Análisis / ‘Es la educación, estúpido’

Requerimos entender que sin un pueblo educado jamás vamos a superar los niveles de atraso y desigualdades sociales y económicas que tenemos.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
febrero 06 de 2014
2014-02-06 12:53 a.m.

En los últimos días de noviembre del año pasado se conocieron los resultados del Programa de Evaluación Internacional de Estudiantes (Pisa), que es coordinado por la Ocde.

Los pésimos resultados de nuestros estudiantes hicieron que llovieran ríos de tinta acerca de la realidad de nuestra educación.

Usted, amable lector, es parte de un grupo de privilegiados que lee diarios de circulación nacional. Y digo ‘privilegiados’ no por clasismo, sino porque en Colombia los niveles de lectura siguen siendo muy bajos y los periódicos nacionales saben que su nicho o target está en los estratos 3 al 6.

Es muy difícil encontrar a alguien de los estratos 1 o 2 leyendo diarios de circulación nacional, ellos leen los diarios de bajo costo que han colonizado esos sectores o los de circulación gratis en las grandes ciudades del país.

¿Hacia dónde quiero ir con esto?

Pues, que los colombianos de a pie se informan por radio y tv, y esta discusión acerca de los resultados de las pruebas Pisa se dio en los estratos altos, en los que menos sufren por la calidad de la educación, lo cual es muy bueno. Ojalá haya más empresarios uniéndose a aportar recursos e ideas a la Fundación Empresarios por la Educación, a la Fundación Pies Descalzos y a todas las ONG que ponen un granito de arena para contribuir a disminuir las desigualdades en la educación.

¿Cuántas empresas tienen guarderías en sus instalaciones?

¿Será posible que Caracol TV reviva la campaña Una escuelita en tu corazón?, ¿o dicha actividad tiene la paternidad de Alfonso Lizarazo y no la pueden realizar?

Muchos de quienes me están leyendo viven en Bogotá y Medellín, y difícilmente conocen o tratan a alguien analfabeto; en sus círculos sociales y laborales eso no existe. Para quienes viven en provincia, como yo, es muy normal encontrar analfabetos totales o funcionales.

Analfabeto funcional, según la Unesco, es quien sabe leer y escribir, y hacer las operaciones básicas de matemáticas. Mejor dicho, quien haya llegado hasta el tercer grado de primaria es un analfabeto funcional.

Siempre nos hemos preguntado por qué el MEN y el Dane no nos dan esa cifra, la de los analfabetos funcionales.

Si queremos dar un salto cuantitativo y cualitativo en competitividad, necesitamos saber que Colombia es un país de analfabetos y ahí sí, como dijo el exministro Botero “está casi todo por hacer”.

En el departamento del Cesar hay un analfabetismo del 14 por ciento y he extrapolado algunos datos estadísticos, y afirmado en diferentes escenarios y publicaciones que el analfabetismo funcional no debe ser inferior al 30 o 40 por ciento, lo cual nos daría la muy terrible cifra de 40 o 50 por ciento de analfabetos. Como dijo el fallecido e inmortal Enrique Carlos Angulo, somos una sociedad de ignorantes informados.

Voy a votar por la reelección de Santos, pero creo que alguien como él, que afirmó “que la educación son los rieles por donde transitan las locomotoras de la prosperidad”, se ha olvidado de dicha frase.

Necesitamos la paz, recuperar la institucionalidad y mejorar la infraestructura vial para hacer mejor nuestra competitividad. Sí, pero también requerimos entender que sin un pueblo educado jamás vamos a superar los niveles de atraso y desigualdades sociales y económicas que tenemos.

La educación debe convertirse en una política de Estado si queremos dar el paso siguiente.

No podemos estar maniatados por los cambios de gobierno o las actitudes jurásicas de Fecode.

Como dijo Patricia Sierra, directora ejecutiva de la Fundación Pies Descalzos, “los procesos de educación tardan una generación”. Necesitamos maestros que no digan ‘haiga’ y que sepan manejar un PC. No una tableta, como quiere el actual Mintic. No es fácil, en educación, saltar del mulo al jet. Se necesita recorrer un camino previo para adquirir habilidades y competencias que permitan hacer un buen uso de ciertos dispositivos y herramientas de las TIC.

Necesitamos maestros preparados y bien pagados para estimular a que más estudiantes, de todos los estratos, quieran ser docentes.

No solo los de los estratos bajos, porque creamos un círculo vicioso que nos da los resultados de Pisa.

Una reforma de la educación superior transita por regular la elección de dignatarios al Consejo Superior Universitario.

En la mayoría de los casos son un ‘club de buenos amigos’ que amarran a un rector con buenas intenciones. En la Universidad del Cesar acaban de atropellar a la representante de los estudiantes y son unos arribistas que pretenden marcarle el camino a un rector bien intencionado como Jesualdo Hernández.

Por último, quiero recordar la frase de Simón Bolívar, y pensar que no es una máxima de nuestra clase dirigente y mucho menos de Juan Manuel Santos: “Un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción”.

Nicola Stornelli García

Gestor del Puerto Digital de Valledupar y de Cesar Digital.

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