Análisis/ Y el dólar, ¿hasta dónde?

La economía colombiana registra un nivel de inflación controlado y un ritmo de crecimiento que apunta a mantenerse por encima del 4 por ciento para el 2014.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
febrero 13 de 2014
2014-02-13 04:19 a.m.

Sin duda, el hecho de mayor relevancia en el mercado local en lo que va del año es el alza precipitada de la tasa de cambio. Tan solo en lo corrido del 2014, el incremento del dólar superó el 5 por ciento y el peso colombiano se ubica como la tercera moneda latinoamericana con mayor depreciación en el año lectivo, solo superada por el comportamiento del peso chileno (-5,5 por ciento) y el peso argentino (-12 por ciento). Después de que la divisa alcanzara la cotización de 2.060 pesos, nivel que no registraba desde diciembre del 2009, es necesario preguntarse hasta dónde podría llegar la cotización, a pesar de que ayer bajó.

En primer lugar, es necesario entender que la coyuntura económica internacional ha sido el principal catalizador del comportamiento alcista en la tasa de cambio. La tendencia de los flujos de capital de buscar refugio hacia economías desarrolladas ha devaluado la cotización de las monedas de las principales economías emergentes en lo que va del año. El hecho de que China evidencie un menor ritmo de crecimiento para este año y el impacto negativo de los retiros de estímulos por parte de la FED en el desempeño de las economías emergentes han incentivado las compras por activos considerados seguros en economías desarrolladas.

Para el 2014, el mercado estima que la Reserva Federal podría dar por finalizado el programa de compras de activos conocido como Quantitative Easing III, que inició con un monto total de 85.000 millones de dólares y después de dos recortes mensuales consecutivos de 10.000 millones de dólares, ya se ubica en 65.000 millones de dólares. La entidad ha recalcado el condicionamiento de sus próximas decisiones a la recuperación del mercado laboral. De hecho, la tasa de desempleo desde enero del año pasado ha registrado una mejora sustancial de 7,9 a 6,6 por ciento registrado para el mes de diciembre.

Adicionalmente, que el crecimiento de la economía estadounidense supere el 3 por ciento, evidenciando una recuperación sostenida del gasto de los hogares, afirma la expectativa de que la Reserva Federal conservará su desmonte gradual hasta terminarlo antes de que finalice el año. De esta forma, las menores perspectivas de liquidez como consecuencia de los menores incentivos por parte de la FED, generan un efecto negativo en los inversionistas que, mediante los excesos de liquidez, han incrementado su demanda por activos de riesgo en los últimos años.

Finalmente, la disminución del ritmo de avance de la economía china, que registró un crecimiento del PIB de 7,7 por ciento durante el 2013 (la menor cifra desde 1999), atenúa el panorama sombrío para el comportamiento de las monedas emergentes este año. Este factor, junto con la disminución de los niveles de liquidez, como resultado del desmonte de las compras de la FED, disminuye la previsión de los precios de las materias primas, situación que acentuaría la debilidad en el desempeño de las economías emergentes para el año.

A pesar de los recientes esfuerzos de las entidades monetarias de las principales economías afectadas por la fortaleza del dólar, la tendencia permanece, limitando las herramientas disponibles de los bancos centrales para evitar la salida masiva de flujos de capital. En ese sentido, el hecho que causó la mayor sorpresa en el mercado fue el incremento de los tipos de interés por parte del banco central de Turquía. Concretamente, la entidad decidió elevar su tasa referente desde el 7,75 hasta el 12 por ciento, con el objetivo de ofrecer una tasa atractiva a los inversionistas y así limitar la migración de capital.

No obstante, si bien se observó una atenuación de la tendencia depreciativa de la lira turca, el dólar conserva la fortaleza, disminuyendo de esta manera las medidas disponibles de las autoridades para poder frenar el comportamiento de la moneda. Igualmente, los bancos centrales de India y Suráfrica también han decidido incrementar recientemente sus tipos con el fin de frenar la depreciación de sus monedas locales.

Bajo ese contexto internacional, es probable que la tendencia alcista de la tasa de cambio a nivel local se conserve, alcanzando incluso niveles de 2.200 pesos para este año. Hay que mencionar que, a diferencia de muchas economías emergentes, el balance a nivel nacional es positivo bajo el escenario de un mayor incremento en la cotización del dólar, en la medida que la mejora en los términos de intercambio permitiría acrecentar el nivel de ingresos en las compañías que dependan de la venta de bienes en el exterior. Sectores como el agrícola, industrial y petrolero podrían beneficiarse de la mayor tasa de cambio, y esto se vería reflejado en un efecto positivo en las cifras de crecimiento económico. A diferencia de las principales economías emergentes afectadas por el panorama internacional actual (Brasil, Turquía, Indonesia, India y Suráfrica), la economía colombiana registra un nivel de inflación controlado y un ritmo de crecimiento que apunta a mantenerse por encima del 4 por ciento para el 2014, que le permiten tomar beneficio de la tendencia alcista de la divisa.

Aunque el dólar ha atenuado su tendencia alcista, la corrección podría ser temporal, ya que la expectativa de fondo de un recorte de estímulos por parte de la FED en orden con una recuperación económica sostenida se conserva para este año.

Sergio Zafra

Analista económico de Asesorías e Inversiones

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