Análisis / La rueda ya está inventada

Coloquemos la industrialización y la educación en el centro de las agendas políticas, sin que sean temas negociables ni dependan de los gobiernos de turno.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
febrero 07 de 2014
2014-02-07 01:03 a.m.

Hace algún tiempo leí que Bill Gates no se consideraba un innovador, sino un excelente imitador.

Cuando Apple tenía el mejor sistema operativo e interfase, Microsoft lo copió y lo llamó Microsoft Windows. Cuando Quicken tenía el mejor software para finanzas personales, Microsoft lo copió y lo llamó Microsoft Money. Cuando Novell tenía los mejores softwares para redes, Microsoft los copió y los llamó Microsoft Windows NT.

Cuando Netscape tenía el mejor browser para web, Microsoft lo copió y lo llamó Microsoft Internet Explorer. Cuando Lotus tenía el mejor sistema de productividad para oficinas, Microsoft lo copió y llamó Microsoft Office.

En ese orden de ideas, lo primero es definir ¿a quien copiar?

Observamos que en Estados Unidos y Europa las teorías macroeconómicas keynesianas han destrozado las economías y aumentado la desigualdad, vía el exceso de gasto público financiado con deuda e invertido masivamente en subsidios, guerra e intereses financieros.

Ello a dejando estos en el peor de los mundos ante la imposibilidad de mantener su ritmo de gastos por sobreendeudamiento pero con la necesidad de hacerlo para mantener su ritmo de vida y sus economías a flote en un marco de desconfianza, inconformidad e infelicidad.

Sobre América Latina y África no hay mucho que decir: los niveles de pobreza y sangre son tan altos que valdría la pena revisar los casos en profundidad, solo para establecer lo ‘que no toca hacer’.

Entonces, nos queda Asia, que lejos de ser un mundo ideal, por lo menos es la región que ha sacado a más gente de la pobreza en los últimos 50 años y que tiene un planteamiento estratégico hacia el futuro que me parece digno de revisar.

Voy a referirme a dos temas, que a mi gusto son estratégicos para países como Colombia. El primero es el de la industrialización y el segundo, la educación.

Sobre la industrialización, la pregunta a responder es: ¿cómo llegaron los países ricos a serlo?

Encontramos parte de la respuesta revisando la historia económica y monetaria internacional, observando cómo Inglaterra, hace 250 años, y Estados Unidos, hace 150, usaron recetas muy parecidas: industrializaron sus economías y protegieron sus productos (incluso con subsidios y cierre de importaciones), y curiosamente esta es la misma receta que están utilizando algunos países en Asia y que tanta ampolla causan en las naciones de Occidente.

Aún más curioso, lo que nos piden los organismo internacionales es “no hacer lo que ha funcionado”. Parece que la intención es que sigamos dedicados a trabajar en productos primarios poco rentables y finitos, y a abrir nuestras economías de manera inocente y desigual.

Sobre la educación: no es ninguna sorpresa encontrar que los países que arrojan los mejores resultados son precisamente los asiáticos.

Es una obsesión por colocar la educación como pilar estructural de sus procesos de desarrollo.

Andrés Oppenheimer (un estudioso del tema) arranca una de sus conferencias mostrando un billete de Singapur en el que aparece la foto de una universidad, unos maestros, unos estudiantes y la palabra ‘educación’, comparado con nuestros países, en los cuales aparecen las fotos de personas muy ilustres que no tuvieron Internet.

Esta es una fotografía de la situación, mientras nuestros países siguen atados al pasado. Citando a Simón Bolívar, los países asiáticos están concentrados en la educación como palanca del futuro.

Un camino, imitar.

En Asia, los niños estudian muchas más horas diarias, muchos más días en el año, mucho más intenso; se concentran en temas como matemáticas, lectura, ciencias, aprender a hablar y escribir, solucionar problemas, generar conocimiento, en tanto que en nuestros países hay más sicólogos y filósofos que ingenieros (sin ofender).

En estas naciones, no cualquier persona puede ser profesor; esta actividad está dedicada para los mejores y es bien paga. Aquí, lamentablemente y en algunos casos, es un refugio de desempleados (sin ofender, yo soy profesor).

En Asia hay un impulso especial por las carreras de 2 y 3 años, por temas técnicos que les den a las personas una actividad para ganarse la vida dignamente. Corea del Sur era, hace muy poco, un país más pobre que nosotros, y ya nos superó.

No es sorpresa decir que es una nación que invierte fuertemente en investigación y desarrollo, y genera gran cantidad de patentes cada año.

Una vez más: imitemos lo que ha funcionado en otra parte, coloquemos la industrialización y la educación en el centro de las agendas políticas, que estos dos temas no sean negociables, que no dependan de los gobiernos de turno; por el contrario se diseñen políticas de 20 años en adelante, contundentes y en sociedad con el sector privado.

César Augusto Carrillo Vega

Gerente de U de Capitales

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