativo 01 del 2005 –decisión de la Corte–, que de un tajo se llevó las pensiones de jubilación por convención y elimina la potestad derivada de los convenios de la OIT, de negociar convenciones o mejorar las mismas a través de la negociación colectiva.

La Central Unitaria le presentó una agenda al presidente Juan Manuel Santos, en la que incluyó temas fundamentales relacionados con el PAL, y que no ha sido atendida, pues la otra falacia es que en Colombia, existe concertación social y, en la práctica, las propuestas del sector trabajador no son escuchadas. Solo cuando la movilización y los paros se logran hacer con contundencia y fuerza, el Gobierno ha recurrido a medidas provisorias de solución de coyuntura, pero no en la aplicación de los compromisos adquiridos en el PAL, máxime si el Ministerio del Trabajo solo ha servido como instrumento burocrático, laxo en su papel de conciliador de conflictos, permeado por la política empresarial antisindical y carrusel de altos funcionarios entre Ministerio, empresas nacionales y multinacionales.

El Ministerio fue uno de los puntos fundamentales acordados para ser creado como reestructuración institucional del trabajo en el Estado colombiano, para el fortalecimiento institucional y, no obstante, de haberse cumplido con ese compromiso, el Ministerio del Trabajo, quedó corto, no cumplió con el nombramiento del número de inspectores requeridos para mayor eficacia en la prestación del servicio, no existe un sistema tripartito, para tratamiento y solución a los conflictos, máxime si la Comisión Permanente de Concertación de las Políticas Salariales y Laborales (CPCPSL), se ha transformado en un sofisma, pues no concerta nada y el Gobierno, de forma unilateral, patina sus proyectos de ley, como ocurrió con pensiones, salud y el Decreto 089 sobre negociación colectiva, que de forma abusiva, el Ministerio presentó como fruto de la comisión permanente de concertación.

El Estado es el peor patrono entre los patronos, pues con su ejemplo al no hacer nada para la erradicación de la informalidad y los contratos de servicios en sus nóminas, pierde autoridad para exigir al sector privado.

Por ejemplo, la proliferación de sindicatos falsos, para la firma de contratos sindicales, se nota con mayor preocupación en las entidades públicas, entre otras, el sector salud, y el Ministerio del Trabajo adolece de control y vigilancia respecto a esa flagrante violación al auténtico ejercicio de la libertad sindical.

Así las cosas, al Gobierno de Santos respecto al PAL, le faltó sinceridad y voluntad política para asumir el compromiso y cumplirlo, la ha hecho ‘conejo’ a los convenios internacionales de la OIT, y se lo está haciendo a los compromisos adquiridos en la firma el TLC con Estados Unidos.

Luis Alejandro Pedraza B.

Presidente de la CUT

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