Análisis / Cadenas globales de valor: ‘Made in the World’

Al observar los estudios que incluyen análisis sobre cadenas de valor, llama la atención la baja participación de empresas latinoamericanas y brillan por su ausencia las firmas colombianas.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
abril 09 de 2015
2015-04-09 02:07 a.m.

En la economía industrial contemporánea, el concepto de cadenas globales de valor (CGV) es una expresión de la fragmentación internacional de la producción y hace referencia a la participación de variados agentes de diversas economías como eslabones integrados a un modelo de organización de la industria, el comercio y las inversiones. Las CGV ofrecen una manera de cosechar los beneficios de la especialización internacional del proceso productivo en diferentes etapas separadas geográficamente.

Entre la dinámica de la economía industrial, el proceso de agregación de valor tradicional y la organización de la economía manufacturera a través de las formas clásicas de la integración vertical y horizontal fueron sustituidos por las estructuras de subcontratación y por las pirámides de proveedores en las diferentes etapas del circuito de la producción. Al tomar curso la globalización, este último paradigma se ha venido modificando, pues los procesos productivos involucran agentes especializados de diversas economías encargados de etapas particulares del encadenamiento, generándose una fragmentación que, con apoyo de la tecnología y la estandarización, permite la conformación de cadenas internacionales de agregación de valor.

En el campo de la teoría organizacional, las CGV alteran los conceptos del posfordismo y transforman las pirámides de subcontratación en circuitos poliédricos de agregación de valor. Así, las figuras de los Keiretsu, el drowing lending y el drowing approval, es decir, los modelos para la interacción entre proveedores y armadores, han cedido espacio ante la especialización internacional de agentes con capacidad de manejar una etapa o un tramo del encadenamiento para la agregación de valor, articulados en estructuras productivas de escala global.

El surgimiento de las CGV viene alterando de manera profunda la economía internacional, al ser soportado por grandes plataformas de conectividad y caracterizar la producción mundial como un escenario de profunda fragmentación. La política comercial y su regulación internacional también deben ajustarse, pues el famoso sello de ‘Hecho en …’ tiende a ser reemplazado por un Made in the World, de forma inexorable.

En verdad, cada vez será más difícil determinar el origen de un bien o servicio, y como se puede observar en los informes recientes de la OMC y la Ocde, el nuevo modelo global de agregación de valor, reserva la mayor parte de los beneficios para los creadores de los productos o servicios en términos de invención, propiedad intelectual, desarrollo e innovación, dejando una menor parte de las utilidades para los responsables de la producción física. Obtienen, asimismo, importantes réditos los responsables del mercadeo global y de la gerencia internacional de los procesos articulados, también los agentes logísticos y los facilitadores de las plataformas comunicativas y operacionales.

La participación en CGV puede fortalecer la competitividad al permitir a los productores focalizarse en tareas específicas sin hacerse cargo de la totalidad del proceso productivo, haciendo valer sus ventajas competitivas para la especialización en el fragmento del cual se hacen cargo. La distribución del valor y de los beneficios dependerá de múltiples factores, incluyendo la dotación de recursos, infraestructura, disponibilidad y fortalezas de capital humano, sistemas de innovación, así como también otros aspectos de las políticas domésticas.

La inserción y participación en las CGV por parte de la industria nacional estará definida, en alto grado, por la vocación internacional de las empresas y sus líderes, y también por la existencia de políticas industriales activas para nuestra economía abierta. El disfrute de los buenos precios en los commodities produjo un menoscabo de esas políticas en América Latina y en Colombia, particularmente. Al observar los estudios que incluyen análisis sobre cadenas de valor, llama la atención la baja participación de empresas latinoamericanas y brillan por su ausencia las firmas colombianas.

Entre los esfuerzos que realiza el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo por responder a las necesidades de la industria nacional y atender con eficiencia los problemas del sector externo de nuestra economía, la consideración de estos elementos en la política industrial definirá, en alto grado, la captura de valor y el ascenso de los productores nacionales en las CGV, a la vez que puede ayudar a evitar los potenciales bloqueos como consecuencia de la especialización. En este, como en otros aspectos de la política industrial, los ejemplos más significativos y los socios potenciales para nuestra inserción no los vamos a encontrar en los países industriales de la generación precedente, sino en las naciones emergentes. Recomiendo, por tanto, una aproximación deliberada y urgente con India y otros naciones asiáticas que marcan la pauta en este proceso y pueden canalizar las inversiones que nos conduzcan a participar de los beneficios del nuevo sistema productivo internacional.

Particular importancia ha de tener la consideración de conceptos como el de comercio en valor agregado (Trade in Value Added-Tiva) y el de capital basado en conocimiento (Knowledge-Based Capital), que apuntan a entender la segmentación y a promover la especialización, superando la corriente que tiende a dominar el escenario crítico, la cual se concentra en las exportaciones, sin considerar las importaciones, ignorando que en el mundo de hoy, la mayoría de las ventas externa incorpora un alto componente importado.

Juan Alfredo Pinto Saavedra

Presidente de Cinset
 

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