Análisis / Jeremy Grantham y los pronósticos financieros

Cofundador en 1977 de la firma de inversiones GMO, una de las más prestigiosas en Estados Unidos, Grantham se concentra en el comportamiento histórico de las diferentes clases de activos, apoyándose fundamentalmente en el concepto elemental de ‘reversión a la media’.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
enero 24 de 2014
2014-01-24 12:49 a.m.

Enero es el mes de los pronósticos. Como es habitual, Portafolio entrevistó a algunos expertos en el tema de finanzas, en sus ediciones de enero 7 y 13 del año pasado.

Según Bancolombia, “en los productos básicos se mantiene el optimismo en los bienes no agrícolas; se destaca el oro, pues se espera que se mantengan el dólar débil y la política monetaria expansionista mundial”.

Serfinco sostenía que, “esperamos valorizaciones en el metal, ya que la amplia liquidez en los mercados internacionales impulsará a la formación de precios; si bien podría esperarse algo de volatilidad en el primer semestre, esto se convertiría en una buena oportunidad de compra”.

Hoy en día, la forma práctica de invertir en oro es a través de un ETF como IAU, que adquiere lingotes, los emboveda y emite las acciones correspondientes, con un cargo administrativo de 0,25 por ciento al año.

La rentabilidad en el 2013 fue de menos 28 por ciento. ¡Auch!

En ocasiones se acierta, pero la experiencia y la academia (por lo menos en otros países) han demostrado que esos pronósticos resultan errados la mayoría de las veces. Pero, ante desfases de este orden, quizá no sobre hacer una pausa y pensar en correctivos.

El procedimiento que utiliza el señor Jeremy Grantham puede ser útil para este propósito. Su estrategia es evitar, ante todo, las grandes metidas de pata, huyéndoles a las burbujas y a todo tipo de inversiones calientes.

Cofundador en 1977 de la firma de inversiones GMO, una de las más prestigiosas en Estados Unidos, se desempeña como estratega en jefe.

Se concentra en el comportamiento histórico de las diferentes clases de activos, apoyándose fundamentalmente en el concepto elemental de ‘reversión a la media’.

Acumulan una larga lista de aciertos; por ejemplo, se cuentan entre los pocos que le hicieron oportunamente el quite a la crisis financiera, y al consecuente desplome de la renta variable en el periodo 2007-2009.

En el caso específico de las acciones, predicen los retornos de una forma sencilla: asumen que los márgenes de utilidad y las relaciones precio/ganancias retomarán sus promedios de largo plazo en un lapso de siete años, a partir de los niveles actuales.

Se desprende que evitan de esta manera meterse en el lío de predecir lo impredecible, como por ejemplo los rendimientos anuales.

De acuerdo con su informe, en febrero del 2012, comenzaron a practicar el procedimiento en 1994, habiendo reunido ya una muestra representativa. Según afirma, han superado consistentemente los modelos aleatorios y en ocasiones han sido “sorprendentemente precisos, sin requerir de doctores”. Implica calcular unos simples cocientes, hacer caso omiso del comportamiento de las multitudes y, obviamente, armarse de paciencia en espera de los resultados.

Algunos de sus postulados son:

* En el tema de inversiones, la historia se repite y se repite; omitirlo corre por cuenta y riesgo del usuario.

* El mercado es gloriosamente ineficiente y deambula lejos de niveles razonables, pero finalmente retorna.

* Importante evitar ser víctima de los intereses creados en la industria financiera, especialmente cuando afirma que esta vez sí es diferente.

* El inversionista particular está mucho mejor posicionado para esperar pacientemente sin importarle lo que estén haciendo los otros. Para un profesional esto resulta imposible, porque está en juego su carrera.

* Todas las noticias referentes al corto plazo deben ser ignoradas.

Retomando la línea de Grantham, quizás no fue prudente recomendar un activo con una subida que ya llevaba once años.

Solamente entre el 2005 y finales del 2011 sus precios habían aumentado desde un poco menos de 500 dólares la onza hasta niveles cercanos a 1.900 dólares.

Y es que el oro tiende a ser buen compañero en épocas de inflación, de gran incertidumbre o de un dólar débil; y cuando las tasas reales de interés llegan a niveles cercanos a cero, como ocurrió a raíz de los estímulos por parte de los bancos centrales. Nada de eso sucedió el año pasado. Y ni los joyeros en India y China, ni los grandes fondos de cobertura, ni los gobiernos centrales, sus grandes clientes, salieron en su ayuda.

Y no hubiese sobrado recordar la falta de unanimidad en cuanto a su conveniencia estratégica dentro de un portafolio.

Al fin y al cabo es un activo que no produce dividendos, ni intereses, ni ningún tipo de renta. Y su rendimiento a largo plazo, durante el periodo 1836-2011, resultó muy inferior al de la renta variable, con mayor volatilidad (se ha venido disparando a partir de 1975).

En cuanto a los productos básicos, el ETF más popular es el ‘DBC’, que descendió 8 por ciento el año pasado.

A la luz de los hechos, aún se están corrigiendo los excesos del gran mercado alcista de comienzos de siglo.

Las siguientes fueron las demás recomendaciones ofrecidas en esos informes. Las cifras corresponden a la valorización de esas acciones entre enero 9 de 2013 y enero 9 de 2014, según datos obtenidos en el portal de la BVC. Cabe resaltar un marcado consenso en cuanto a que “por segundo año consecutivo, el mercado accionario colombiano podría cerrar con números positivos, pero más mesurado que el del 2012”.

–Ecopetrol (-36,5%), Bancolombia (-21,7%), Pacific Rubiales (-18,3%), Mineros (-16,2%), Argos (-13,7%), Grupo Sura (-8,6%), Odinsa (-0,2%), Conconcreto (+3%), Canacol (+116%) y Petrominerales.

Harry Adler

Asesor

Asesor en Inversiones Internacionales

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