Análisis / El factor chino: agua y energía

El tema del agua impacta la habilidad que pueda tener China para reestructurar su portafolio energético con miras a incorporar las reservas de gas natural que posee en su territorio.

Redacción Portafolio
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mayo 15 de 2014
2014-05-15 12:28 a.m.

El Concepto de water stress, se refiere a aquellas situaciones en las cuales la disponibilidad de agua se convierte en una limitante para el desarrollo de la actividad humana. (www.climatedata.info).

El umbral para definir si se presenta water stress es del orden de 1.000 m3 per cápita utilizables por año. Colombia, al igual que la mayor parte de Centro y Suramérica, sur y occidente de África, Canadá, Norte de Europa y Rusia, por citar algunos países, presenta ‘cero stress’, con abundantes recursos hídricos, los cuales hay que preservarlos para las generaciones presentes y futuras.

El asunto es que, según un artículo de la revista The Economist, de finales del 2013, China enfrenta una situación de escasez de agua particularmente aguda en el norte del país, donde se concentra más de la mitad de la población, así como en las áreas cultivables y zonas prospectivas de gas natural no convencional.

Las disponibilidades del líquido en el norte equivalen apenas al 20 por ciento del nivel de water stress.

Sin embargo, la zona sur dispone de agua a plenitud.

Se reporta, además, que desde 1950, China ha perdido aproximadamente la mitad de sus ríos como resultado de la sobreexplotación del recurso por parte de agricultores e industrias principalmente.

El Gobierno ha enfocado las soluciones al problema desde el ángulo de la oferta de agua, mediante la construcción de embalses o el transvase de ríos de unas cuencas a otras.

Los ejemplos abundan y se remontan a miles de años atrás cuando en el siglo IV, antes de Cristo, se construyó el Canal Beijín-Hangzhou, de aproximadamente 1.800 km, que en la actualidad sigue siendo el más grande construido por el hombre.

Otros proyectos de este tipo se han desarrollado desde entonces, los cuales, además de sus altos costos, tienen problemas serios, derivados de los transvases entre cuencas de ríos que provienen de ecosistemas diferentes.

Sin embargo, poco o nada se está haciendo por el lado de la demanda, que se incrementa sin control, en parte, debido a los bajos precios, los cuales, según la referencia consultada, puede ser del 10 por ciento de lo que se paga en Europa por este recurso. Una política enfocada a reflejar en las tarifas los costos del agua, seguramente obligaría a reciclar parte del líquido utilizado por las industrias y sería un factor que moderaría el consumo en las zonas residenciales.

Adicionalmente, se debe penalizar al que contamine el agua, lo que se traduce en mejoras en la salud y calidad de vida de las personas.

Desde el punto de vista energético, el tema del agua impacta la habilidad que pueda tener China para reestructurar su portafolio energético con miras a incorporar las reservas de gas natural que posee en su territorio.

Según el Departamento de Energía de los Estados Unidos, China tiene las mayores reservas de Gas Natural no Convencional en el mundo (shale gas), con 1.115 trillones de pies cúbicos (TCF), equivalentes al 15,3 por ciento, seguida por Argentina (11 por ciento), Argelia (9,7 por ciento), Estados Unidos (9,1 por ciento), y siguen Canadá y México, con el 7,8 por ciento, cada uno, aproximadamente.

No obstante, es bien sabido que los procesos de producción de este tipo de gas están basados en el fracturamiento hidráulico, a fin de descifrar los códigos de la roca y extraer los hidrocarburos atrapados en su interior, por lo que se requiere el uso de cantidades considerables de agua, recurso escaso en China y más en la zona norte, donde están localizadas las formaciones de gas no convencional.

Siendo el agua en China un problema que podría denominarse de tipo local, sus implicaciones definitivamente son de carácter global e impactan a varios sectores económicos y a una parte considerable de la población mundial. Algunas conclusiones del análisis podrían ser las siguientes:

1. La preservación y mejora de las fuentes de agua debe ser una política pública prioritaria en todos los países.

En el caso de China, el 20 por ciento de la población mundial solo tiene a disposición el 7 por ciento del agua utilizable para consumo.

La seguridad nacional y el futuro de ese país puede depender del adecuado manejo de esta problemática.

2. Un equilibrio entre las políticas orientadas a la oferta y la demanda de agua podría resultar en mayor beneficio social, que las orientadas a llevar el líquido mediante complicadas y costosas obras de infraestructura y transvase de ríos desde la zona sur hacia el norte de China, con las implicaciones ambientales ya señaladas.

3. No desarrollar los recursos de ‘shale gas’, conlleva la necesidad de continuar utilizando el carbón mineral como recurso energético de base, con el impacto ambiental que esto conlleva, complementado con importaciones de gas natural a los altos precios de la Cuenca del Pacífico.

4. Así las cosas, EE. UU.continuará siendo el mayor productor de gas natural no convencional por todas las facilidades de tecnología, propiedad privada de los recursos del subsuelo, sistemas de transporte y mercados; esto indica que Norteamérica mantendrá por muchos años más el liderazgo difícil de disputar en el desarrollo de los hidrocarburos no convencionales.

Luis Augusto Yepes

Consultor privado

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