Análisis/ ¿Por qué puede fallar el sistema eléctrico?

El Cargo por Confiabilidad fue creado como un seguro que paga la demanda para tener energía disponible. Pero una variable quedó mal definida: el precio de escasez.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
octubre 16 de 2015
2015-10-16 02:03 a.m.

Para nadie es un secreto que la generación térmica es el soporte que tiene el país para superar el actual fenómeno del Niño y que, a diferencia de la situación de racionamiento sufrida a inicios de los noventa, hoy las plantas están disponibles y preparadas para producir la energía necesaria.

Pero existen situaciones en las cuales se evidencian algunas falencias regulatorias, que pueden producir riesgos en el sistema eléctrico. Básicamente, este se soporta en el esquema del Cargo por Confiabilidad, el cual es un insumo fundamental para las generadoras, debido a que es lo que permite que los costos fijos de una planta se suplan, tales como la nómina, los mantenimientos, las inversiones, entre otros.

Actualmente, la demanda paga una prima o Cargo por Confiabilidad y el valor de ejercicio es el precio de escasez. Esto significa que cuando el precio de la energía en bolsa supera el de escasez, los generadores se comprometen a entregar su energía firme a cambio de recibir el Cargo por Confiabilidad.

Cuando se diseñó el esquema de confiabilidad, se tenía un respaldo suficiente con gas natural, pero, debido a la situación de estrechez en la oferta de ese energético, el Gobierno incentivó a los generadores a convertir sus plantas para usar combustibles líquidos. Es decir, pasamos de tener una cobertura basada en agua, carbón y gas natural a una con base en agua, carbón, algo de gas y combustibles líquidos, estos últimos siendo casi cuatro veces más costosos.

El esquema de confiabilidad tiende a ser asimilado como un seguro que paga la demanda para tener energía disponible.

Sin embargo, para que este sea el equivalente a una póliza es necesario que todas las variables estén bien definidas y se tenga un máximo indemnizable. Desde el origen del Cargo, una variable quedó mal definida: el precio de escasez, el cual hace que se pretenda cubrir la demanda hasta límites que superan el máximo indemnizable.

El precio de escasez es el nivel en el cual se activa el ‘seguro’, y es fundamental para definir quiénes están dentro del mercado y quiénes no. Funciona así: cuando el precio de la bolsa supera al de escasez, al usuario se le cobra solo este último; de ahí para arriba, la bolsa sirve para hacer liquidaciones entre agentes generadores.

Según expertos internacionales, asesores que ayudaron a la CREG a construir el Cargo, y como se evidencia en los mercados con esquemas similares, el precio de escasez debe ser definido en un nivel que permita que todos los recursos y plantas sean capaces de poder entregar operativamente su energía y reconocer sus costos variables.

El pecado del mercado hoy es tener un precio de escasez que se basa en el combustible fuel oil n° 6. Esto se ha convertido en un problema, debido a que este no puede ser un referente para el sector, ya que solo se utiliza como mezcla en refinerías. Además, es un combustible que ha venido bajando sus precios drásticamente a nivel internacional, pero los impuestos, las tasas, los fondos y los márgenes que se pagan acá no han dejado que se abarate. Lo anterior produjo un incremento en los diferenciales entre precio de escasez y costos de generación, pasando de 100$/Kwh, hace un año, a estar entre 2,5 y 4 veces hoy en día.

La mala fijación del precio de escasez produce una pérdida ilimitada, nunca recuperable de los generadores con combustibles líquidos y de gas natural, en algunos casos, lo cual puede llevarlos a una destrucción del patrimonio y, en consecuencia, a la quiebra.

La situación hidrológica a la que nos enfrentamos es excepcional ya que se ha catalogado este fenómeno del Niño como uno de intensidad “muy fuerte”. Esto se ha reflejado en un nivel de aportes hídricos de las últimas semanas de 45 % frente a los niveles históricos y debemos ser conscientes de que hay que tomar las medidas que se requieran para garantizar la confiabilidad, mediante la viabilidad financiera del parque térmico.

Debo reconocer que el Gobierno, en cabeza del Ministro de Minas y Energía, ha tenido la voluntad de entender el problema y examinar la situación para poder revisar y analizar propuestas, teniendo siempre un diálogo franco y abierto.

Es también una realidad que ajustar el precio de escasez hoy, que debería ser el camino más expedito, lógico y hecho en otros mercados como el de Estados Unidos, tiene unos impactos directos sobre la demanda que está expuesta en la bolsa.

Por tanto, se han propuesto soluciones intermedias que produzcan el menor impacto posible, pero que también permitan que las generadoras puedan continuar funcionando y garantizando que los usuarios tengan la energía.

El llamado al Gobierno es a que, luego de valorar las implicaciones y los escenarios futuros, se tomen las medidas adecuadas en el momento que el sector lo requiere y así conjurar una posible crisis financiera que se traduzca en limitaciones de atención a la demanda o racionamientos.

El país cuenta con un parque térmico operativo, con insumos disponibles para operarlo, con capacidad técnica y humana que permite superar cualquier situación extrema. Lo que no estaba previsto por nadie es que una variable regulatoria mal definida –y solucionable– produjera situaciones complejas como la actual.

Alejandro Castañeda
Director Ejecutivo de Andeg
 

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