Análisis/¿Un ministerio de industria?

La pregunta principal en el mediano y largo plazo consiste en responder cuáles son los sectores que constituyen una fuente de crecimiento de la productividad de los factores, de manera que sea posible aumentar el PIB potencial y tener una estructura arancelaria competitiva.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
septiembre 15 de 2014
2014-09-15 12:09 a.m.

El país debe preguntarse cuáles son los sectores que servirán de base para el crecimiento sostenible futuro y sobre cuáles se puede mantener una posición competitiva en los mercados globales. Pero antes, un breve recuento de las estadísticas recientes.

Las cifras indican claramente que en las dos últimas décadas el sector industrial colombiano ha venido perdiendo participación en el PIB (del 20 al 12 por ciento) y en el empleo total (del 23 al 13 por ciento), así se trate de un sector que en conjunto haya venido creciendo recientemente, tanto en producción, como en empleo. De otro lado, el desempeño de los subsectores industriales es muy desigual y algunos de ellos han venido perdiendo participación como en el caso de los textiles. También es cierto que en meses recientes los indicadores industriales son un poco más alentadores.

Pero algo similar puede decirse de la agricultura y con mayor intensidad: caída persistente en el PIB (del 17 al 8 por ciento) y en el empleo (del 28 al 19 por ciento). Esta caída en la participación de los sectores tradicionales es típica de las etapas de desarrollo en los países, según se explicó en un artículo anterior. Pero podría ser prematura.

Por su parte, la llamada locomotora minera y de hidrocarburos ha ganado participación en el tiempo, tanto en el PIB (del 2 al 7,7 por ciento), como en el empleo (del 0,4 al 1,2 por ciento) y en las exportaciones (del 15 al 66 por ciento%), aunque ha perdido algún dinamismo en los últimos meses. El sector servicios también ha sido dinámico en la participación en el PIB (del 40 al 57 por ciento).

La pregunta principal en el mediano y largo plazo consiste en responder cuáles son los sectores que constituyen una fuente de crecimiento de la productividad de los factores, de manera que sea posible aumentar el PIB potencial y tener una estructura arancelaria competitiva. Por fortuna, el enorme retardo en la infraestructura física y la respuesta por fin presente en la aceleración de este sector puede proveer un importante crecimiento para los próximos años, mientras se fortalecen sectores productivos promisorios.

Tanto en la agricultura y la industria, como en el sector minero-energético subsisten elevados niveles de informalidad, sobre los cuales también se empieza a actuar con instrumentos como la eliminación de los parafiscales y la ley del primer empleo. Pero el reto por delante es aún considerable.

Frente a este panorama es preciso que el Gobierno en su conjunto impulse políticas transversales de desarrollo productivo con instrumentos apropiados dirigidos a distintos tamaños de empresas, de forma coordinada y consistente, proporcionando los bienes públicos que el mercado no provee y que son esenciales para el desarrollo de todos los sectores, tales como la educación, la infraestructura física y de comunicaciones, y los incentivos a la innovación.

Las estrategias que ha venido impulsando el Ministerio de Comercio Industria y Turismo dirigidas a generar condiciones para el desarrollo de sectores de clase mundial, el impulso a la creación de un banco de desarrollo, la apertura de nuevos mercados internacionales y de inversión, todo en un entorno de competitividad, debe ser la base para un desarrollo productivo de los distintos sectores y no solo de la industria. En este sentido, este Ministerio debe seguir siendo líder.

Volver a pensar en un ministerio subsectorial tiene el gran riesgo de retornar a las viejas políticas de la ineficiencia proteccionista sin exigencias de productividad.

La historia industrial colombiana de ocho décadas ha permitido consolidar en muchos subsectores industriales una base productiva, un empresariado idóneo y una fuerza laboral especializada que son un requerimiento indispensable para cualquier industria, pero en la siguiente etapa se requiere el fortalecimiento de clusters regionales de distintas cadenas y una estrecha cooperación público privada en lo que atañe a cada sector.

En esta dirección, el gran instrumento diseñado desde comienzos del siglo de los consejos público y privado de competitividad con agendas precisas requiere ser reforzado de manera que no haya superposición de políticas y de actores y mayor celeridad en la ejecución de los proyectos dirigidos a suprimir cuellos de botella o fortalecer debilidades identificadas.

En este contexto, este instrumento, en coordinación con el Ministerio de Comercio Industria y Turismo, debería integrarse al Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología, buscar el desarrollo de sectores de agronegocios que requieren coordinación con el Ministerio de Agricultura, impulsar la política multisectorial de pymes, la información sobre los mercados y, principalmente, la coordinación de políticas del Gobierno Central con los entes territoriales.

Para todo esto es importante fortalecer la Consejería de Competitividad, dentro del reordenamiento de las consejerías de la Presidencia que está teniendo lugar.

Luis Alberto Zuleta J.
Consultor empresarial

 


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