Análisis / ¿La hora de la infraestructura?

El sector de infraestructura en el país pasa por un gran momento.

Redacción Portafolio
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febrero 27 de 2014
2014-02-27 01:49 a.m.

Este año se espera que al menos el 38 por ciento de las concesiones 4G se ponga en marcha.

Aunque el Gobierno ha hecho esfuerzos para agilizar la ejecución, todavía falta por resolver un tema crítico: acotar los riesgos para que los recursos financieros fluyan a estos proyectos.

No obstante, los proveedores de bienes y servicios tenemos la obligación de definir estrategias efectivas para optimización de costos, eficiencia de procesos para mayor velocidad y tecnologías más amigables con el medio ambiente.

Históricamente, Colombia ha sido uno de los países de la región con mayor rezago de inversión en infraestructura, con niveles de inversión en este sector por debajo del 1 por ciento de Producto Interno Bruto (PIB).

Aunque en el 2012 el presupuesto de inversión en infraestructura se duplicó frente a lo registrado en años anteriores, llegando a 1,7 por ciento del PIB, este porcentaje está muy por debajo del 3 por ciento anual que debe invertir un país en este renglón para no perder competitividad, según cálculos del Banco Mundial.

Consciente de esta necesidad, el Gobierno Nacional ha proyectado un ambicioso plan en infraestructura, el cual contempla inversiones por alrededor de 47 billones de dólares al 2020, lo que en promedio representaría tres veces la inversión realizada en este sector en los últimos años, y niveles de participación en el PIB del 3 por ciento durante los próximos años.

El mayor porcentaje de esta inversión estará concentrado en la cuarta generación de concesiones (4G), que contempla un paquete de 40 proyectos, con una inversión de aproximadamente 26 billones de dólares para ejecutar en cinco años.

El sector de infraestructura en el país pasa por un gran momento.

Y es que el enorme potencial de crecimiento que se espera tenga lugar en el mediano y largo plazo ha despertado un gran interés entre todos los actores de este segmento productivo.

En ese sentido, el 2014 será un año de grandes movimientos en el sector, pues las primeras obras de 4G estarán en etapa de precalificación, y al menos el 38 por ciento del plan se pondrá en marcha.

Una vez estos proyectos sean adjudicados, deberán pasar por un periodo de preconstrucción y diseño final, por lo que se estima que la fase de ejecución tendrá una dinámica plena hasta el 2015.

El Gobierno está redefiniendo el marco institucional que rige el desarrollo de la infraestructura en el país.

La transformación de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), la entrada en vigor de la Ley de Asociaciones Público Privadas (APP), la nueva Ley de Infraestructura y el replanteamiento de la Ley de Regalías configuran un marco de acción que, se espera, haga más fácil y eficiente el desarrollo de proyectos, de tal manera que sus efectos positivos en la dinámica de la economía se vean reflejados lo más pronto posible.

Los proveedores tenemos una obligación fundamental para que la ejecución de los proyectos de 4G logre la eficiencia y sostenibilidad que los proponentes necesitan, y para que en Colombia veamos rápidamente el impacto de la infraestructura en la competitividad del país.

Realizar obras de semejante envergadura requerirá una elevada colocación de materiales de construcción y allí las oportunidades para las compañías que producen esos insumos serán inmensas.

De lo anterior se desprende el deber de los proveedores de llegar con ofertas innovadoras que ayuden al proponente a enmarcarse en los proyectos como están planteados: sistemas de financiación no tradicionales, nuevas tecnologías y equipos ya probados en países de similares características, compartiendo labores de mantenimiento en el largo plazo de los proyectos y productos con valores agregados que aumenten la eficiencia en su ejecución.

Es ahora de que las alianzas entre los participantes de la cadena de la industria de la construcción no den espera, para brindar soluciones integrales y sólidas al país, en las cuales el propósito superior de desarrollo redunde en el beneficio de todos y para el bienestar de la sociedad.

Si no hay infraestructura, el país se detiene. La competitividad determinará el éxito o el fracaso de los mercados y las empresas, y contar con una nación interconectada es fundamental. Colombia le está apostando a ese pendiente y los resultados se verán muy pronto.

Carlos Jacks

Presidente de Cemex Latam Holdings.

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