Brújula / Un avance que no lo es

Ayer, el ministro de Minas, Amylkar Acosta, hizo dos anuncios que dejaron un sabor agridulce entre los observadores.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
febrero 05 de 2014
2014-02-05 04:57 a.m.

Ambos hicieron referencia al sector que hasta hace poco era descrito como el líder de la economía.

El primero tuvo que ver con el hecho de que la producción de petróleo en enero se ubicó por debajo del límite simbólico del millón de barriles diarios. Teniendo en cuenta que se trata del primer renglón de las exportaciones y que el escenario de precios internacionales no es el más propicio, no es buen augurio que el país tenga dificultades para compensar las cotizaciones a la baja con una mayor oferta de hidrocarburos.

En el caso presente, la causa fue identificada con ‘motivos operacionales’, una expresión que, por lo visto, sirve igual para explicar el retraso de un avión o el incumplimiento de una meta.

En esta oportunidad, dificultades relacionadas con la infraestructura de transporte tuvieron que ver con lo sucedido.

Sin embargo, en un escenario de más largo plazo, es mucho más importante la información en el sentido de que las reservas de crudo habrían tenido un ligero incremento durante el 2013.

Si bien el dato concreto no fue dado a conocer –algo que sucedería hasta abril–, el Ministro señaló que el país dispone del equivalente a 6,9 años de producción, una décima más que en el 2012.

Para los optimistas, el alza significa que el fantasma de la pérdida de la autosuficiencia se pospone otros 12 meses.

En tal sentido, no solo ha sido posible reemplazar lo extraído, sino engrosar lo que Colombia tiene en materia de reservas petroleras.

En cambio, los pesimistas señalan que la fragilidad es igual a la de antes. Y que hasta tanto ese volumen no crezca de forma sustancial, el riesgo de pasar de exportadores a importadores sigue.

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