Análisis/ Elecciones legislativas en Venezuela

En los comicios del 6 de diciembre, el ambiente va a ser tenso y complejo. El Consejo Nacional Electoral deberá actuar con absoluta imparcialidad y garantizar, a lo largo de las diferentes etapas del proceso electoral, el pleno respeto de los derechos civiles y políticos, transparencia y equidad.

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
agosto 06 de 2015
2015-08-06 12:59 a.m.

Hay mucho en juego en las elecciones legislativas venezolanas. Tras meses de incertidumbre, y en medio de intensas presiones internas e internacionales, a finales de junio el Consejo Nacional Electoral (CNE) estableció el 6 de diciembre para elegir a los 167 miembros de la Asamblea Nacional unicameral. Cabe recordar que en Venezuela los comicios legislativos se celebran en fecha distinta a las presidenciales. Estas últimas tuvieron lugar en abril del 2013 para elegir al sucesor de Hugo Chávez; por un estrechísimo margen (1,4 por ciento), Nicolás Maduro resultó vencedor en un tenso y cuestionado ambiente.

HEGEMONIA CHAVISTA EN RIESGO

Desde el año 2000, el chavismo ha mantenido el control permanente de la Asamblea Legislativa. Esta amplia mayoría permitió al oficialismo gobernar con gran margen de discrecionalidad, lo que podría revertirse a partir de enero del 2016, cuando los nuevos integrantes del parlamento deben asumir.

Por primera vez en muchos años, el chavismo se arriesga a perder el control de la Asamblea. Entre los factores que podrían influir de manera adversa para el gobierno, cabe citar la grave situación económica y social que atraviesa Venezuela, así como el marcado desgaste de Maduro, que reflejan las encuestas.

Frente a este cuadro adverso, y ante el temor de sufrir un descalabro electoral, el chavismo ha recrudecido la represión política encarcelando, injustamente, a varios dirigentes opositores (Leopoldo López y Antonio Ledezma, por ejemplo). Más recientemente, la Contraloría General anunció la inhabilitación para ejercer cargos públicos de varios miembros de la oposición, entre ellos, María Corina Machado y el exgobernador Pablo Pérez.

INTEGRIDAD ELECTORAL Y OBSERVACIÓN INTERNACIONAL

La integridad y credibilidad de este importante proceso electoral depende del cumplimiento de varios factores. Primero, el Gobierno debe poner fin a la represión política en todas sus formas, incluido el acoso a los pocos medios independientes que aún existen. Segundo, el CNE debe actuar con total imparcialidad y garantizar condiciones de equidad a lo largo de toda la campaña electoral, lo que supone evitar el efecto de ‘cancha inclinada’ en favor del oficialismo. Y tercero, el CNE debe garantizar una auténtica observación internacional, la cual no debe quedar limitada a la ‘misión de acompañamiento’ de Unasur. En este sentido, debe invitar a la Organización de los Estados Americanos (OEA) y a la Unión Europea a que envíen sus respectivas misiones de observación electoral, con suficiente antelación.

En una conversación que sostuvimos recientemente con el secretario general de la OEA, Luis Almagro, en el Centro Carter, con el Grupo de los Amigos de la Carta Democrática Interamericana, Almagro reiteró el interés de la OEA de observar estas elecciones, y dijo estar en desacuerdo con las proscripciones políticas que tienen lugar en Venezuela.

En caso de que transcurran las semanas y el CNE no envíe la invitación formal a la OEA, o niegue su participación, el Secretario General debería proponer (invocando el Artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana) realizar una apreciación colectiva de la crítica situación política venezolana. Existe, después de todo, como bien señala Rubén Perina (exfuncionario de la OEA), “el peligro de una alteración del orden democrático, en términos de un fraude electoral, o cuando Maduro anuncia que será el primero en lanzarse a la calle si la oposición gana…”.

Mi opinión. Coincido plenamente con la reciente solicitud de 27 exjefes de Estado iberoamericanos sobre de la necesidad de que las elecciones legislativas sean libres, justas e imparciales, y que se lleven a cabo en un clima de absoluta confianza y transparencia. En efecto, unos comicios legítimos y creíbles constituyen el mejor mecanismo para destrabar el juego político, disminuir la aguda polarización que padece Venezuela y avanzar en materia de reconciliación.

De cara a las elecciones del 6 de diciembre, el ambiente va a ser tenso y complejo, y con seguridad el trayecto estará plagado de obstáculos y desafíos. Frente a este panorama, el CNE (que actualmente goza de bajo nivel de confianza ciudadana) deberá actuar con absoluta imparcialidad y garantizar, a lo largo de las diferentes etapas del proceso electoral, el pleno respeto de los derechos civiles y políticos, transparencia y equidad. De no proceder conforme a estos principios, la legitimidad y credibilidad de las elecciones estarán en riesgo, lo cual podría agravar aún más la delicada crisis que vive el país.

Los Estados de la región, por su parte, no pueden seguir haciéndose los de la vista gorda ni guardando un silencio cómplice frente al tema venezolano. Tanto la OEA como Unasur tienen la responsabilidad de hacer su mejor esfuerzo para coadyuvar a garantizar unos comicios libres, transparentes y justos, que permitan encontrar una salida institucional a la grave crisis, y ayuden a recuperar la plena vigencia de la democracia en Venezuela.  

Daniel Zovatto

Director Regional para América Latina y el Caribe de Idea Internacional

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