Análisis/El primer ministro japonés en Colombia

Colombia y Japón han firmado el Tratado de Protección de Inversiones y negocian un Acuerdo de Asociación Económica, en la perspectiva de vinculación con la Cuenca del Pacífico.

Redacción Portafolio
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julio 27 de 2014
2014-07-27 08:58 p.m.

En su gira por América Latina, el primer ministro japonés Shinzo Abe visita este lunes a Colombia, en donde ya estuvo en el 2008 después de haber sido primer ministro, siguiendo la ruta de su padre Shintaro Abe, que nos visitó siendo canciller en 1985 y de su abuelo Nobusake Abe, quien vino siendo parlamentario.

Colombia y Japón han firmado el Tratado de Protección de Inversiones y negocian un Acuerdo de Asociación Económica, en la perspectiva de vinculación con la Cuenca del Pacífico. En ese proceso se inscribe la Alianza del Pacífico con Chile, Perú y México, que ha permitido integrar las bolsas de valores y realizar promoción comercial y atención consular utilizando, de modo conjunto, las sedes diplomáticas en esa región. En este momento la mayor parte de bebidas frías que se venden en Japón son de café colombiano, después de una labor de medio siglo de la Federación de Cafeteros.

Por su parte Japón avanza con Estados Unidos, Canadá y Australia en la negociación del Tratado de Asociación Transpacífico (TPP), que por ahora excluye a China y Corea y que articulará a 12 países que representan el 40 por ciento del producto y un tercio del comercio mundial. De modo que las negociaciones que Colombia desarrolla con Japón y Corea y las perspectivas de negociar con China, permitirán acceder a una región a la que hemos llegado después de Chile, Perú y México, y donde el Gobierno anterior había cerrado embajadas y oficinas de Proexport.

Las negociaciones del TPP tienen reparos de porcicultores estadounidenses que exigen a Japón mayor apertura, pero el ministro de Economía japonés Akira Amari ha declarado que la culminación de dicha negociación es sustancial para el éxito de su programa económico, conocido como Abenomics.

En Brasil, Abe firmará acuerdos de desarrollo de infraestructura y puertos para la exportación de productos agrícolas, pues el gigante suramericano es líder en exportación de maíz y soja, pero tiene severas limitaciones en infraestructura. Para coordinar este proceso se creará un cuerpo consultivo binacional.

En Chile concretará apoyo en manejo de desastres, en particular, frente a terremotos y tsunamis, que han afectado al país suramericano lo mismo que a Japón, y en lo cual los nipones tienen una larga experiencia. El acuerdo permitirá formar a 2000 expertos administrativos y académicos del sector público y privado en el manejo de ese problema. A Colombia llega acompañado de una delegación de empresarios interesados en invertir en al país, y en Trinidad-Tobago se reunirá con los líderes del Mercado Común del Caribe,(Caricom).

Esta gira ocurre cuando terminan sus visitas a América los presidentes Xi Jinpin de China y Putin de Rusia, y todo ello demuestra el renovado interés de Asia por América Latina. Precisamente, en su programa de Gobierno, Abe reclamaba el abandono que los líderes japoneses habían hecho del escenario económico mundial, mientras otros competidores avanzaban agresivamente.

La ‘Abenomics’ partió de denunciar que la parálisis de la economía nipona estuvo determinada por una incorrecta comprensión y mal manejo de la deflación, que siguió a la explosión de la burbuja hipotecaria de finales de los años noventa: por temor a repetir la mala experiencia de la inflación de activos se adoptaron políticas de austeridad que trajeron parálisis de la economía.

Con su propuesta de ‘tres flechas’, planteó dinamizar la economía con expansión monetaria, adoptando una meta de inflación de 2 por ciento, al tiempo que se adopta una política fiscal flexible, junto con reformas estructurales que estimulen el crecimiento.

Estas políticas enfatizan la oferta y proponen reducir impuestos a las empresas para estimular su crecimiento bajo el supuesto de que dicha rebaja tendrá efectos positivos en la inversión, pero hay analistas que consideran que esta relación no esta probada y que hay una serie de concesiones a las empresas que deberían ser modificadas si se pretende que la reducción de impuestos empresariales no agrave el déficit fiscal.

La política de Abe ubica como principal agente de la recuperación al sector privado, se acompaña de políticas de mejoramiento del recurso humano, apoyo a las mujeres trabajadoras, educación y formación profesional, con el propósito de mejorar la productividad. La adopción de estas políticas ha producido una devaluación del yen, favorable al objetivo de mejorar las exportaciones y por esta vía hacer sostenible el desarrollo interno, pero persisten desacuerdos entre empresarios y trabajadores acerca de la posibilidad de permitir alzas de salarios que mejoren la demanda interna, al mismo tiempo hay analistas que consideran que las empresas japonesas declaran sus activos por debajo del valor real, generando pérdida de transparencia en los cálculos fiscales.

Más allá del debate económico que se ha generado en torno a la política económica, el tema de mayor sensibilidad es la propuesta del premier Abe de reinterpretar la Constitución para permitir acciones militares hacia el exterior, en caso de ser atacados o alguno de sus vecinos, en una línea que apoya Estados Unidos frente a las amenazas de Corea del Norte, pero que China y Corea del Sur miran con recelo.

Y mientras la política económica logra un gran consenso, esta propuesta de modificar la interpretación de la Constitución vigente desde la Segunda Guerra Mundial, amenaza con afectar dicho consenso.

Beethoven Herrera Valencia
Profesor de las universidades Nacional y Externado.

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