Análisis/Educación: necesitamos una política de Estado

El objetivo central durante los próximos diez años, independientemente de quienes estén gobernándonos, debe ser mejorar la calidad educativa ofrecida por los colegios oficiales en el país.

Redacción Portafolio
POR:
Redacción Portafolio
marzo 06 de 2014
2014-03-06 01:02 a.m.

Los avances que ha logrado el país en el sector educativo en los últimos diez años, especialmente en temas de cobertura, han sido importantes y se deben valorar. Sin embargo, aún son varios los retos por superar. Primero, las tasas de cobertura neta en preescolar, secundaria y media llegan solo al 63, 71 y 40 por ciento, respectivamente. Segundo, los resultados de las pruebas Pisa del 2013 dejaron en evidencia la muy baja calidad educativa que reciben nuestros estudiantes. Tercero, las inequidades en cobertura y calidad son preocupantes. Mientras la educación promedio de un adulto de estrato 1 es de 5,2 años, la de un adulto de estrato 6 es de 12,7 años. De manera similar, el puntaje promedio en las pruebas Saber 11 de un estudiante de estrato socioeconómico bajo es 18 por ciento menor que el promedio que obtiene un estudiante de estrato alto.

A nivel individual las repercusiones negativas de una baja cantidad y mala calidad de la educación incluyen bajos salarios, mayor probabilidad de informalidad, desempleo, embarazo adolescente e involucramiento en crímenes, entre otros. A nivel país, se ha demostrado también que índices educativos bajos están correlacionados con menores tasas de crecimiento económico e innovación y mayores niveles de pobreza, inequidad y violencia, entre otros. Bajo estas ideas es claro que Colombia entera debe entender la importancia de implementar políticas de Estado adecuadas para mejorar este sector. En particular el objetivo central durante los próximos diez años, independientemente de quienes estén gobernándonos, debe ser mejorar la calidad educativa ofrecida por los colegios oficiales en el país. Para alcanzar esto los recursos y esfuerzos deberían enfocarse en cuatro aspectos principales: primera infancia, excelencia de nuestros docentes, jornada educativa continua y una política educativa especial para el sector rural.

En lo referente a primera infancia, el capítulo de la Misión de Movilidad Social del DNP concluye que los retos inminentes del próximo Gobierno son continuar con el aumento de la cobertura que se observó durante los últimos 3 años, mejorar la formación de las personas que están al cuidado de estos niños, y extender y mejorar los programas que atienden a madres gestantes y padres de niños menores de dos años.

En lo relacionado a los docentes, el estudio Tras La Excelencia Docente, realizado con colegas de la Universidad de los Andes, el Rosario y UCS, y promovido por la Fundación Compartir, detalla los cinco ejes que se deben intervenir para atraer y retener a los mejores profesionales al sector educativo.

Primero, deben mejorarse los programas académicos de licenciatura ofrecidos hoy por las universidades y aumentar su oferta en universidades acreditadas. Estos programas deben contener un componente de investigación y práctica fuertes que permitan a los futuros docentes ofrecer a sus alumnos una educación basada en los mejores modelos pedagógicos existentes. Segundo, debe atraerse a los mejores bachilleres a la docencia a través de incentivos monetarios y no monetarios, como, por ejemplo, becas condicionadas y un cambio en la imagen actual de los docentes en la sociedad. En este último aspecto, es necesario que los docentes se conviertan en nuestros nuevos héroes nacionales. Tercero, hay que fortalecer y mejorar la evaluación de los docentes de forma que permita su continuo desarrollo. Cuarto, debe mejorase y ampliarse las posibilidades de formación en servicio. Debe crearse además un programa nacional permanente de acompañamiento a los docentes nuevos durante sus primeros dos años de ejercicio. Quinto, es necesario mejorar la remuneración que los docentes adquieren hoy en día y ampliar sus bonificaciones monetarias y no monetarias cuando llevan a cabo una labor excelente. Finalmente, es de suma importancia que se mantenga intacta la estructura actual del Estatuto Docente 1278 en los aspectos de retención y promoción basados en la evaluación permanente.

Paralelo a estos esfuerzos, diversos estudios de académicos nacionales han fundamentado la necesidad de una jornada continua en el país y han dado ideas de cómo poder implementarla. Es un objetivo costoso y demorado de alcanzar, pero precisamente por eso se debe comenzar a trabajar en este tema lo antes posible.

Finalmente, Colombia debe voltear su mirada hacia el sector rural, especialmente ahora si queremos lograr una paz duradera. Es necesario fortalecer las políticas educativas que han existido en el sector y se deben evaluar e implementar modelos educativos flexibles adecuados para sus necesidades.

Hoy la sociedad está cada vez más atenta al tema educativo y está comenzando a exigir con fuerza a sus futuros gobernantes acciones concretas alrededor del tema. Un ejemplo de esto es el Pacto por la Educación promovido por jóvenes colombianos comprometidos con el país. Este es un Pacto que no está basado en ideologías políticas sino que propone políticas basadas en evidencia técnica nacional e internacional.

Por esto, y por la importancia que tiene la educación para todos, el país necesita que los candidatos presidenciales y del Congreso se comprometan con este Pacto para definir políticas de Estado en educación que garanticen la continuidad e inversión que se requiere en los próximos años y dar el salto cualitativo que Colombia necesita.

Catherine Rodríguez

Profesora Asociada, Facultad de Economía, Universidad de los Andes.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado