Análisis / Los cambios en la educación se darán a todo nivel

Los retos formativos del futuro requieren docentes comprometidos y con capacidad de ser reflexivos y creativos en cuanto a su práctica, para cambiarla y adaptarla cuando sea necesario.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
septiembre 26 de 2013
2013-09-26 07:50 p.m.

“Las formas del aprendizaje están sujetas a una evolución”, partiendo de esta realidad se podría decir, que dentro de dos décadas, la era de la educación será completamente digital.

El paso de las pizarras y la tiza, a las pantallas táctiles, es un hecho que se deja vislumbrar desde ya. En los últimos años hemos visto como la educación se ha trasformado a través de la influencia de factores externos.

El hombre a través del tiempo ha dado forma a un pensamiento creativo buscando la realización de distintas perspectivas que le permita avanzar a pasos agigantados en el campo de la educación y este andar no cesa.

Fruto de los grandes avances del individuo en el campo educativo, está la construcción del conocimiento.

Este último, hace referencia a los aportes de una educación sociocultural, una manera de entender las relaciones entre desarrollo, aprendizaje, cultura, educación e instrucción.

En toda sociedad por primitiva que sea, podemos detectar que el hombre ha buscado mecanismos para su educación; y en esta búsqueda no ha escatimado esfuerzos para enriquecer la enseñanza con nuevos conceptos que se ajusten a las exigencias del diario vivir.

Hoy en día, la ciencia y la tecnología van de la mano cambiando los esquemas tradicionales de metodología y tendencias en la enseñanza y son estos cambios los que han evolucionado la aplicación de los procesos pedagógicos.

La tecnología es una herramienta más que necesaria para planear desde ya la educación del mañana y debemos estar preparados para esto.

Nos espera la era de la digitalización de las aulas, y la creación de plataformas móviles.

Estos serán espacios donde los estudiantes integren medios interactivos para un mejor aprovechamiento de los recursos educativos.

La relación alumno-maestro perderá fuerza, ya que las clases podrán ser semipresenciales o a distancia. Los estudiantes tendrán la oportunidad de aprender e interactuar con otros de su misma clase y nivel en el ámbito nacional e internacional.

La asimilación y manejo de más de dos idiomas estará entre las prioridades del contexto curricular.

El lenguaje debe reconocerse como algo más que un medio de comunicación; deben existir buenas ofertas de lenguas extranjeras, en las aulas de clase.

La disponibilidad de estos medios al alcance de un aprendiz logrará capacidades autodidácticas.

En este punto, el profesor tendrá el papel de mediador, dejando que el alumno aplique sus propios criterios, haciéndolos más responsables y autónomos en el proceso del aprendizaje.

La autonomía e independencia de los alumnos en las aulas, llevará al docente a un plano más competente. Su papel no debe limitarse a los libros, debe expandirse más allá.

En primera instancia, debe capacitarse en los avances tecnológicos, para que pueda brindar a sus alumnos un mayor aprovechamiento en los recursos educativos.

Los retos académicos del futuro requieren de docentes comprometidos y con capacidad de ser reflexivos y creativos en cuanto a su práctica, para cambiarla y adaptarla cuando sea necesario, atendiendo a las realidades y necesidades del entorno y de sus alumnos, tomando como referencias la buena orientación, la mediación y el asesoramiento ante las dudas e inquietudes que sus alumnos presenten.

Siendo este un espacio para ampliar las relaciones sociovirtuales, se acrecientan las comunicaciones y el intercambio de conceptos, opiniones, apreciaciones y criterios; estrechando lazos de confianza y credibilidad entre maestro-alumno.

Esta conexión, en un ambiente propicio, logra que se viva intensamente el aprendizaje en todas sus formas: virtual, oral, escrita y auditiva.

El entorno en el salón de clase implica también un cambio.

Los útiles escolares que se usaban en años anteriores como lápiz, cuadernos y textos, se ven reemplazados por pantalla, mouse, software y hasta videojuegos. Los libros ya serán escasos, posiblemente se seguirá usando una especie de libro que pasaría a ser un texto interactivo.

Una forma clara de hacer el proceso de enseñanza más dinámico, partiendo de ambientes funcionales, donde se estimula el potencial del alumno despertando el interés por la ciencia, la tecnología y la interacción.

Si el nuevo modelo educativo se planifica bien, los estudiantes terminarán sus carreras después de haber vivido intensas y ricas experiencias profesionales en los mundos virtuales, que les capacitará mucho mejor que la actual para desempeñar las más complejas responsabilidades en una sociedad más exigente y competente.

Para algunos, es una locura pensar en dichos cambios y avances tecnológicos en la educación, otros más optimistas, piensan que aún falta mucho para llegar a estos escenarios.

Pero lo cierto es que debemos asumirlo como un gran desafío e ir abonando terreno para enfocar a los estudiantes de hoy, al pensamiento del mañana.

Esto se puede ir logrando con grandes aportes a la enseñanza de la informática y a la agilidad y destreza en los manejos de software y programas interactivos que van a servirles para enfrentar los retos del futuro.

Los avances científicos serán grandes maravillas que no escaparán a nuestra visión. La sociedad desempeñará un papel muy importante en estos cambios, ya que deberá amoldarse a esta revolución tridimensional.

Con todo este panorama, solo nos resta decir: bienvenido futuro a nuestras aulas de clase!.

Claudia Díaz

Directora Montesori British School.

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