Análisis/ Los instrumentos de política son imprescindibles

Los mecanismos de política agropecuaria que equilibran la correlación de fuerzas entre los compradores y vendedores, como las Franjas de Precios y los Fondos de Estabilización, son indispensables si el Gobierno Nacional quiere preservar un sector agropecuario sostenible.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
junio 10 de 2015
2015-06-10 02:00 a.m.

Como se dijo en la primera parte de este análisis, los instrumentos de política en la agricultura de hoy, de ayer y de siempre serán necesarios, más todavía, imprescindibles, mientras persistan las condiciones de distorsión que motivan su aplicación.

Los detractores de las Franjas de Precios tratan de sugerir que el instrumento les encarece injustificadamente los insumos, que ello les afecta su competitividad y otros argumentos, a nuestro parecer, poco fundamentados.

Al respecto, el cuadro de composición de costos adjunto muestra el reporte del Grupo Alianza Valores, de junio 2 del 2015, que orienta a inversionistas sobre el comportamiento de empresas de gran importancia, el cual, hasta donde entendemos, se nutre de informaciones suministradas por las mismas compañías para generar confianza inversionista, y en el que se muestra el poco peso de los insumos agrícolas en la composición de costos de producción de firmas como Nutresa, entre otras.

La evidencia es contundente, las materias primas agropecuarias son irrisorias en el costo de producción. Para resaltar unas pocas: grasas y aceites 4,2 por ciento, leche 2,0 por ciento, cerdo 8,5 por ciento, y azúcar 4,0 por ciento. Así, la materia prima agropecuaria que más pesa en el costo es café, con un bajo 9,8 por ciento.

Pareciera, entonces, que estamos frente a un doble discurso empresarial: uno que dice que se le debe entregar a la industria la formación de los precios de los productos agrícolas para manejarlos a su mejor conveniencia, en aras de una supuesta competitividad de cadena, en la que el procesador determina los precios y el productor agrario se somete; y otro discurso, en el que se ve la baja importancia que tienen los productos agrarios en la composición del costo de producción y su baja incidencia en la competitividad para mantener la confianza financiera.

Por estos análisis y evidencias es que el Gobierno Nacional debe comprender que la motivación empresarial, que desde hace años viene proponiendo el desmonte de instrumentos, no cuenta con el soporte técnico necesario y lo que pretende, aparentemente, es la captura de rentas, en las cuales la industria considera que se pueden obtener. Así, las franjas de precios son una limitante para la acción forjadora de los precios por parte de la industria.

Se recuerda en la SAC un foro del Programa de Transformación Productiva, realizado en Medellín en el 2012, en el cual una empresa compradora de cacao mostraba que tenía avances significativos en competitividad por efecto de la reducción de costos en compra de insumos, y señalaba cómo, durante un largo período, el precio del cacao nacional se había pagado alrededor de 15 por ciento por debajo de las cotizaciones internacionales FOB. ¡Qué triste panorama para los productores del campo, ni siquiera el precio internacional internado!

De otro lado, el problema de los Fondos de Estabilización de Precios para la industria es similar al de las franjas, pues al generar compensaciones y cesiones entre el mercado interno y externo, se brinda al productor agropecuario nacional una condición favorable, que es la de contar con un mercado indiferente o de indiferencia, en el cual le da igual vender al limitado número de compradores del mercado local que salir al mercado internacional, así sea a menores precios.

Si el productor local estuviera obligado a vender el producto en el exterior a menor precio, la industria nacional determinaría –a conveniencia y con base en la limitada cantidad de compradores– el precio del insumo, capturando las rentas derivadas de reducir el precio a los productores locales, como ha ocurrido en casos como el que mencionamos del cacao.

En algunos debates pareciera que el objetivo es formar un precio interno, puesto en fábrica, similar a la cotización FOB del insumo en el exterior, con lo cual generaría altísimas rentas en la compra de materias primas de poco peso en la estructura de costos de la industria, para compensar deficiencias en costos como energía o impuestos, que no le es viable reducir, pero a costa del productor agropecuario, que es el eslabón más débil de las cadenas productivas agroalimentarias.

Los instrumentos de política agropecuaria que equilibran la correlación de fuerzas entre los compradores y vendedores como las Franjas de Precios y los Fondos de Estabilización son indispensables si el Gobierno Nacional quiere preservar un sector agropecuario sostenible. De lo contrario, es probable que las oportunidades de trabajo y reinserción en el campo solo se den bajo una nueva forma de sumisión agraria, en beneficio único de las industrias procesadoras.

Rafael Mejía López

Presidente de la SAC

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