Análisis / Se desinfla el crecimiento de la economía

En vez de lamentarnos es hora de actuar, pero con soluciones reales, no simplemente acelerando la ejecución de proyectos, dejando en la opinión la sensación de que estas promesas se pueden desvanecer ante el poco espacio fiscal que se tiene.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
junio 16 de 2015
2015-06-16 04:37 a.m.

Acaba de salir la cifra del crecimiento de la economía colombiana en el primer trimestre del 2015. El Dane ha afirmado que esta tasa fue del 2,8 por ciento, cifra que, si no pasa algo nuevo, nos acerca a las predicciones del 3 por ciento para este año. Es una señora desaceleración de la economía que nos llevan a la conclusión, de que si se siguen las afirmaciones del Banco Mundial y del Fondo Monetario, y no las siempre triunfalistas del BID, este será un proceso mucho más permanente de lo esperado y anunciado inicialmente. Claro que a otros países les va peor, especialmente a Venezuela, de pronto a Ecuador, pero Bolivia y Panamá muestran, hasta ahora, mejores índices.

En el seminario de Anif-Fedesarrollo, sobre la evolución de la economía colombiana, quedó clara la diferencia entre cómo ve el Gobierno el futuro y cómo lo ven los expertos del tema. Se debe reconocer que esas son, en parte, las reglas del juego. Si el MinHacienda se muestra apocalíptico, o siquiera realista, en estos momentos las expectativas negativas pueden profundizar la desaceleración de la economía. Y son los analistas, así sean cercanos al Gobierno, los que deben mostrar la otra cara de la moneda. Pero la verdad es que, tanto el bajo ritmo de crecimiento de la economía, como lo que está sucediendo sectorialmente, sumado a la guerra que nuevamente vivimos, exigen una serie de sacrificios que debemos estar dispuestos a aceptar. En especial aquellos sectores que generalmente pasan de agache en los momentos difíciles: los individuos ricos. No es hora para seguir con el exceso de subsidios, porque no hay con qué y distorsionan aún más la economía.

Claro que es el momento de tomar decisiones, pero también de entender mejor qué pasa realmente con sectores que no levantan cabeza. Al menos al ramo rural se le está trabajando para el largo plazo desde distintos frentes, pero no se ve el mismo esfuerzo en la industria manufacturera, que sigue decreciendo. Sin agro y sin industria, retomar niveles positivos de crecimiento es casi un esfuerzo imposible.

Al observar los datos del Dane sobre la evolución del primer trimestre del 2015, las cifras dejan muchas preocupaciones.

Comercio, con el 5 por ciento; construcción, con el 4,9 por ciento; actividades financieras e inmobiliarias, con el 4,4 por ciento, y los servicios sociales, comunales y personales, con el 3,0 por ciento, fueron los que contribuyeron al crecimiento del PIB entre enero y marzo del 2015. Transporte y comunicaciones, con 2,8 por ciento, y las actividades agropecuarias, electricidad y agua, con 2,3 y 2 por ciento, se comportaron más o menos. Sin embargo, lo realmente serio ha sido la evolución de la industria manufacturera, que decreció 2,1 por ciento, porque la baja en minas y canteras del 0,1 por ciento era esperada, dada la situación de los precios del petróleo y minerales.

Varias lecciones son oportunas. Primero, es fundamental no excederse en el optimismo sobre el comportamiento de la economía, aun dentro del Gobierno, porque queda la sensación de que en Colombia se demoraron en entender que se había acabado la bonanza y que entrábamos en un periodo de bajo crecimiento. Además, como ha insistido el Banco Mundial, Colombia y el resto de países de América Latina creyeron que era un problema coyuntural y que se podía explicar solo por razones del mercado mundial. Tampoco se ha asimilado, a tiempo, que estamos pagando el costo de haber feriado la bonanza en consumo y no ahorramos. No se acepta tampoco que tenemos muy poco espacio fiscal, aunque el Gobierno ya reconoce que el déficit será mayor a lo previsto.

Pero conociendo que, con demasiada frecuencia, la euforia en lo económico nos domina, esta época de ‘vacas flacas’ es el momento adecuado para dejar de esperar milagros en los sectores claves de la economía. Ya se sabe que la recuperación del campo es una tarea que, precisamente por solo reportar resultados positivos en el mediano y largo plazo, debe empezarse de inmediato, pero no se siente lo mismo en la industria. Es muy posible que parte del diagnóstico que ya se tiene sobre el sector rural y que es bastante dramático, le sirva tanto al Gobierno como a los industriales para ponerse de acuerdo y encontrar dónde están las barreras que impiden que este sector reaccione. Como dijo Sergio Clavijo, presidente de Anif, en el foro, en este país se le ha dado demasiada importancia a la tasa de cambio como factor que frena o acelera la competitividad en distintos sectores, entre ellos en la industria. Existen muchos otros elementos que no se valoran, y la prueba es que con estos niveles de devaluación no se da una reactivación de los sectores productivos del país, y menos, dentro de ellos, en la industria.

¿Por qué se están yendo industrias de Colombia a México?: ¿por qué las exportaciones están de capa caída, tanto las tradicionales como las no tradicionales? Esas son algunas de las preguntas que requieren análisis más profundos para tomar acciones de política y para que los gremios respectivos actúen con sus afiliados. No más inercia en este sector, porque otra relativa bonanza, en este caso de la construcción, no lleva a lo que el país necesita: crecimiento alto, sostenido e incluyente.

El crecimiento de la economía colombiana se desinfló, y en vez de lamentarnos es hora de actuar, pero con soluciones reales, no simplemente acelerando la ejecución de proyectos, dejando en la opinión la sensación de que estas promesas se pueden desvanecer ante el poco espacio fiscal que se tiene.

Cecilia López Montaño

Exministra y exsenadora


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