Análisis / Retos económicos para el 2014

Colombia tiene retos complejos como sacar a la industria de la recesión, hacerla competitiva, lo cual demanda consolidar su infraestructura que disminuyan costos de transporte.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
enero 23 de 2014
2014-01-23 01:35 a.m.

Parodiando al nobel de economía Paul Samuelson “las realidades no son blancas ni son negras, sino grises y con lunares”.

En efecto, el año que concluyó sentó las bases que podrían consolidar la paz en Colombia con los acuerdos en La Habana, el entusiasmo que despierta el Mundial Brasil 2014, enmarcado en un proceso electoral sin mayores sorpresas, en el cual la reelección del presidente Santos es un hecho, solo discutible si en primera o en segunda vuelta.

Podría repuntar la izquierda en el Congreso, por la polarización, dada la sanción desmedida al Alcalde de Bogotá por parte del Procurador, que eleva las acciones políticas de Petro y eclipsa al Uribe Centro Democrático como oposición del Gobierno.

En el contexto internacional la economía crecerá 3,2 por ciento en el 2014, según el Banco Mundial, jalonado por EE. UU. (2,8 por ciento), China (7,7 por ciento) e India (6,2 por ciento).

El leve crecimiento en América Latina (2,9 por ciento) está liderado por Perú (5,5 por ciento), Colombia (4,3 por ciento) y México (3,4 por ciento).

Según George Soros, la Unión Europea parece encaminarse a un largo estancamiento, mientras los dilemas de Japón y EE. UU. serán más de carácter político, debido a que el segundo está resurgiendo “como la economía más fuerte del mundo desarrollado”, apalancada por la energía (esquisto) que le da ventaja competitiva en la manufactura y en la petroquímica (El Tiempo, 14-01-2014).

Colombia tiene retos complejos como sacar a la industria de la recesión, hacerla competitiva, lo cual demanda consolidar su infraestructura que disminuyan costos de transporte.

Aunque se registran indicadores económicos positivos como la tasa de crecimiento del PIB (4,5 por ciento), reducción del desempleo (8,5 por ciento), debido a la inversión en infraestructura y vivienda, no superamos la informalidad, la pobreza rural y la pésima distribución del ingreso (Gini 0,56), uno de los más altos de la región.

Un parlamentario, magistrado, procurador, devenga 24 millones de pesos, mientras el 85,7 por ciento de trabajadores ganan menos de dos salarios mínimos (1’232.000 pesos), sin contar las billonarias ganancias del sector financiero.

La inequidad con el símbolo de la ruana en el paro agrario fue descrita por su líder César Pachón: “queremos que se respete nuestro derecho al trabajo, que en el campo podamos tener una vida digna, que nuestros hijos puedan estudiar, nuestros padres y abuelos tengan salud de calidad y poder vender nuestros productos a un precio justo”.

Este paro del sector agrario se levantó con la entrega de subsidios cafeteros y compra de papa, paños de agua tibia para un problema estructural.

La corrupción, según Transparencia Internacional ubica a Colombia en el deshonroso puesto 94 de 177 países, seguido de Ecuador (102), Argentina (106), México (106) y Venezuela (160).

Es, de acuerdo con el Banco Mundial, “el mayor impedimento para el desarrollo económico y social de un país.

Se desaprovechan enormes recursos para invertir en educación, salud e infraestructura, empleo y tecnologías de la información, estimada en 9 billones de pesos anuales” (1,6 por ciento del PIB).

La justicia vivió uno de los peores años, pues el clientelismo que rodea las altas cortes genera pugnas entre los organismos de control: Fiscalía versus Contraloría y Procuraduría, amén de la lentitud que pide a gritos una reforma del sector.

En materia de competitividad, se incumplió la meta trazada hace 20 años cuando se inició la apertura económica.

Según el Foro Económico Mundial, ocupamos el puesto 92 entre 179 países por debajo de los Bric y la Alianza Pacífico, preocupante, dada la necesidad de movilizar mercancías porque que se traduce en mayores costos para las empresas. Los indicadores de peor rendimiento son los de calidad de infraestructura (puesto 117), calidad de carreteras (130) y calidad ferroviaria (113).

Durante la última década el país ha perdido 18 posiciones, mientras Brasil avanza (1 puesto), Perú (2), Ecuador (4), Uruguay (9) y Panamá (9).

La calidad de la educación es crítica, como se registra en las pruebas internacionales Pisa 2012, al ocupar el puesto 62 entre 65 países, seguido de Perú y debajo del 90 por ciento de la muestra.

En las pruebas de matemáticas, lectura y ciencias, Chile obtuvo los puestos de 51, 49 y 52 respectivamente; México (53, 52 y 53); Brasil (58, 55 y 54); Argentina (59, 61 y 57); Colombia (62, 57 y 62); y, Perú 65 en todas las categorías.

Es decir, nuestros jóvenes menores de 15 años aspirantes a la educación superior no saben leer, no tienen fundamentos básicos para la reflexión matemática y menos para acceder al mundo de la ciencia. Pero tampoco saben inglés (puesto 46 de 60).

Resultado preocupante para una nación con tratados comerciales y en proceso de inserción internacional. ¡Todo indica que quienes enseñan deberían aprender! O en palabras de la experta Vicky Colbert: “el profesor del siglo XXI debe incentivar la iniciativa, el liderazgo, y no limitarse a dictar la clase”.

La educación debe generar valores que fortalezcan la democracia y la ciudadanía.

Pero, los colombianos queremos soñar, construir un país grande, donde quepamos todos con libertad política y democracia económica. Como lo dijera Mandela: “la humanidad no puede continuar trágicamente atada en la noche sin estrellas del racismo y la guerra”.

Ricardo Mosquera M.
Exrector de la Universidad Nacional

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