Análisis/Gobernanza para el agua rural

Redacción Portafolio
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marzo 13 de 2014
2014-03-13 03:50 a.m.

Desde tiempo atrás, los planes de desarrollo, y en particular el plan nacional Prosperidad para todos, señalan la importancia de reducir la brecha entre las ciudades y los municipios menores y zonas rurales. Sin embargo, esta brecha no se viene cerrando, y es el momento de hacer un alto en el camino para encontrar alternativas y diseñar planes estratégicos eficaces que conduzcan a reducir el rezago en coberturas en agua potable y saneamiento básico de la zona rural.

Una revisión histórica de la participación del PIB sectorial, evidencia una tendencia decreciente hasta el segundo trimestre del 2009, en el cual alcanzó su mínimo. Para los primeros nueve meses del 2013, el PIB del sector de agua y saneamiento básico creció 3,8 por ciento. Por su parte, la participación del ramo se encuentra en promedio del 1,05 por ciento al 1,01 por ciento del PIB en la última década, con una tendencia decreciente, según se muestra en la gráfica

Aunque los datos oficiales estiman la cobertura rural en agua potable en 73,86 por ciento y de alcantarillado en 68,1 por ciento, estos guarismos no recogen en el primer porcentaje los problemas de continuidad y calidad del agua, y en el segundo, la inexistencia de tratamiento de aguas residuales. De hecho, la Encuesta de Hogares y Vivienda del 2012 registró para ese año coberturas rurales del 53 por ciento en acueducto y 15 por ciento en alcantarillado, frente a coberturas en las cabeceras del 97 por ciento para agua potable y 92,2 por ciento para alcantarillado sin tratamiento.

Se ha entendido que si bien la población rural solo representa el 24 por ciento, según el Dane, y 33 por ciento, de acuerdo con el Pnud, esta ocupa el 94,4 por ciento del territorio nacional con asentamientos nucleados y dispersos.

En el conjunto de actuaciones requeridas en las zonas rurales, conforme con sus particulares características, hay que resolver, prioritariamente, los problemas de acceso a agua potable y saneamiento.

Por ello, en Acodal hemos identificado como punto de partida y con urgencia la realización del Inventario Sanitario Nacional. A esto se agrega una lista de aspectos prioritarios que se deben atender en el inmediato futuro, con el fin de avanzar en el desarrollo rural, así:

* Reconocimiento de la diversidad en zonas regionales, asentamientos rurales, territorios colectivos y resguardos indígenas.

* Vinculación de las comunidades rurales, campesinas, afrodescendientes e indígenas para la gestión sostenible de los servicios públicos de agua y saneamiento.

* Definición de alternativas tecnológicas apropiadas a las condiciones locales, la cultura, la capacidad organizativa y características de las fuentes hídricas.

* Formulación de un plan integral de agua potable y saneamiento rural (Piasr).

* Fortalecimiento de las administraciones departamentales y municipales para que asuman funciones de manera más efectiva en las zonas rurales.

* Asistencia técnica y capacitación para fortalecer las organizaciones comunitarias en la administración, operación y mantenimiento de los sistemas.

* Adaptación de la regulación, el control y la seguimiento nacional a las características de los centros poblados rurales, y a su nivel de ingresos.

* Ajuste de la reglamentación del Sistema General de Participación y el Sistema General de Regalías.

* Utilización de incentivos provenientes del Presupuesto General de la Nación para el Piasr.

Para lograr la atención de algunos de los aspectos enumerados, un primer estimativo calcula que en los próximos cuatro años se requieren como mínimo inversiones por tres billones de pesos para agua y saneamiento rural. El gran reto es lograr lo que en Acodal hemos defendido como la gobernanza del agua rural.

Reiteramos nuestra propuesta de crear la agencia nacional del agua (Ana) con el objeto de fortalecer el Viceministerio de Agua y Saneamiento Básico, en sus funciones de formulación de políticas, planeación, programación y seguimiento al Plan Nacional de Desarrollo. Igualmente, dicha agencia deberá establecer programas de asistencia técnica y capacitación de las organizaciones autogestoras de los sistemas.

También será responsable de la ejecución del Piasr en todos los asentamientos y viviendas rurales aisladas del país, en coordinación con municipios y departamentos. Estructurará proyectos regionales, entre otras actividades.

En conclusión, al país le esperan importantes retos. El primero de ellos es encontrar los caminos más eficientes y costos efectivos para lograr un mayor impulso en el mejoramiento de la calidad de vida en los territorios rurales. Un segundo desafío se orienta a implementar estrategias nacionales en territorios rurales, dado que los entes territoriales no tienen herramientas adecuadas para atender esas zonas. El tercero consiste en superar el enfoque que privilegió las inversiones en las zonas urbanas.

El reto que reúne a todos los demás es lograr la gobernabilidad y gobernanza en un país diverso en su geografía, cosmovisiones culturales y diferenciadas condiciones de producción agropecuaria.

Maryluz Mejía de Pumarejo

Presidenta ejecutiva de Acodal.

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