Análisis/ El peso barato, una muleta para los exportadores

Acostumbrarse a una moneda revaluada frente al dólar puede ser muy peligroso para el aparato productivo de un país. Sin embargo, naciones como Canadá han dejado importantes lecciones sobre cómo darle dinamismo a la industria aun cuando las divisas no juegan a favor.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
septiembre 20 de 2015
2015-09-20 03:59 a.m.

En muchos países en los que se ha depreciado la moneda local frente al dólar estadounidense, se está dando el debate sobre si esta situación realmente beneficiará a las exportaciones y qué tanto.

En Colombia, los exportadores experimentados saben que un aumento sustancial de sus ventas no será ni rápido ni seguro, y que el beneficio para los distintos sectores exportadores va a ser bastante desigual. La clave está en mejorar la competitividad, independientemente de la tasa de cambio.

Es oportuno, entonces, considerar las acciones que han tomado otros países, como nuestro socio comercial Canadá, por ejemplo, donde la moneda local ha perdido 20 por ciento de su valor frente al dólar estadounidense en menos de un año. Los exportadores canadienses temen que la moneda barata los haga perezosos y dependientes de una variable que no controlan.

Entre el 2006 y el 2013, cuando hubo prácticamente paridad entre el dólar canadiense y el de Estados Unidos, Canadá perdió más de 400.000 empleos en el sector manufacturero, pero ganó muchos más en el de servicios.

Para mejorar la competitividad, se requiere el trabajo mancomunado de los sectores público y privado, y de la sociedad civil. Los elementos necesarios para mejorar productividad y competitividad ya están identificados. Canadá está por encima del promedio de la Ocde en materia de investigación y desarrollo, infraestructura e inversión en educación.

Desde el primero de enero del 2015, Canadá es el primer país del G-20 en convertirse en una zona libre de aranceles para la industria, pues el gobierno de Canadá ha eliminado unilateralmente 1.800 aranceles para insumos que esta requiere, ahorrando a los productores locales más de 450 millones de dólares canadienses anuales.

TRANSFORMACIÓN PYME

En Colombia, se podrían evaluar nuevas formas para profundizar los incentivos que tiene la industria para la inversión en nuevos activos y la reconversión industrial.

Las pymes en Canadá representan el 99 por ciento de las empresas del país y emplean a la mitad de la fuerza laboral del sector privado. Para que más pymes entren al comercio internacional, Canadá diseñó una herramienta electrónica a través de la cual las pymes, en minutos, puedan obtener garantías para determinadas transacciones.

Un aspecto que afecta la competitividad de los países significativamente es la carga administrativa que las empresas deben soportar para cumplir con obligaciones regulatorias. Canadá ha trabajado incansablemente para reducirla. Por ejemplo, ha sido el primer país del mundo en implementar la regla de ‘One-for-One’, que obliga a los reguladores a eliminar una carga administrativa para las compañías cada vez que se quiera implementar una nueva. La regla busca que al momento de establecer un nuevo trámite o carga administrativa, las autoridades consideren sus costos y se incentive el diseño de herramientas eficientes.

De acuerdo con el reporte ‘Paying Taxes 2015’ del Banco Mundial y PWC, mientras que en Colombia le toma a una empresa 239 horas al año pagar sus impuestos, en Canadá le lleva 131 horas. Entre las iniciativas que más han producido resultados están los acuerdos entre el Gobierno federal y las provincias, que permiten la presentación de un solo formulario anual de pago y un único recolector de pagos.

De igual forma, a nivel federal se disminuyeron el número de declaraciones y formularios que las pymes deben presentar a la autoridad tributaria. Esto ha significado la eliminación de 8,7 millones de radicaciones que debían efectuar alrededor de 970.000 pymes.

El gobierno del presidente Santos, por su parte, ha trabajado exitosamente en la reducción de los trámites y cargas administrativas para las empresas. Herramientas innovadoras como las que ha implementado Canadá pueden servir como punto de referencia para profundizar esta facilitación.

LA INNOVACIÓN, EL MOTOR

Finalmente, la innovación en ambos países es una de las grandes apuestas para mejorar la productividad y la competitividad.

Canadá, según la más reciente información de la Ocde, es el país del G-7 que más invierte en investigación y desarrollo en educación superior, como porcentaje de su economía.

Una de las más importantes iniciativas implementadas por Canadá, es el trabajo del Consejo de Investigación Nacional (‘National Research Council’). Este organismo ayuda a las empresas canadienses en sus procesos de innovación. Para ello, hace alianzas con las empresas para el desarrollo e implementación de nuevas tecnologías que permitan la comercialización de nuevos productos y servicios en todos los sectores industriales.

El Consejo, trabaja con la industria en proyectos de investigación y desarrollo a largo plazo, y provee a las compañías servicios de asesoría técnica. Iniciativas como esta contribuyen a los procesos de transformación productiva que los mercados exigen actualmente al mundo empresarial.

Colombia tiene en marcha el proceso más ambicioso en infraestructura del hemisferio. Si aprovechamos adecuadamente los recursos para ciencia y tecnología y transformamos la educación, podremos dar el salto cualitativo que urgentemente necesitamos.

Nicolás Lloreda Ricaurte

Embajador de Colombia en Canadá

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