Análisis/‘Too Big to Fail’

Los reguladores de Estados Unidos y Europa han aumentado las exigencias de capital adicional para los grandes bancos, con el propósito de reforzar su resistencia en épocas de crisis.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
agosto 04 de 2014
2014-08-04 12:21 a.m.

Con el argumento de que el eventual colapso de entidades financieras de gran tamaño causaría un daño a todo el sistema económico, los gobiernos de casi todos los países fueron forzados a rescatar a los bancos que otorgaron créditos de modo improvidente. Ahora, los reguladores de Estados Unidos y Europa han aumentado las exigencias de capital adicional para los grandes bancos a efecto de reforzar su resistencia en épocas de crisis.

Tras el retiro de EE. UU. del Acuerdo de Basilea, decidido por Ronald Reagan, los bancos pudieron sobrepasar los niveles de apalancamiento de capital propio a la hora de conceder préstamos, y llegaron las conocidas prácticas abusivas de prestar de modo desmedido. Con la nueva norma, el indicador de endeudamiento será del 5 por ciento, de modo que deberán aumentar sus colchones de capital en al menos 68 mil millones dólares; de este modo usarán más dinero de sus accionistas y menos de sus clientes.

Aunque la norma otorga plazo hasta el 2018 para alcanzar esos niveles, a partir del próximo año deberán comenzar a revelar los cálculos de sus ratios de endeudamiento. Como lo ha expresado Janet Yellen, presidenta de la FED, “la norma final es una parte importante del programa de estándares prudenciales reforzados, diseñado para reducir materialmente la posibilidad de quiebra de estas entidades y el daño que podían causar al sistema financiero si una de ellas quebrase” (Portafolio, abril 9/14).

Con anterioridad, Citibank había llegado a un acuerdo con Fannie Mae por 968 millones de dólares para conciliar eventuales reclamos de de que violó garantías relacionadas con la calidad de préstamos por 3.700 millones de dólares en hipotecas vendidas entre el 2000 y el 2012. La FED, adicionalmente, rechazó los planes de CitiGroup de recomprar 6.400 millones de dólares y aumentar sus dividendos, por considerar que el banco no tiene capacidad de prever cómo una situación de estrés afectará su negocio.

Es la segunda ocasión en que la FED impide al banco devolver efectivo a los accionistas a través de la recompra de acciones, y aunque la misma FED reconoce que CitiGroup ha mejorado sus prácticas de gestión, no puede determinar cómo podrían ser golpeadas sus ganancias e ingresos en un escenario de deterioro mundial. En la misma línea, la FED bloqueó la entrega de dividendos por la recompra de acciones en las seccionales estadounidense de HSBC, RBS y Santander, ante su debilidad de planificación de capitales y también objetó el plan de entrega de dividendos y recompra de acciones de Zions Bancorp’s (Portafolio, marzo 17/14).

Por su parte, el Bank of America fue demandado por el Gobierno de EE. UU., alegando que cometió engaño al vender paquetes de títulos que estaban apoyados en hipotecas con préstamos de la entidad que sabían que eran ‘basura tóxica’. El Departamento de Justicia y la Comisión de Bolsa de Valores presentaron demandas separadas contra el Bank of America por haber subestimando el riesgo de los 850 millones de dólares de títulos apoyados en hipotecas, vendidos en el 2008.

Según el fiscal estadounidense Eric Holder, la demanda es el último paso “por hacer que quienes tuvieron conductas fraudulentas paguen por ellas” (Financial Times, agosto 8/13), por su parte, el Bank of America respondió que quienes compraron los títulos soportados en hipotecas eran inversionistas sofisticados que tenían acceso amplio a los datos subyacentes y, además, sostiene que el banco no fue el responsable de la crisis hipotecaria del 2008 que colapsó el sistema bancario.

En todo caso, el Banco aceptó pagar 9.300 millones de dólares para poner fin a la querella y destinará 5.830 millones a las agencias hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac, y 3.500 millones para recompra de activos tóxicos que aún reposan en esos dos organismos. Ello permitirá al banco cumplir los criterios de Basilea.

Este acuerdo cierra las cuatro investigaciones judiciales iniciadas en el 2011 por la Agencia Federal de Financiamiento de Vivienda (FHFA), regulador del sector y supervisor de Fannie y Freddie, que acusó al banco, así como al Countrywide y Merrill Lynch, “de haber vendido deliberadamente 57.500 millones de créditos ‘basura’ a los dos organismos paraestatales entre el 2005 y el 2007” (Portafolio, marzo 27/14).

En la misma línea de acción, la Unión Europea adoptó por ley la Unión Bancaria, destinada a evitar que los contribuyentes paguen los costos de las crisis bancarias. Para supervisar los bancos se produjo una directiva sobre saneamiento en estas entidades y resolución de crisis común para los 28 países miembros, y se aplicará el principio de recapitalización interna, de modo que serán los acreedores y accionistas quienes deben recapitalizarlos y no el erario público.

Se crea, además, un Mecanismo Único de Resolución para gestionar el cierre de los bancos, disponiendo de un fondo de 55.000 millones de euros.

El año pasado el Banco Central Europeo había creado el Mecanismo de Supervisión, destinado a vigilar los balances y activos de los 130 bancos más importantes de la Eurozona.

Paradójicamente, el FMI ha criticado el mecanismo por considerarlo muy complejo para decidir cuándo y cómo liquidar o rescatar una entidad financiera, pero no tuvo igual acuciosidad para prevenir el reciente desastre financiero (Portafolio, abril 16/14).

Beethoven Herrera Valencia

Profesor de las universidades Nacional y Externado


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