Análisis / El país tiene una decisión de vida

La apuesta sobre una nueva nación la hacemos todos a diario, pero la ejecutará el Presidente que nosotros mismos llevemos a la Casa de Nariño.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
mayo 16 de 2014
2014-05-16 12:22 a.m.

Entre las reflexiones que cada uno de nosotros como colombianos nos hacemos por estos días –con tanta información política, electoral, de seguridad, de diálogos, de bloqueos, disturbios y violencia en varias ciudades–, es que tenemos una decisión de vida para el país: elegir al próximo presidente de la República.

Desde nuestra más temprana edad nuestros padres nos contaban las hazañas, la grandeza de los próceres que habitaron la Colombia de la independencia, la de las grandes gestas y los idearios políticos basados en argumentos como la igualdad, la educación, la transformación empresarial, la generación de empleo, la reforma agraria, temas que parecen históricos, pero que en la actualidad cobran vigencia, por la situación que atraviesa el país.

Hoy, tenemos otra clase de líderes, y para el efecto disponemos de grandes recursos en tecnología y comunicación que nos permiten conocer el pensamiento de muchos y muy buenos colombianos que desean hacer de este un país diferente.

Por ello, la elección de un presidente es una decisión tan importante, pues con nuestro voto contribuimos para que un dirigente con un programa de gobierno y una tendencia política defina nuestro futuro como Nación.

No solo depositamos un voto, sino nuestra confianza y esperanza en la solución a los problemas de país.

Entre las opciones que todos ya conocemos está ese colombiano, aquel que sea capaz de enfrentar el reto de sacar adelante a Colombia en un momento tan coyuntural en muchos sentidos: en política exterior, porque los ojos están puestos el país, teniendo a un vecino con tantos problemas como Venezuela, y frente a lo cual se ha guardado silencio en situaciones que no podemos desconocer ni dar la espalda. Los aspectos limítrofes, que cada vez cobran mayor interés, que al contrario nuestro, varias naciones intensifican sus posiciones respecto a fronteras marítimas.

Y no olvidemos La Habana, porque en esa mesa, se define, en gran parte, el futuro de todos los colombianos con el proceso de paz y, sobre todo, lo más sensible a nosotros como población civil, el cese al fuego

Un reto importante para el nuevo gobernante es la economía nacional, que permanece estable, pero no podemos confiarnos porque hay indicadores que deben registrar cifras más bajas como la inflación, la tasa de interés, el desempleo, la pobreza; y otros que, con políticas de Estado bien trazadas y ejecutadas se deben trabajar para aumentarlos como el PIB.

En general, velar por la expansión de la economía, el acceso a la educación, a los servicios públicos, incentivar la inversión extranjera, cuidar nuestra balanza comercial y el desarrollo de los TLC firmados por el impacto que han generado en el sector agropecuario para subsectores como el arroz, maíz, sorgo, soya, fríjol y trigo, y otros más afectados como el lechero, por mencionar algunos. La economía nacional está bien, pero mantenerla es el gran desafío.

El nuevo Presidente tendrá que designar muy bien quién llevará a cabo su política de seguridad, porque es inminente la puesta en marcha de nuevas estrategias para salvaguardar la vida de cada colombiano, porque la delincuencia y la violencia se han transformado, ya no solo se combate a la guerrilla, la inseguridad se manifiesta a través de muchas y nuevas figuras delictivas que el Estado debe ser capaz de controlar. Los colombianos necesitan recobrar la confianza en las instituciones, darle el debido valor a las Fuerzas Militares, porque la pérdida de tantas vidas de soldados no puede ser en vano.

La apuesta sobre un nuevo país la hacemos todos a diario, pero la ejecutará el Presidente que nosotros mismos llevemos a la Casa de Nariño, que seguramente deberá rodearse de un gabinete que lo respalde, que siga con exactitud y menos protagonismo la hoja de ruta trazada.

Todo ello lo podrá lograr, entre otras, apaciguando su relación con los estamentos, con las cortes, porque las instituciones las hemos visto muy frágiles en los últimos tiempos.

Necesitamos un dirigente más empresario y menos controversial, deseamos tener a alguien allí que guíe al país a través de la formación y educación de las nuevas generaciones, por eso tendrá que invertir en maestros, en infraestructura, en tecnología. Se requiere también que diseñe y ejecute una verdadera estrategia para el sector agropecuario, pensando en los próximos años y, sobre todo, en el bienestar de nuestros campesinos.

No obstante, para lograr esta meta debe mejorar las vías de acceso al sector rural, puesto que es en el campo donde se produce el sustento de los colombianos.

La persona que elijamos el próximo 25 de mayo puede transformar a esta Nación y convertirla en uno de los mejores lugares para vivir.

Con su voto, usted puede contribuir para hacer de este país el mejor lugar para que convivan en armonía los emprendedores, los científicos, los deportistas, los artistas, los colombianos de bien, como usted, como yo. Por ello es una decisión de vida.

Juan Santiago Vélez H.

Analista

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