Asesoría financiera en un mundo de emprendedores

Colombia es uno de los países con un mejor ambiente para el desarrollo de emprendimientos. En el índice de Latin Trade del 2013, apareció en el puesto 4, en A. Latina. Y en el índice global del 2015, realizado por el Global Entrepreneurship and Development Institute, está en la posición 36.

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
marzo 10 de 2015
2015-03-10 03:11 a.m.

La división de Banca Privada de BNP Paribas publicó, a finales del 2014, su primer reporte sobre el emprendimiento. ¿Por qué este banco invierte recursos para entrevistar a 2.523 emprendedores exitosos tanto en países desarrollados como en emergentes? Los autores del reporte responden claramente: “creemos que el grupo de los emprendedores será uno de los más importantes que crearán riqueza en el futuro”. Este reporte muestra que en la población mundial hay un mayor interés en convertirse en emprendedor a edades tempranas y sin, necesariamente, tener un trasfondo de empresa familiar: al parecer es cada vez mejor visto por la sociedad elegir esta opción de vida.

Colombia es uno de los países con un mejor ambiente para el desarrollo de emprendimientos. En el índice de Latin Trade del 2013, apareció en puesto 4 en América Latina (solo por debajo de Chile, Panamá y México). Y en el índice global del 2015, realizado por el Global Entrepreneurship and Development Institute, está en el puesto 36; muy importante si, además, se considera que entre los países latinoamericanos solo Chile y Puerto Rico obtienen mejores posiciones.

Tradicionalmente, el emprendedor no ha estado en el foco de atención del mundo financiero. Existe la creencia de que es un grupo con pocos excedentes para administrar, dado que la mayor parte del patrimonio se encuentra comprometido en la empresa. En el ambiente crediticio, los emprendimientos se consideran de alto riesgo y de ahí el surgimiento en los países desarrollados de la industria de ángeles (angel investors), o capital especializado en invertir en empresas en sus etapas iniciales.

Frente a la importancia creciente del emprendimiento en el mundo de los negocios, cabe preguntarse ¿qué rol tenemos las compañías de asesoría financiera para atender las necesidades actuales y potenciales de este grupo? La respuesta no es sencilla, y esta se vuelve más compleja en la medida en que hablamos de emprendimientos de menor cuantía y primeros emprendimientos. No obstante, sugiero algunas vías para explorar.

En el mundo del financiamiento en épocas tempranas, Colombia ya tiene una herramienta muy potente desarrollada originalmente para el sector inmobiliario: el crowdfunding. El principal factor por considerar es que esta modalidad de financiamiento parte de la premisa de que los inversionistas tienen la capacidad y la información para hacer el análisis de la inversión. Dicha premisa tiene validez en inversionistas que tienen recursos y un mayor grado de preparación y sofisticación. Por tanto, es difícil pensar que este sea el vehículo idóneo para que participe cualquier persona.

Una opción interesante para explorar es el fondo de capital privado. Mediante esta figura, un gestor profesional analiza diversas oportunidades y estructura un portafolio de inversiones en emprendimientos, y el cliente con excedentes confía en la gestión del gestor y su equipo, adquiriendo participaciones en dicho fondo.

En la asesoría financiera personal hay un rol valioso en monitorear la generación de excedentes y estructurar alternativas de inversión que consideren la situación patrimonial completa del emprendedor y sus necesidades. Si bien en las etapas iniciales la persona invierte una buena parte de su patrimonio en el proyecto, eso empieza a disminuir en la medida en que este es exitoso. Asimismo, hay una necesidad creciente de brindar asesoría sucesoral y de gobierno a las empresas familiares, motivar tempranamente a los herederos, generar un espíritu emprendedor y lograr la comunión de intereses para asegurar la continuidad del legado del fundador.

Finalmente, los emprendedores exitosos están motivados por una fuerza interior que va más allá de un interés exclusivamente monetario. La evidencia señala que la motivación principal está atada a trascender de alguna forma y controlar el propio destino. En ese sentido, luego de que un emprendedor decide vender el control de su empresa, la industria financiera ha tendido a sobresimplificar el nuevo desafío como un tema de asesoría en la venta y la inversión de la riqueza líquida. No obstante, la experiencia ha mostrado que, luego de la venta, el emprendedor debe buscar un nuevo propósito, una nueva comunidad con quien relacionarse, así como una nueva forma de estructurar su tiempo, y este proceso suele ser más exitoso si se inicia con anterioridad al momento de liquidez. Por otro lado, en el mundo de la administración de la riqueza ya líquida, hay una tensión inherente al proceso: el emprendedor creó su riqueza a través de la concentración de sus esfuerzos y recursos en su emprendimiento. Sin embargo, la manera de preservar esa riqueza de manera eficaz es a través de la diversificación. Un buen asesor debe entender esta pulsión, ayudar a su cliente a sobrellevarla y a alcanzar el siguiente nivel personal y de conocimiento financiero en la nueva etapa de vida.

Aún es largo el camino para entender a este grupo emergente de emprendedores y para comprender sus desafíos y necesidades en las distintas etapas de su vida. Tenemos un conocimiento aún parcial de cómo generarles valor en su etapa de madurez, sabemos menos acerca de cómo aportar en las etapas tempranas de su gestación como emprendedores.

James Loveday Laghi

Head Comercial Corporativo

Credicorp Capital

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