Análisis/¿Exitosa la política social?

No es solo con Familias en Acción como se va a responder a las demandas de los vulnerables y de las clases medias.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
julio 29 de 2013
2013-07-29 02:51 a.m.

Si de algo se ha vanagloriado el Gobierno es del éxito de su política social. Es tal la euforia que el presidente Santos ha anunciado la extensión de su programa Familias en Acción, al cual le atribuye los logros alcanzados.

Como en el resto de América Latina, Colombia ha reducido los niveles de pobreza, ha logrado aumentar sus clases medias y, en algo, ha mejorado la desigualdad, según cifras oficiales. Como en muchos países vecinos ha sucedido algo similar o superior –en Brasil y Perú–, resulta importante conocer las explicaciones que se están dando a nivel regional.

La Cepal afirma que estos logros en la región obedecen, primero, al nivel de crecimiento logrado y al haber podido enfrentar mejor que antes las crisis financieras mundiales. Mayor generación de empleo con ingresos laborales en aumento, explican, según esta entidad encargada de analizar la región, gran parte del mejoramiento de los indicadores sociales.

El Banco Mundial acaba de publicar el análisis sobre la creciente clase media latinoamericana, y sus explicaciones son aún más puntuales. Sin duda, el crecimiento de las economías latinoamericanas ha jugado un papel crucial, pero, lejos de ser triunfalista, anota esta entidad que América Latina no es aún un continente de clase media y que estos nuevos sectores están lejos de los niveles alcanzados por aquellos similares en países desarrollados.

Lo más interesante es que demuestra que surgió una nueva clase social, los vulnerables, que es mayoritaria en Latinoamérica, 36 por ciento de la población, que no es pobre pero continúa con una alta probabilidad de volver a caer en la pobreza. Pero, en lo que se aparta claramente de la idea del Gobierno es en que la magia no estuvo solamente en las Transferencias Condicionadas, las Familias en Acción en nuestro país.

Afirman los autores que las nuevas clases medias no salen de los más pobres, que son los que reciben estos subsidios, sino de aquellos que estaban en el límite superior de la línea de pobreza y que gracias al crecimiento económico con mejores empleos y más ingresos lograron sobrepasarla. Conclusión: esta política alivió la pobreza, pero no logró lo que anunció, en un principio, crear clases medias.

La preocupación de fondo es cómo se diseñan las políticas sociales en Colombia, quién las hace, cuáles son las características de los formuladores de estas estrategias. Y la razón para estas preguntas es porque la nueva realidad social colombiana exige un tipo de estrategias, si no totalmente diferentes, sí con elementos complementarios que solo los pueden visualizar expertos en el tema.

¿Existen en Colombia este tipo de profesionales? Sin duda, pero han sido subestimados por los economistas ortodoxos que solo creen en las fórmulas del modelo de mercado, y no leen ni las críticas a esta forma de abordar la situación social y económica de la población, ni las propuestas más complejas de implementar que entregar subsidios a poblaciones focalizadas.

Así como en Colombia es imposible llegar a ser ministro de Hacienda o director de Planeación sin tener un merecido reconocimiento en este campo, no sucede lo mismo con los ministros del área social. Cuántas veces en la historia de este país se han considerado estos ministerios como relleno y se nombran novatos en educación, salud, medio ambiente, trabajo y seguridad social. Hay excepciones, pero aún en esta administración hay casos de esta naturaleza.

El fondo del problema es que se subestima el tema de la pobreza, de la desigualdad, de los desequilibrios regionales, del mal funcionamiento del mercado laboral, etc., etc. Y se cree que cualquiera puede llenar estos huecos. Esta es una profunda equivocación porque si algo esta lleno de fracasos en el mundo es encontrar ese modelo de desarrollo que reduzca al máximo la exclusión social, la pobreza, la desigualdad.

Lograr sociedades igualitarias es muy difícil, y se han necesitado décadas de Estados de bienestar para lograrlo; en cambio, devolver a la gente a la indigencia es facilísimo y, sobre todo, rapidísimo. No es sino mirar a España, por ejemplo. Los economistas parecerían los profesionales más adecuados, pero como se quedaron con el mercado para todo y despreciaron las otras ciencias sociales fundamentales para entender las sociedades y los individuos, para comprender las necesidades de los marginados y las fórmulas para sacarlos de esa situación, los resultados de estos profesionales han sido pobres.

No solo en Colombia, sino en el mundo, y por algo hoy el desarrollo incluyente es la palabra de moda hasta en la Ocde. Si se entendiera que la política macroeconómica no es neutra en términos sociales; que las limosnas son para casos extremos y por tiempo limitado; que el acceso universal a los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales es lo que crea sociedades más justas, no se improvisaría enviando brillantes ingenieros o financistas a manejar la política social de un país tan injusto como Colombia.

No hay fórmulas exactas, y se requiere curiosidad intelectual porque no es un tema resuelto para no caer en simplismos como pensar que los paros campesinos se solucionan con limosnas y balas. Esa no es una solución, es un cóctel molotov. No es solo con Familias en Acción como se va a responder a las demandas de los vulnerables y las clases medias: generación de empleo decente, educación pública de alto nivel, salud eficiente e igualitaria, seguridad social para todos, son políticas universales costosas y complejas.

No es cualquier profesional el que pueda implementarlas. Y menos un amigo o recomendado político. ¿Algo dicen las revueltas sociales?

Cecilia López Montaño

Exministra - Exsenadora

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