Análisis / La posición chilena en la Alianza del Pacífico

En la publicación reciente de The Economist Intelligence Unit sobre el Global Dynamism Index (GDI), quedó demostrado que, en detalle, Chile está por encima de todas las naciones latinoamericanas y, a nivel mundial, solo es superada por Australia.

Redacción Portafolio
POR:
Redacción Portafolio
octubre 02 de 2013
2013-10-02 12:00 a.m.

Tal como ha sido registrado por múltiples medios de comunicación, análisis de coyuntura y uno que otro connotado académico, las discusiones sobre los procesos de integración económica en América Latina mantienen la mira puesta en las ventajas que sigue tomando la Alianza del Pacífico con respecto a los demás bloques o patrones de integración regional.

Chile, Colombia, México y Perú se han decantado por una combinación de políticas que retorna –de alguna manera– a los Programas de Ajuste Estructural sugeridos por las instituciones financieras internacionales en la época posterior a la crisis de la deuda latinoamericana.

Esto es quizá lo más cuestionable ante la mirada de los detractores del libre mercado, la liberalización y los logros de un sistema productivo basado en sus estándares competitivos, pues se niegan a aceptar que esta clase de políticas tenga cabida aún en la región, luego de los desastres causados por su indebida implementación.

Entre esos cuatro actores de la política latinoamericana, difícilmente puede entregarse el liderazgo exclusivo de la dinámica integradora a uno de ellos. Chile, con su PIB per cápita de nación desarrollada (superior a US$18.000 anuales) e insertado desde hace ya muchos años en la cuenca Pacífica, se hace profundamente llamativo.

Colombia, con un notable avance en materia de exportaciones, atracción de inversionistas foráneos y un evidente mejoramiento en el ingreso (medida per cápita) para la última década, también se instala en avanzada posición.

De otro lado, aparece México, que, de lejos, es la economía más fuerte de las cuatro involucradas en la iniciativa pacífica, con un PIB nominal (2012) superior a US$1,3 billones y un intercambio comercial por encima de los US$740.000 millones (2012), y que posee ventajas incuestionables para ser líder natural de la Alianza.

A su vez, Perú, con un crecimiento económico constante, que para el año inmediatamente anterior se situó en 6,3 por ciento, y singular estabilidad macroeconómica, no puede dejarse relegado a una colocación secundaria. Son cuatro países con interesantes perfiles y economías, que todos intentan auscultar. Sin embargo, estudiar el caso chileno resulta más tranquilizador que los demás actores del bloque. Su ambiente de negocios es, sin duda, el más favorable.

En la publicación reciente de The Economist Intelligence Unit sobre el Global Dynamism Index (GDI), quedó demostrado que, en detalle, Chile está por encima de todas las naciones latinoamericanas y, a nivel mundial, solo es superada por Australia.

El país de Sebastián Piñera se impuso categóricamente en relación con el sistema operativo de negocios; el récord de crecimiento durante el último año; los avances en innovación, ciencia y tecnología; el sistema educativo y recurso humano disponible en el país, y el financiamiento o las posibilidades de obtener créditos que fortalezcan la iniciativa privada.

En este mismo índice, Perú ocupó la posición 24, México la número 31 y Colombia quedó situada en la 40. Lo de Chile es realmente sorprendente: superó con creces a Estados Unidos, Alemania, Brasil y España. Su posición en la economía mundial es destacada.

No gratuitamente, en su reporte sobre ‘Perspectivas globales’, el Fondo Monetario Internacional ha puesto al país en posición privilegiada, cuando indica que es una de las pocas economías en desarrollo que supo enfrentar, a través de una serie de medidas anticíclicas, las consecuencias de la volatilidad en los flujos de capital foráneo.

Destaca dicho informe el hecho de que, al interior del país, ante la contracción de los flujos de capital, la reacción del sistema productivo chileno fue acudir a sus fondos y activos propios en el exterior, lo que permitió atenuar el crítico momento.

Quizá, quienes no comparten la política económica chilena expresarán su desagrado por ver que la estrategia para enfrentar la reducción de los flujos financieros sigue siendo un mecanismo neoliberal, pero por más que este se cuestione, sigue funcionando para su estructura económica.

Ni siquiera la existencia de la Concertación (Gobierno de coalición, liderado por la centroizquierda chilena) hizo que lo iniciado en tiempos de la dictadura y apegado a la Escuela de Chicago se desvirtuara.

La Alianza del Pacífico tiene en sus cuatro Estados miembro claras demostraciones de acierto macroeconómico y eficiencia para los negocios. No obstante, hoy es Chile quien claramente toma la delantera y plantea liderazgo para la gestión empresarial.

De tal modo, reta la institucionalidad en Colombia, México y Perú, y exige una puesta a tono por parte de estos últimos para que se mantenga el alto nivel de expectativa que dicha iniciativa regional ha generado en el escenario global.

Luis Fernando Vargas-Alzate

Coordinador académico del área de Relaciones Internacionales, Universidad Eafit

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado