Análisis/ La otra cara de la moneda

Con una estructura de costos de producción mucho más liviana y una compresión significativa de los tiempos entre las fases de exploración y producción, el gas de esquisto transformó el panorama de una industria intensiva en grandes inversiones de capital.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
febrero 19 de 2015
2015-02-19 12:41 a.m.

El 2015 se perfila como el año de mayor crecimiento económico global desde el 2008 (3,5 por ciento), sin riesgos de inflación elevada. En estas expectativas, el factor más importante es el rol que juegan los cambios recientes en la industria de la energía.

La irrupción a gran escala de la tecnología del gas de esquisto ha significado un reordenamiento de la industria petrolera. Con una estructura de costos de producción mucho más liviana y una compresión significativa de los tiempos entre las fases de exploración y producción, el gas de esquisto transformó el panorama de una industria intensiva en grandes inversiones de capital, a ser determinada más por la incidencia de los costos variables.

Por otra parte, la eficiencia en el uso de la energía ha debilitado la relación entre la demanda de energía y el crecimiento económico, no solo en los países desarrollados, sino también en China.

Mientras que la economía de Estados Unidos ha crecido 10 por ciento desde el 2007, la demanda por productos petrolíferos acabados, como gasolina y diésel, ha disminuido en 11 por ciento.

En China, el rebalanceo del modelo económico, que pretende ser menos dependiente del sector exportador y la inversión, anclado más en el consumo, implica una menor demanda por materias primas y bienes industriales, lo cual redunda, obviamente, en menores precios del petróleo.

Actualmente, el exceso de oferta mundial de petróleo es cercano a un millón de barriles diarios. Los contratos de futuros de petróleo de Texas (WTI), para entrega a diciembre del 2015, se negocian a 59 dólares el barril.

Por otra parte, la caída en los precios del petróleo ha ocurrido en medio de una tendencia de fortalecimiento del dólar, y de rotación del crecimiento global, de las economías emergentes, hacia los Estados Unidos.

Por todo lo anterior, los precios del petróleo deberían mantenerse bajos por un tiempo prolongado hasta que en el mercado se ajusten los excesos de oferta y se llegue a un nuevo precio de equilibrio a mediano plazo, que el mercado estima en 65 dólares el barril.

¿Todo esto qué significa para el crecimiento económico global en el 2015? Veamos:

* Un dólar más fuerte debilita las monedas de las economías exportadoras de materias primas, lo cual, a su vez, reduce el costo de producir energía, acero y cobre.

* Esta presión a la baja en los precios de las materias primas, refuerza, positivamente, el crecimiento de Estados Unidos.

* Un crecimiento sostenido, sin preocupaciones latentes en materia de precios, ha ayudado a inclinar la balanza entre los miembros votantes de la Reserva Federal, por un enfoque de esperar y ser pacientes, antes de empezar a subir las tasas de fondos federales. Los mercados de bonos anticipan que, el primer aumento de la tasa de fondos federales, actualmente en un rango de 0 a 0,25 por ciento, no ocurra antes de septiembre-octubre de 2015.

* El beneficio de la transformación de la industria petrolera para el consumidor estadounidense es equivalente a una reducción de impuestos de 100 a 125 billones de dólares, que, unido a la recuperación de los ingresos laborales, apunta a que hay buenas posibilidades de que el crecimiento económico de dicho país se acelere a 3 por ciento.

* Para China, la caída de los precios del petróleo representa un impulso importante a su economía. Un aterrizaje suave pareciera ser el escenario de mayor probabilidad, con tasas de crecimiento entre 6,5 y 7,0 por ciento, para el 2015.

* India, Corea e Indonesia también se benefician de la caída del precio del petróleo.

* La Eurozona es quizás la región que más se beneficia de la caída de los precios del petróleo y la depreciación del euro, que es la otra cara de la moneda de la apreciación del dólar. Dado que el petróleo y las materias primas, se negocian en dólares, independiente del origen geográfico, el 17 por ciento de depreciación del euro, con relación al dólar, desde mediados del 2014, debería ocasionar un aumento importante en el precio de bienes y servicios importados desde Estados Unidos.

Como ven, lo que son pésimas noticias para los países exportadores de petróleo, son magníficas para la economía global.

Ana María Carrasquilla
Presidenta del Fondo
Latinoamericano de Reservas.
 

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