Análisis/ La internet de la producción

La digitalización de contenidos, el desarrollo de plataformas de transporte sobre la base del protocolo IP, la difusión de Internet de banda ancha y la disponibilidad de dispositivos multifuncionales han transformado la organización industrial.

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
septiembre 17 de 2015
2015-09-17 01:20 a.m.

Comentábamos en un artículo anterior que el gran ausente de los temas tratados en la pasada asamblea de la Andi fue el relacionado con la revolución digital. No acoplarse los empresarios a ella conduce a un gran rezago económico y social. Para tratar este asunto, tomo como referencia el documento elaborado por la Cepal ‘La nueva revolución digital: de la internet del consumo al Internet de la producción (LC/L.4029 (CMSI.5/4), en lo referente a la producción y al desarrollo industrial.

El hecho es que la economía está cada vez más conectada y el avance de la digitalización es tal que hoy la economía global es una economía digital. Esto se debe a que las corrientes de bienes y servicios, activos financieros, personas, información y comunicación se han incrementado fuertemente en los últimos años, como resultado del crecimiento económico, gracias a la difusión masiva de las tecnologías digitales y el Internet. Estas tecnologías son plataformas de actividades como comunicación, información, entretenimiento, comercio, prestación de servicios de educación, salud y gobierno, y, más recientemente, de sistemas complejos de producción.

La digitalización de contenidos, el desarrollo de plataformas de transporte sobre la base del protocolo IP, la difusión de internet de banda ancha y la disponibilidad de dispositivos multifuncionales han transformado la organización industrial de estos sectores, al facilitar la convergencia de sus cadenas de valor en una estructura interdependiente. Esta transformación no solo modifica el negocio de las empresas existentes, sino que promueve la aparición de nuevas compañías que despliegan funciones de intermediación, así como nuevos modelos de negocios en sectores adyacentes a estas industrias.

Con el desarrollo de las tecnologías digitales se hacen posibles innovaciones e interrelaciones entre firmas existentes y nuevos actores que transforman la cadena productiva de transporte en uno de los eslabones de una nueva configuración integrada: la cadena de valor de contenidos y servicios digitales. Con ello, se origina una nueva organización industrial en la que cambia la contribución de los actores existentes y surgen nuevos eslabones como los desarrolladores de aplicaciones y servicios digitales para otros mercados (compra de pasajes de avión, búsqueda de taxi, trueque de habitaciones, banca en línea y otros), los desarrolladores de aplicaciones de comunicación (Skype, Whatsapp), las plataformas de búsqueda (Google, Bing) y las redes sociales (Facebook, Instagram, Twitter). La dinámica innovadora en esta cadena se originó fuera del ecosistema inicial, con el surgimiento de proveedores de servicios sobre internet, denominados servicios ‘over-the-top’ contenidos (OTT).

En esta nueva cadena, los dispositivos y terminales de acceso a internet son medios para la conectividad con la infraestructura de telecomunicaciones, que pasa a ser el soporte de las plataformas de agregación (buscadores, redes sociales), que llegan a los usuarios con nuevas propuestas de valor derivadas de los desarrolladores de aplicaciones y servicios en línea y proveedores de contenido. Así, la conectividad y el transporte se convierten en la plataforma que permite la interrelación de los otros actores con el usuario final.

Un paso ulterior, dadas las transformaciones que se están gestando con el desarrollo de soluciones inteligentes para la industria, sería la configuración de una cadena de valor máquina a máquina (M2M), en la que la plataforma de conectividad también tendría un papel central.

El escenario mundial muestra que se está pasando de un Internet centrada en su mayoría en el consumo a un Internet del consumo y la producción. Las estrategias orientadas en esta dirección tienen diferentes nombres: Industria 4.0, en Alemania, Industrial Internet, en los Estados Unidos y Made in China 2025. En los tres casos, sobre la base de sus capacidades de producción de hardware, software y plataformas globales, los países tratan de mejorar su industria manufacturera mediante las tecnologías digitales y la robótica avanzada. En última instancia, el objetivo es el desarrollo de sistemas de producción ciberfísicos, los cuales monitorean los procesos físicos, crean modelos virtuales (copias) del mundo físico y toman decisiones centralizadas sobre la base de esos modelos.

Debido al continuo desarrollo de las redes de acceso de alta velocidad, la ubicuidad en el acceso con múltiples dispositivos, el cómputo en nube, la explosión de datos generados por personas, máquinas y objetos, se prevé que hacia el año 2020 estas tecnologías serán la plataforma de la economía mundial. Como lo sostiene la Cepal, dada la actual estructura productiva de América Latina y el Caribe, su plena utilización en la región no va ser fácil, pero las acciones que se implementen en ese sentido serán las que definirán las condiciones de competitividad y, por ende, de generación de empleos, en los próximos años. En estas condiciones, el reto para Colombia es muy grande y para superarlo debería trabajar conjuntamente con los demás países de la región.

Manuel José Cárdenas

Consultor Internacional

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