Análisis/ ¿Es la Tercera Vía de Santos socialdemócrata?

Es claro que la Tercera Vía de Santos poco tiene de socialdemócrata. Cuánto sea ‘tercera vía’ en un sentido substantivo y no simplemente más neoliberalismo refaccionado mediáticamente, lo dirán sus políticas concretas en tanto que sean capaces de conciliar crecimiento con inclusión.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
julio 18 de 2014
2014-07-18 03:05 a.m.

El presidente Santos representa la única opción para detener el regreso al poder de fuerzas políticamente retardatarias y, por haber tenido la valentía y el patriotismo de jugársela con un proceso de paz asediado desde todos los frentes, merece todo el apoyo político que sea posible congregar. Sin embargo, es necesario superar la hipnosis mediática que intenta convertirlo en un líder de una Tercera Vía alternativa al neoliberalismo a través de ejercicios de relaciones públicas como el evento de Cartagena.

Se trata de una acrobacia que hace del exministro de Comercio de Gaviria, de Hacienda de Pastrana y de Defensa de Uribe (unas credenciales neoliberales impecables, exaltadas por su política económica de crecimiento excluyente basado en exportaciones minero-energéticas, muy británico) una alternativa de centro izquierda frente al neoliberalismo de centro derecha. Jugada magistral, políticamente, al permitirle en un solo movimiento mediático distanciarse del Castrochavismo a la vez que reclama unas credenciales reformistas frente a la audiencia internacional socialdemócrata y a la nacional de izquierda que aglutinó alrededor de su candidatura.

Desarrollaré a continuación dos ideas: 1) la ‘tercera vía’ es un concepto ambiguo que sin concretarse a planteamientos específicos, puede disfrazar una centro derecha neoliberal de guisa de centro izquierda socialdemócrata; 2) esto es grave porque la única alternativa entre el neoliberalismo y el populismo, capaz de gestionar crecimiento con inclusión es la ‘tercera vía’ socialdemócrata de Schroeder, Lagos - Bachelet, Lula y Serpa, no la ‘tercera vía’ neoliberal de Blair, Cardoso y Santos.

1) La ambigüedad de la ‘tercera vía’ es puesta de manifiesto por el hecho de que todos los nombres recién mencionados pueden ser identificados con ella. Repetidamente (artículos en Portafolio), he defendido la vigencia de la socialdemocracia como modelo económico alternativo al neoliberalismo, destacando la necesidad de su ajuste para que sobreviva la globalización. En un texto reciente (Vieja Europa vs. nueva Europa), he señalado la superior relevancia de ese ajuste gestionado por la socialdemocracia alemana frente al modelo primario-exportador con burbujas inmobiliarias y bursátiles del Reino Unido pos Thatcher - Blair.

2) ¿Cómo superar la ambigüedad? Simplemente definiendo: ¿‘tercera vía’ entre qué y qué? Entre neoliberalismo y socialdemocracia (la ‘tercera vía’ de centro derecha), o entre neoliberalismo y populismo (la ‘tercera vía’ de centro izquierda), la cual requiere desplazar el modelo paramétrico del New Labour de Blair a la socialdemocracia alemana, de importancia capital, económicamente hablando, en dos sentidos:

* Dentro de la lógica económica misma del ajuste a la globalización, la socialdemocracia alemana realizó el necesario moderar del crecimiento de los salarios al de la productividad de forma superior a New Labour (que dejó una economía reprimarizada y terciarizada, rezagada en términos de productividad): el crecimiento de la productividad hizo posible un crecimiento de los salarios, moderado a la competencia global (china), caso ilustrativo de la forma como la coordinación cooperativa extramercantil puede resolver problemas de crecimiento e inclusión mucho mejor que la mercantil del New Labour de Blair.

* Por la conciliación entre crecimiento e inclusión en el proceso de crecimiento mismo (no mediante compensación asistencialista posexclusión), que caracteriza el modelo de desarrollo alemán (como el de Japón y sus seguidores en el este asiático), lograda mediante la difusión de los activos productivos (esfuerzos masivos de acumulación de capacidades) y de integración de pymes (en redes productivas exportadoras de productos diferenciados de calidad). Inclusión que contrasta con el thatcherismo de Blair, un caso de regresión a la inequidad preexistente que caracteriza a la sociedad inglesa (crecimiento e inclusión: el fracaso de las naciones).

Estos dos puntos se combinan en la creación de las condiciones de posibilidad económica de la socialdemocracia: un crecimiento de la productividad sobre el de los salarios que permita un margen de ganancias que alcance tanto para reinversión empresarial en acumulación de capacidades e innovación tecnológica (que hace posible el crecimiento de la productividad), como para la inversión social del Estado de Bienestar, y una integración en el proceso de crecimiento mediante la difusión de las capacidades vía inversión en capital humano y redes productivas inclusivas.

Como sostuve en Razón Pública, en contra de Edwards, la alternativa relevante al neoliberalismo no es el populismo, sino la ‘tercera vía’ socialdemócrata, ilustrado por los contrastes en materia de mercados, incentivos, fallas de mercado y de gobierno, bienes públicos y privatización, el trípode instituciones-capacidades-incentivos, regulación, crecimiento e inclusión, gobernanza y globalización. Para concluir que la alternativa socialdemócrata resuelve mejor la conciliación crecimiento-inclusión, pues la cooperación es el complemento necesario de la competencia de mercado para que tanto esta como la acción colectiva que compensa sus fallas, se traduzcan en crecimiento inclusivo.

Es claro que la Tercera Vía de Santos poco tiene de socialdemócrata. Cuánto sea ‘tercera vía’ en un sentido substantivo y no simplemente más neoliberalismo refaccionado mediáticamente, lo dirán sus políticas concretas en tanto que sean capaces de conciliar crecimiento con inclusión.

Ricardo Chica

Director Centro de Estudios Asiáticos, Universidad Autónoma de Manizales.

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