Análisis/Las contradicciones de la reforma

Redacción Portafolio
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diciembre 23 de 2013
2013-12-23 10:44 p.m.

En el sector salud todos están de acuerdo en que hay que cambiar el sistema, sin embargo, parecería que muchos no lo quieren hacer.

En las audiencias públicas, el ministro Alejandro Gaviria ha resaltado lo que él llama las ambigüedades o lo paradójico de las propuestas de algunos actores del sistema frente al proyecto de reforma. En ese sentido, no se entiende que un mismo actor abogue por lo público, pero argumente que, por ejemplo, Salud Mía es muy peligrosa por ser pública. Mientras las clínicas dicen que no se debe permitir que las EPS continúen con el ‘negocio’ de la salud, no explican qué tipo de negocio lucrativo son las clínicas, los laboratorios clínicos, los proveedores de insumos y medicamentos, los centros diagnósticos e incluso la consulta de un profesional.

Es un sector que menosprecia lo que hace el otro y considera que la única razón válida es la suya. Todos están de acuerdo en que lo más importante es el afiliado, sin embargo, la mayoría de las propuestas solo defienden sus intereses particulares. Es imposible sacar avante una reforma, en la cual cada actor quiere su propia reforma.

Aunque la mayoría de los actores despotrica del Gobierno porque dice que no ha tomado verdaderas acciones para solventar la crisis, no se puede desconocer que el Ministerio de Salud ha tomado decisiones como el control a precios de medicamentos, al flujo de recursos a aseguradores y prestadores, la solución de glosas a los recobros, el giro directo a prestadores, el cobro directo de lo No POS, el saneamiento y la compra de cartera, el plan de salud pública como la bitácora del sector, la reducción de trámites para el acceso a los servicios y la igualación de los beneficios de los planes para el subsidiado y el contributivo.

Este tipo de contradicciones, pero, sobre todo, la polarización ha llevado a que sea un sector de opuestos y que, en consecuencia, las opciones sean extremas y aparentemente irreconciliables.

* La salud o la enfermedad: el enfoque debe ser preventivo o de promoción de la salud, pero al mismo tiempo se aboga por el derecho a las últimas tecnologías en salud frente a las enfermedades más graves.

* La Atención Primaria en Salud (APS) o la medicina especializada: en ese mismo sentido, parece haber acuerdo nacional que la estrategia de APS es uno de los caminos, sin embargo, de lo que se quejan los colombianos es de la falta de oportunidad en la atención más especializada.

* Lo público o lo privado: se escucha en un mismo discurso sobre la corrupción del sector público e inmediatamente de la descomposición del sector privado.

* La regulación o el mercado: algunos consideran que la razón fundamental de las dificultades del sistema tienen que ver con la falta de regulación frente al mercado, pero defienden a ultranza las bondades de la ‘autorregulación del mercado’. Hablar de mercado, es hablar de mercadería, y hablar de regulación, es limitar.

* El cliente o el paciente: algunos suponen que el usuario se debe tratar con el respeto que se trata al mejor cliente, pero que denominarlo como tal es tratarlo como mercancía.Por otro lado, llamarlo paciente, es considerarlo con ‘la infinita paciencia’, obligado a tolerar cualquier cosa.

* La población o el individuo: sin tener en cuenta el bien común, se defiende el derecho a lo individual, sin importar las consecuencias para el resto de la población.

*La rectoría o la autorregulación: todos están de acuerdo con la necesidad de una dirección fuerte del sistema siempre y cuando no toque ni la autorregulación, ni la autonomía.

* Los derechos o los deberes: la corresponsabilidad del ciudadano parece ir en contra de su derecho fundamental a la salud. Solo tienen deberes los demás.

Estos son solo algunas de las contradicciones, pero hay muchas otras: el servicio con ánimo de lucro o el servicio público sin ánimo de lucro, la rentabilidad económica o la rentabilidad social, si es centralizado o descentralizado, si es un sistema nacional público o de aseguramiento, si es un modelo universal o seguro social, si es asistencialismo o de empoderamiento, etc.

Haciendo algunas reflexiones sobre estas divergencias, lo más probable es que no sea lo uno o lo otro, sino lo uno y lo otro. Si la actitud de los participantes en el sector es la búsqueda de lo mejor para los clientes, pacientes, afiliados o usuarios, sin duda, la actitud debe ser la del sabio que los escucha y que actúa en consecuencia.

Lo que aparentemente es una contradicción, no obligatoriamente lo es. Muchas veces no solo no lo son, sino que claramente sean complementarias. No se puede lograr ninguna reforma si no hay un verdadero consenso, sea con el ministro que fuere.

Álvaro José Cobo Soto

Presidente Ejecutivo de Asocajas.

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