Análisis/ Líderes y pacto por la educación

Redacción Portafolio
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abril 30 de 2014
2014-04-30 03:29 a.m.

Los ríos de tinta motivaron diferentes iniciativas. Las más importantes de ellas, el Pacto por la Educación, que se puede ver en www.todosporlaeducacion.co, y que ya fue suscrito por el presidente Santos y todos los candidatos presidenciales. La otra es la Cumbre de Líderes por la Educación, convocada por la revista Semana para el 29 y 30 de abril, y que cuando escribimos estas líneas no sabemos sus conclusiones. El evento logró reunir en un solo sitio a algunos de los más destacados teóricos de la educación del país y del mundo.

¿Cómo hacer para que dichas iniciativas confluyan y no se queden en buenas intenciones?, ¿cómo hacer para que toda la dirigencia del país, pública y privada, entienda la importancia del tema?

Así como en otros asuntos se han unido los medios de comunicación, hoy me permito invitarlos a todos a unirse a Publicaciones Semana y, junto con el grupo de Todos por la Educación, enarbolar la bandera de convertir este tema y necesidad en una política de Estado que trascienda las fronteras temporales de los periodos presidenciales, y de gobernadores y alcaldes.

Y al mencionar a los dirigentes territoriales hay que recordarles que una reforma a la educación debe transitar, también, por la revisión a los esquemas de giros del Sistema General de Participaciones (SGP), para que los mecanismos de contratación sean más estrictos y los recursos para la educación no se queden en la politiquería y corrupción. No se trata de insinuar que debe haber más centralismo. No, ¡por favor! Entre otras cosas, ¿por qué el MEN, los recursos del SGP para capacitación de adultos mayores, los contrata desde Bogotá? ¿Por qué no confiar en los entes territoriales y en las instituciones educativas de las regiones?

Y debe haber una revisión de muchos temas. Por ejemplo, la obsesión del Mintic de inundar de tabletas los colegios públicos. Tabletas que, en muchos casos, hoy están almacenadas porque los colegios no tienen conectividad y los contenidos no son apropiados y pertinentes. Parece que para la última entrega de tabletas van a tener en cuenta muchas de las observaciones que en este espacio hemos comentado. Pero, además, está la preocupación manifestada por Guillermo Santos, en su columna de El Tiempo, (http://bit.ly/1iWA5Di) acerca de un estudio mencionado por The Telegraph del Reino Unido en el sentido de que el excesivo uso de tabletas y teléfonos inteligentes en niños menores de cinco años, si bien tiene algunas ventajas, por otro lado conlleva a la perdida de la motricidad fina.

Más allá de las tabletas y la conectividad, de crear reyes del copy/paste y maestros en conseguir amigos en redes sociales (Facebook tiene una penetración superior al 40 por ciento en Colombia, con más de 18 millones de usuarios registrados), debemos propender por nuevas metodologías que despierten la creatividad y el emprendimiento en nuestros niños y jóvenes.

Tampoco se trata de regalar libros por regalarlos, como lo está haciendo el Gobernador del Cesar, con una alharaca impresionante, como si al regalar un libro estuviera elevando el nivel de cultura o de lectura de los habitantes del departamento. Necesitamos cerrar la brecha del analfabetismo total y funcional. No podemos seguir tolerando tasas de analfabetismo total superiores al 10 por ciento en muchas regiones del país. Lo he repetido hasta el cansancio. Si en el Cesar la tasa de analfabetos total es del 14 por ciento, en La Guajira del 16 por ciento, y en el Chocó del 18 por ciento, ¿cuál será la tasa de analfabetos funcionales? Y no crean que es una preocupación menor. Las tasas de deserción escolar aún son muy altas. No existen datos confiables y tiene uno que atenerse a las cifras oficiales. Pero quienes estamos en la docencia, sabemos que es mucho más alta que las estadísticas del Estado.

Como un homenaje póstumo a Gabo, me permito transcribir los apartes de su discurso ‘Por un país al alcance de los niños’: “… por lo mismo, nuestra educación conformista y represiva parece concebida para que los niños se adapten por la fuerza a un país que no fue pensado para ellos, en lugar de poner el país al alcance de ellos para que lo transformen y engrandezcan. Semejante despropósito restringe la creatividad y la intuición congénitas, y contraría la imaginación, la clarividencia precoz y la sabiduría del corazón, hasta que los niños olviden lo que, sin duda, saben de nacimiento. Una educación desde la cuna hasta la tumba, inconforme y reflexiva, que nos inspire un nuevo modo de pensar y nos incite a descubrir quiénes somos en una sociedad que se quiera más a sí misma. Que aproveche al máximo nuestra creatividad inagotable y conciba una ética –y tal vez una estética– para nuestro afán desaforado y legítimo de superación personal”.

Nicola Stornelli García, Gestor del Puerto Digital de Valledupar y de Cesar Digital.

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