Análisis/ Obstáculos para la no repetición

Si algo es cierto en Colombia es la ruptura actual de la élite sobre el manejo del proceso de paz. El hecho de que la sociedad colombiana se encuentre prácticamente dividida por mitades frente a esto, es, sin duda, uno de los mayores problemas que enfrenta hoy el país.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
marzo 08 de 2015
2015-03-08 10:20 p.m.

En su intervención en el foro Comisiones de la Verdad y Procesos de Paz, de la Fundación Kofi Annan, el pasado 25 de febrero, Sergio Jaramillo se refirió al tema de la no repetición del conflicto colombiano y a los pasos necesarios para lograr, en esta ultima fase, una paz sostenible. Importante esa referencia porque, con frecuencia, en Colombia el concepto de no repetición se asocia al tema de las víctimas y no a la necesidad de que este proceso de conversaciones logre “(…) una paz que rompa los ciclos históricos de violencia, que no solo es el conflicto con las Farc, sino el legado de guerras y conflictos que se han sucedido en el tiempo y en los territorios”, según palabras de Jaramillo.

Resulta particularmente oportuna esta referencia cuando es fundamental recoger muchas de las preocupaciones que se analizan en textos internacionales sobre los posibles obstáculos que existen para evitar la repetición de este sangriento capítulo de la historia colombiana.

Varios analistas internacionales, como Charles Call en su libro Why Peace Fails? (¿Por qué fracasa la paz?), presenta un análisis muy pertinentes para este momento del proceso de paz colombiano. Call, por ejemplo, afirma que aun cuando el proceso de paz sea considerado exitoso porque ha cumplido con los requisitos para serlo, existe el gran peligro de que no se garanticen las posibilidades y que este país regrese a la guerra.

Reflexiones para que esta vez Colombia sí inicie una nueva etapa en su historia, en la cual sea la paz su característica y no las confrontaciones sangrientas y dolorosas que ha vivido, especialmente durante las últimas décadas.

Al revisar el libro de Call es evidente que algunos de los factores que identifica como barreras para consolidar la paz se encuentran en Colombia. Es cierto, para nuestro caso, que, como él afirma, “ningún factor o variable (en) sí solo puede tener la capacidad de garantizar la consolidación de la paz y evitar su repetición”, pero como también sugiere, “es la combinación de una serie de hechos los que pueden llevar a la renovación de la confrontación”. Como, por lo menos, algunos de ellos pueden darse en Colombia, resulta interesante señalarlos cuando aún se está a tiempo de corregirlos.

Después de estudios serios de conflictos en el mundo, Call señala que es “la exclusión política” la que definiría, no como factor, sino como el proceso que lleva a la renovación del conflicto en la mayoría de los casos en que esto sucede en el mundo. Identifica esta exclusión como mucho más importante que factores económicos, políticos y sociales para llevar a la repetición de las confrontaciones. Afirma que, “la exclusión política actúa como el gatillo para renovar el conflicto armado”. Sin duda, este es un tema sobre el cual no hay consenso en el país. Mientras la propuesta del expresidente Gaviria ofrece justicia transicional para combatientes y no combatientes, las élites conservadoras mantienen su posición negativa frente a cualquier posibilidad de que los jefes guerrilleros queden fuera de la cárcel organizando nuevos partidos políticos. De nuevo, resulta fundamental entender la posición de Sergio Jaramillo: “hay que separar la justicia de la verdad para que esta haga su trabajo”.

Es decir, la exclusión política está en el aire en Colombia y si esto no se resuelve volveremos a las andadas. Por eso es bueno y oportuno decirlo. La verdad es que es un reto mayor para el presidente Santos lograr que las élites políticas y económicas tradicionales estén dispuestas a compartir el poder con su ‘enemigo’, la guerrilla.

Pero otros autores como Jones y Bruce, agregan otra barrera que consideran fundamental: la debilidad de las instituciones en un país que está negociando la paz. Afirman que, “Instituciones débiles son incapaces de proveer soluciones pacíficas y duraderas (…) y crear la confianza en su habilidad para que la violencia deje de ser el camino para obtener sus demandas”. Para nadie es un misterio que Colombia ha perdido una de sus mayores fortalezas: sus instituciones. Basta mirar lo que pasa actualmente con la justicia, para no mencionar la débil institucionalidad en las regiones que es donde debe darse la paz.

Esos autores coinciden con Call en la absoluta necesidad de que las élites lleguen a un acuerdo alrededor de la paz para evitar que se repita el conflicto. Pero si algo es cierto en Colombia es la ruptura actual de la élite sobre el manejo del proceso de paz. El hecho de que la sociedad colombiana se encuentre prácticamente dividida por mitades frente a esto –y todos los temas que tienen que ver con elementos asociados con la posibilidad de acabar con el conflicto–, es, sin duda, uno de los mayores problemas que enfrenta hoy el país. Probablemente, no se es consciente de que aquí puede estar el elemento clave para que se pierda todo esfuerzo de las partes involucradas y caigamos nuevamente en la terrible historia de la violencia como medio para resolver diferencias.

Para completar este panorama, es necesario resaltar algunos análisis sobre el caso particular de Colombia. Thorton y Rainer señalan la necesidad de reincorporar exitosamente a los actores de la guerra, sin lo cual el fracaso es casi seguro, y agregan que, a pesar de las buenas intenciones, el país no tiene un modelo adecuado de reinserción. Finalmente, Nazih Richani señala como obstáculos para la paz: la oligarquía, los ganaderos y la narcoburguesía como grandes oponentes recalcitrantes de derecha. Además, las instituciones militares, los conglomerados económicos y una clase media que “(…) no se ha desintoxicado de la presidencia de Álvaro Uribe”. Guardemos la esperanza de que el país sea capaz de derrumbar estos malos presagios.

Cecilia López Montaño
Exministra – Exsenadora
Algunas ideas tomadas del borrador de tesis de magíster de mi nieto Nicolás Cueter
 

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