Los bosques y el posconflicto

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
noviembre 12 de 2015
2015-11-12 10:08 p.m.

Según parece, uno de los efectos que conllevará las conversaciones en La Habana será el cambio de la conformación actual de algunos municipios y la creación de otros en terrenos baldíos. Bajo este escenario será importante reconocer la relevancia de los bosques para que los nuevos asentamientos se construyan de manera organizada y respetuosa con el medio ambiente. Y especialmente para que el ordenamiento territorial de estas áreas, establezca y respete zonas de reserva forestal, que deben ser mantenidas a perpetuidad.

Aunque no se sabe exactamente cual será el modelo productivo que se implementará en las nuevas zonas de reinserción, parece haber dos tendencias:

Tendencia finca: Pequeñas áreas de un solo dueño, diseñadas con una parcela para ganado, pequeños bosques para follaje y huertas caseras ideadas para que lo cultivado sea consumido por la familia. Aunque esta opción parece interesante, la práctica ha demostrado que el funcionamiento de pequeñas áreas, manejadas individualmente por cada dueño, no es la mas exitosa en términos de productividad. Tampoco es factible que un terreno proporcione las condiciones ambientales para cultivar los diferentes productos que se necesitan para alimentar a una familia.

Adicionalmente el trabajo de campo sin tecnología es duro y según la realidad nacional, no es el más atractivo para la gente joven, que adicionalmente en este caso, no cuenta con la experiencia.

Tendencia moderna: Grandes extensiones de tierra capaces de implementar cadenas productivas, (siembra de palma hasta la producción de etanol o siembra de maíz hasta la producción de carne, por ejemplo) provistas con tecnología, conocimiento técnico y estabilidad financiera suficiente para emplear a varios trabajadores. Por productivo que este modelo parezca, para que sea verdaderamente sostenible debe comprometerse, no solo con el medio ambiente en términos de tratamiento de aguas, respeto por la vocación de los suelos, plantación de grandes extensiones de cercas vivas, etc. sino garantizando empleo formal a los trabajadores.

Sobre este punto surge el tema de la dignidad del ser humano que debe ser uno de los fines cardinales de cualquier política pública como la de reinserción. Al respecto se debe tener en cuenta que labrar el terreno propio es tan digno como trabajar en el terreno de otro, siempre y cuando las condiciones del trabajo sean óptimas, permitan oportunidades de progresar y estén encaminadas a abolir el círculo de la pobreza.

Sea el modelo productivo que sea, es urgente incluir al medio ambiente en la conversación sobre la planificación del territorio en el mismo nivel que se tiene en cuenta al desarrollo agropecuario o de infraestructura o a la apertura de mercados, porque todas son partes de la ecuación necesaria para crear unos municipios en los que las familias quieran asentarse. Además porque si por afán se adopta un modelo que sea efectivo sólo en el corto plazo, el modelo fracasará en el futuro por contaminación, deterioro del paisaje, falta de agua, enfermedades y hasta tedio.

Todo indica que llegarán recursos provenientes de cooperación internacional. Ojalá esos recursos sean destinados a la conformación de zonas atractivas, productivas y sostenibles. No se ha hecho muy bien en el pasado, pareciera que el país ha ido creciendo sin orden ni plan. Pero tenemos la oportunidad de crear unos municipios promisorios. Si se construyen bien tal vez mas gente joven quiera quedarse en el campo.

Mima Peña
 

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