Análisis / Llamado a la prudencia

El sistema de oferta de acciones de bookbuilding tiene como elemento central el hecho de que la empresa emisora no fija de antemano un precio de venta de las acciones; en cambio, se espera recibir las ofertas de compra del mercado con las cuales se va ‘construyendo’ el libro de órdenes.

Redacción Portafolio
POR:
Redacción Portafolio
abril 25 de 2013
2013-04-25 12:21 a.m.

Tal vez aprovechando la baja en las tasas de interés, comienza la emisión de Acciones Preferenciales sin derecho a voto de Cementos Argos, activando lo que podría ser una nueva etapa de emisiones en el mercado accionario colombiano.

Quisiera, primero, decir que no creo que estas acciones vengan al mercado con el propósito de ‘dar dividendos preferenciales’, como dice la publicidad.

Realmente vienen para que la compañía obtenga recursos que le permitan pagar deudas de corto plazo y para financiar otros proyectos de expansión no especificados. Pero, dejando a un lado a los publicistas, bienvenida sea esta nueva emisión que, a diferencia de muchas otras, se realiza por el sistema de bookbuilding, lo que en español se conoce como Construcción del Libro de Órdenes.

El sistema de oferta de acciones de bookbuilding tiene como elemento central el hecho de que la empresa emisora no fija de antemano un precio de venta de las acciones; en cambio, se espera recibir las ofertas de compra del mercado con las cuales se va ‘construyendo’ el libro de órdenes.

El sistema, en esencia, no es tan complejo como su nombre parecería indicar, pues solo se trata de recibir las órdenes de compra de los interesados, ordenarlas por precio de mayor a menor con sus correspondientes cantidades demandadas, ir sumando la cantidad acumulada y determinando un solo precio, al cual se satisface tanto el precio ‘aceptable’ para el emisor como la cantidad de acciones que quiere colocar en el mercado.

El emisor obtiene así el valor total a recibir, como resultado de multiplicar la cantidad de acciones por ese precio único de colocación.

Claro está que después vienen algunas complicaciones adicionales de preferencias, primera y segunda vuelta, la oferta simultánea en el mercado nacional y en el internacional, y el difícil de traducir greenshoe.

Este último es una especie de comodín que le permite al emisor vender un paquete adicional de acciones a las oficialmente ofrecidas en caso de presentarse un importante exceso en la cantidad demandada. Al final, la cosa debe resultar bien, pues el emisor y los demás participantes en el proceso son entidades experimentadas en estas materias.

Este sistema de bookbuilding tiene una clara ventaja sobre el sistema de Precio Fijo, en el cual se fija de antemano un precio de venta, ya que, de alguna manera, los interesados inversionistas participan en fijar su precio máximo de compra y no están sujetos a la imposición de una cifra que no saben muy bien de dónde sale.

El sistema de colocación adoptado por Cementos Argos, en este caso, resulta muy adecuado para una empresa que tiene su acción ordinaria en el mercado y que sirve de referencia para esta nueva acción, pues se conocen su liquidez y su precio.

Hasta ahí la historia va bien. Lo que es evidente es que Cementos Argos no cometería el error de realizar una oferta de esta magnitud sin tener muy buenas indicaciones de que el proceso va a ser exitoso.

Sería como salir a la pista de baile con el peligro de que le toque bailar con la más fea, especialmente pudiendo no hacerlo.

Para evitar ese riesgo, las compañías emisoras realizan actividades de sondeo de mercado, llamadas ‘premercadeo’. Y claro, estas actividades se hacen con los posibles grandes inversionistas, tanto nacionales como internacionales.

Ellos son, principalmente, los fondos de pensiones, los cuales, dicho sea de paso, concentran en Colombia cada día más poder por las adquisiciones y fusiones efectuadas entre ellos.

El solo hecho de salir al mercado público con la oferta indica que los grandes inversionistas ya le han dado su visto bueno a la emisión. Este hecho podría constituirse, por sí mismo, en una garantía para los pequeños inversionistas, ya que no van a bailar solos y tendrán buena compañía.

Y entonces, ¿cuál es el problema?

Pues básicamente, el problema reside en que los grandes inversionistas son quienes, por el volumen de sus demandas, fijan el precio de la colocación de las acciones en el sistema de bookbuilding.

Este precio, con frecuencia, resulta ser un poco mayor al llamado precio justo de la acción, porque dentro de los objetivos de inversión de los fondos se incluye una prima por la oportunidad de comprar grandes bloques de acciones, que sería imposible adquirir después en el mercado secundario.

En cambio, el pequeño inversionista sí puede hacer las inversiones posteriormente, pues sus cuantías son mucho más modestas y se consiguen en el mercado secundario.

Y esto ha sucedido en colocaciones pasadas; de alguna manera, explica la caída de los precios de las acciones recién emitidas por debajo de sus precios de colocación inicial.

Por lo anterior, hago un llamado a la prudencia de los pequeños inversionistas cuyos intereses, no siempre, están alineados con los de los grandes.

Por último, les recomiendo a todos los interesados leer el prospecto de emisión de acciones correspondiente y obtener información importante en

http://accionespreferencialesargos.com/es/preguntas.html.
Paul Weiss Salas
Experto en inversiones bursátiles.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado