Análisis / El empleo y desempleo de los jóvenes en Colombia

Las diferencias en participación laboral e ingresos entre hombres, mujeres y por etnia siguen existiendo en Colombia, así como una gran dualidad del mercado laboral con tasas de informalidad por encima del 51 por ciento.

Redacción Portafolio
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junio 27 de 2014
2014-06-27 12:02 a.m.

Uno de los principales problemas del mercado laboral que aqueja a Colombia es el desempleo de los jóvenes y de las mujeres.

Con respecto al de los jóvenes, entre el 2012 y el 2013, a nivel nacional, se observa una leve mejoría de 1,4 puntos porcentuales.

La ciudad de Cali, aquejada en los últimos años por los problemas de desempleo y poca generación de oportunidades, poco a poco empieza a mostrar resultados positivos, como se puede observar en este informe, ya que no solo aumentó la tasa de ocupación, sino que, además, la tasa de desempleo cayó.

Bogotá es la ciudad con mejores oportunidades para los jóvenes (Ley 375 de 1997), seguida de Bucaramanga, Ibagué, Medellín y Cali, en donde se presentó un aumento de la tasa de ocupación de 1,8 puntos porcentuales.

En cuanto al desempleo, este se redujo en 1,4 puntos porcentuales, como se puede observar en el gráfico 1.

La tasa de desempleo para los jóvenes cayó en 1,8 puntos porcentuales en Cali, mientras que la ciudad con menor tasa de desempleo sigue siendo Bogotá, con 16,3 por ciento.

Llama la atención Ibagué, donde la tasa de desempleo aumentó 4,9 puntos porcentuales, y Bucaramanga, donde se incrementó 3,3 puntos porcentuales.

La ciudad donde más cayó el desempleo fue Barranquilla, con una reducción de 3,9 puntos porcentuales y un incremento de la tasa de inactividad de 1,3 puntos porcentuales.

Qué determina la duración del desempleo: agregando la información proveniente del tiempo de duración de los desempleados a la información sobre el tiempo que los trabajadores estuvieron en situación de desempleo para el tercer trimestre del 2013, se encuentra que el 50 por ciento de los hombres sale del desempleo hacia un empleo a los tres meses.

En el caso de las mujeres, el 50 por ciento de estas lo hace al cabo de seis meses.

Transcurridos 13 meses, existe un 15 por ciento de los hombres que no han salido del desempleo y, en el caso de las mujeres, un 15 por ciento de ellas que todavía no han salido de la desocupación a 19 meses (Ver gráfico 2).

Los resultados de un modelo de riesgo con heterogeneidad individual no observada muestran que, a medida que aumenta el tiempo de búsqueda, se reduce la probabilidad de salir del desempleo, que los hombres tienen 1,46 veces más probabilidades de salir del desempleo, que enviar hojas de vida incrementa en 1,24 veces la probabilidad de salir del desempleo y, que en ciudades como Montería, los jóvenes tienen 0,69 veces menos probabilidades de salir de dicha desocupación, con respecto a Bogotá, mientras que en Ibagué, los jóvenes tienen 1,23 veces más probabilidades de encontrar trabajo, con respecto a Bogotá.

Finalmente, con referencia a la educación de los jóvenes que poseen nivel de secundaria, estos tienen 1,13 veces más probabilidad de salir de desempleo que aquellos que no cuentan con formación.

¿Cuáles son los retos?

La situación de los jóvenes durante el 2013 mejoró, ya que no solo aumentó la tasa de ocupación, sino que la tasa de desempleo en la gran mayoría de las áreas metropolitanas cayó.

Sin embargo, esto no quiere decir que la situación no sea preocupante, pues la tasa de desempleo de los jóvenes es más de 10 puntos porcentuales por encima de la tasa de desempleo para el total de la población.

Las diferencias en participación laboral e ingresos entre hombres, mujeres y por etnia siguen existiendo en Colombia, así como una gran dualidad del mercado laboral con tasas de informalidad por encima del 51 por ciento.

Un 50 por ciento de los jóvenes siguen buscando empleo, incluso más allá del primer año de desempleo.

Estos resultados nos muestran grandes retos en materia de políticas activas con el fin de mejorar los procesos de búsqueda y emparejamiento en el mercado laboral.

Se hace necesaria una mejor adaptación del sistema educativo al productivo, propiciar iniciativas regionales dirigidas a los jóvenes para reforzar su educación, empleabilidad (que encuentren un empleo o realicen prácticas en las empresas), así como el espíritu empresarial. Austria y Finlandia implementaron el programa de Garantía Juvenil, cuyo objetivo consiste en garantizar que todas las personas menores de 25 años reciban una oferta de calidad en materia de empleo, educación continua, formación de aprendices o contrato de prácticas en los cuatro meses siguientes a la finalización de la educación formal o a la pérdida del empleo.

Tal vez, sea hora de pensar en este tipo de iniciativas y, dadas las características de la población colombiana, el programa podría extenderse a los primeros seis meses con matices regionales.

Jhon James Mora

Profesor de Economía, Universidad Icesi

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