Análisis/ La disrupción en la educación superior

Las universidades que quieran tener alcance global necesitarán contar con presencia multipolar en diversos continentes, donde los estudiantes puedan cursar sus programas y conocer un entorno cultural diferente.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
marzo 21 de 2014
2014-03-21 01:10 a.m.

La educación superior se está convirtiendo en NO de los sectores más dinámicos de la sociedad global. Los factores más relevantes que van a transformar las universidades en los próximos años son:

1. La progresiva internacionalización de los stakeholders, es decir, los diversos grupos de interés relacionados con la formación superior, desde los miembros de la comunidad académica y estudiantes hasta los empleadores y patrocinadores de las universidades, con la consiguiente movilidad de personas entre distintos continentes. Por ejemplo, las empresas que reclutan graduados o financian cátedras son crecientemente internacionales, y la existencia de programas de intercambio de alumnos o profesores han potenciado la diversidad de procedencia de alumnos.

2. El impacto decisivo de las nuevas tecnologías en los procesos de generación y distribución del conocimiento, así como en las metodologías de enseñanza y comunicación en general. Estas tecnologías y la enseñanza en línea están transformando de manera esencial, por ejemplo, el papel del profesor, que dejará de ser el ‘maestro’ y se convertirá en un ‘orquestador’ del proceso de aprendizaje.

Los soportes y materiales educativos tendrán crecientemente formato electrónico o digital, y la velocidad y procedimientos desarrollados en la red para crear, difundir y validar ideas y teorías alterará profundamente la investigación y desarrollo, e incluso el propio concepto de autorización o verificabilidad académica.

El impacto de los Mooc (Massive Online Open Courses) en la actividad universitaria es ya evidente en la difusión de conocimiento, la atracción de candidatos o la proyección internacional de las universidades.

3. La ‘glocalización’ del conocimiento. Esto es, la conjunción de ideas y teorías de ámbito trasnacional, válidas y aplicables en cualquier lugar, con adaptaciones o desarrollos locales, propios de las culturas específicas, especialmente en el ámbito de las ciencias sociales. Por ejemplo, en las escuelas de negocios de distintos países se enseñan las mismas herramientas de gestión, pero se utilizan casos prácticos de empresas con variantes domésticas, propias de cada país.

4. Mayor competencia y creación de ‘hubs’ educativos. En el futuro aumentará la convergencia de programas y modelos de enseñanza, además de la competencia entre universidades, ya que podrán dirigirse a un mercado más amplio que el tradicional, e intentar captar el mejor talento, en términos de profesores y alumnos, así como los mejores recursos –por ejemplo, de donaciones de individuos e instituciones–. La globalización también implica una bajada de las barreras de entrada o de las barreras a la movilidad de instituciones educativas que planeen abrir campus u ofrecer programas en distintos países. En ocasiones, esta globalización irreversible de la educación superior se contempla con recelo, e incluso se intentan adoptar medidas que impidan la entrada de centros educativos extranjeros. Cabe decir que, en general, y como sucede en tantos otros sectores de actividad social y económica, el proteccionismo en la enseñanza universitaria supone, en el medio plazo, una pérdida de calidad y competitividad de las instituciones que se intentan blindar. Los países que adopten medidas proteccionistas, impidiendo la entrada de nuevos centros o de universidades internacionales, o los naciones que eviten la integración en modelos supranacionales, terminarán en la periferia del mundo del conocimiento y perderán el mejor talento.

De forma análoga, la globalización supondrá anticipar una mayor concentración de la oferta universitaria, con el desarrollo de grandes instituciones o consorcios de universidades, de un lado, y también de centros especializados que se conviertan en referencia mundial en una determinada disciplina. Se consolidarán los ‘hubs’ educativos, esto es, localizaciones bien conectadas donde existe una alta concentración de oferta de centros y oferta universitaria de calidad, con una alta densidad de empresas y oportunidades de trabajo y emprendimiento.

Por otro lado, las universidades que quieran tener alcance global necesitarán contar con presencia multipolar, en diversos continentes, donde los estudiantes puedan cursar sus programas y conocer un entorno cultural diferente. Alternativamente, se desarrollará una mayor oferta de programas blended, que combinan la formación presencial y online, facilitando que los alumnos puedan vivir en lugares distintos, o realizar una práctica profesional mientras cursan sus carreras.

Tradicionalmente, el cambio en el mundo académico ha sido más lento que en otros sectores. Sin embargo, asistimos a un proceso disruptivo que acelerará inevitablemente la naturaleza de la actividad educativa.

Santiago Iñiguez de Onzoño

Decano, IE Business School.

 

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